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Durante los primeros 11 meses del año pasado el balance público registró un déficit de 515 mil millones de pesos, 60 mil millones más que en 2014.
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enero 5, 2016, 8:47 am

Por José Luis de la Cruz Gallegos

El cuarto año de gobierno ha comenzado y lo hace con saldos que deberá cubrir, de otra manera las “reformas estructurales” pasarán a formar parte de los programas de gobierno que no trascendieron a su etapa sexenal.

La gran deuda de las administraciones federales previas ha sido la escasa capacidad para generar programas económicos y acciones de política pública perdurables, de mediano y largo plazo, que impulsen el crecimiento y el bienestar de la sociedad.

El 2016 representa el desafío para el actual gobierno de obtener mejores resultados que los observados durante la primera parte de su gestión. Para superar la prueba deberá elevar el ritmo del crecimiento económico de México, otro año con un incremento del PIB inferior a 3% sería decepcionante, particularmente porque el endeudamiento del gobierno aumentó significativamente para intentar impulsar al PIB. Sin resultados positivos eso se convertirá en una deuda que presionará a los gobiernos que llegarán después del 2018.

Las cifras acumuladas hasta noviembre de 2015 son contundentes, durante los primeros 11 meses del año pasado el balance público registró un déficit de (-) 515 mil millones de pesos, 60 mil millones más que durante el mismo periodo de 2014.

De acuerdo con la contabilidad oficial, 400 mil millones de dicho déficit son atribuibles a la parte de la administración pública federal vinculada con la inversión productiva. En principio eso debería implicar que en algún momento dicha inversión será capaz de propiciar mayor crecimiento económico, básicamente porque dicho gasto se ha realizado en el sector energético y de comunicaciones y transportes. Aquí reside la duda que comenzará a resolverse durante 2016: ¿Será capaz el actual gobierno de lograr lo que otras administraciones no alcanzaron durante los últimos 35 años?

El desafío no es menor: el saldo de la deuda neta del sector público federal se elevó en 920 mil millones de pesos en sólo 11 meses, ¿cómo pagará el gobierno dicho endeudamiento si los ingresos petroleros van a la baja y el crecimiento económico no supera 2.5%? La única manera es aumentando los ingresos por los impuestos que cobra a la sociedad, al consumo y a la inversión productiva.

Dicha fórmula se ha aplicado desde los años ochenta, su implementación es lo que ha gestado este largo periodo de bajo crecimiento económico denominado como “estancamiento estabilizador”.

Hasta noviembre del año pasado el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público superó los 8.3 billones de pesos, una cantidad que ya presiona la viabilidad fiscal de las finanzas públicas. Con dicho saldo el gobierno enfrenta la obligación de hacer crecer a la economía, de otra manera en próximos años veremos una nueva reforma fiscal que intente darle más recursos al gobierno en turno.

Además hay otro aspecto que deberá considerarse, el incremento del déficit comercial. Hasta noviembre de 2015 el desequilibrio superó los 13.5 mil millones de dólares, 12 mil millones más que el acumulado hasta el mismo mes de 2014.

En resumen eso representa que el sector externo no constituye el motor de crecimiento que se pondera, si bien la mayor parte es por la caída de los ingresos petroleros, también debe contemplarse la desaceleración industrial y de sus exportaciones: hasta noviembre de 2015 las ventas al exterior de las manufacturas sólo aumentaron 1.5%. Además el motor de las exportaciones, el sector automotriz, sigue frenando su marcha, en noviembre registró una caída moderada de (-) 0.9 %.

Los resultados del sector externo se encuentran alineados con la dependencia que México mantiene de las importaciones y de Estados Unidos. Junto con la caída de los precios del petróleo y la depreciación del peso forman parte del crucigrama que el gobierno deberá resolver para mostrar que su estrategia de política economía es la adecuada para cambiar la historia económica de México.

Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico.

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