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En esta ciudad, donde se mezclan a cada metro la más antigua tradición del mundo árabe y el canto del Islam con la modernidad y el lujo desbordado, el presidente Enrique Peña Nieto camina... asombrado.
Staff
enero 20, 2016, 6:52 am

dubaimall-int

En esta ciudad, donde se mezclan a cada metro la más antigua tradición del mundo árabe y el canto del Islam con la modernidad y el lujo desbordado, el presidente Enrique Peña Nieto camina... asombrado.

El convoy oficial, integrado por autos y camionetas de lujo, impide el tránsito a las afueras del Mall de Dubai, el más grande y lujoso del mundo, la puerta de entrada al Burj Khalifa, el rascacielos más alto.

Son las ocho de la noche pero el sol brilla con esplendor. El primer ministro y vicepresidente de los Emiratos Arabes Unidos, que a su vez es el gobernador de Dubai, quiere agasajar al Presidente de México al mostrarle en su esplendor la joya de su comercio.

Mohamed bin Rashid Al Maktum ha ordenado a su jefe de protocolo invitar al presidente Peña Nieto a conocer el Dubai Mall, un centro repleto de las tiendas de las marcas más exclusivas, con más de medio millón de metros cuadrados.

Se estima que este centro comercial cuesta más de 20 mil millones de dólares. En su estacionamiento se escucha rugir por igual los motores de Porsches y Ferraris que el de un BMW de lujo habilitado como vehículo de la policía de Dubai.

El presidente Peña, acompañado por su esposa Angélica Rivera, camina por los pasillos de este mall, donde en sus aparadores se ven teléfonos celulares y zapatos deportivos bañados en oro, calzado de dama con diamantes, muebles con piedras preciosas.

Pero el Ejecutivo mexicano se fascina en dos momentos. Al pie del Burj Khalifa se encuentran las Fuentes Danzantes de Dubai. Se escucha una canción del español Enrique Iglesias, “Héroe”, el mandatario está atento, aunque dice que no conocía la canción.

Camina en medio de una nube de funcionarios y de escoltas que impiden que le tome una foto, pero la gente sólo voltea a ver la cantidad de personas que caminan de cerca al mandatario. Entra por la salida al Acuario de Dubai. Sale por la entrada, contento. Pide a su hija Sofía Castro, hija mayor de su esposa, mostrar a periodistas el video de las fuentes danzantes. “De lo que se perdieron”, dice.

Se van a comer. El convoy espera a las afueras del mall... igual el tráfico sigue ahí.

// El Universal