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El salsero panameño Rubén Blades, durante el concierto que ofreció como cierre del Festival Internacional Cervantino (FIC), dedicó dos canciones a los normalistas desaparecidos y pidió justicia para ellos, para sus familias y para los fallecidos que se han encontrado en los últimos días en fosas clandestinas en el estado de Guerrero.
Staff
octubre 27, 2014, 7:29 am

rubenblades-int

El salsero panameño Rubén Blades, durante el concierto que ofreció como cierre del Festival Internacional Cervantino (FIC), dedicó dos canciones a los normalistas desaparecidos y pidió justicia para ellos, para sus familias y para los fallecidos que se han encontrado en los últimos días en fosas clandestinas en el estado de Guerrero.

"Amor y control", dijo, es un tema que habla sobre la familia y justo ahora es "imposible" no pensar "en las familias que sufren porque no saben dónde están los estudiantes", explicó en clara alusión a los normalistas, lo que provocó el clamor de la juventud presente.

"Hay 43 estudiantes normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero; y están desaparecidos los otros más que han sido encontrados en las fosas y que nadie sabe quiénes son. Hay que pensar en las familias de esos jóvenes. Ahora cantaremos una canción que hablaba de las dictaduras militares", dijo. Y pidió justicia.

Comenzó a cantar " Desaparecidos". "Que alguien me diga si ha visto a mi hijo, es estudiante de pre medicina, se llama Agustín. Es un buen muchacho, a veces es terco cuando opina. Lo han detenido, no sé qué fuerza", interpretó Blades mientras se proyectaban en la pantalla los rostros de los normalistas.

Al iniciar el concierto Blades expresó: "Llevo muchos años en esto y no sé si volveré a verlos", dijo el cantante panameño a los más de cuatro mil asistentes a la clausura de la 42 edición del Festival que inició el pasado 8 de octubre.

Aunque la expectativa por ver al "poeta de la salsa", comparado con clausuras anteriores el registro de asistentes fue menor.

Desde temprana hora cientos de jóvenes acudieron al recinto al aire libre y por momentos lanzaban consignas como "justicia" y "vivos se los llevaron, vivos los queremos", en alusión a los 43 normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos desde el 26 de septiembre en Iguala, pero en cuanto Blades apareció en el escenario la noche se tornó festiva.

La primera canción que el músico dedicó fue "Las calles", a la gente del "sector popular" como él, pero que día a día lucha por salir adelante.

Después el cantautor que tiene interés en convertirse en el próximo presidente de Panamá, recordó que cuando trasladó los cuentos de Gabriel García Márquez a la salsa fue incomprendido por el gremio literario y por los salseros.

"Molesté al grupo intelectual y al grupo salsero cuando hice canciones los cuentos de Gabo, pero eso de que la literatura no vive en la salsa es mentira", refirió. Y dio paso al tema "Ojos de perro azul".

Blades destacó la presencia de los jóvenes. "Ustedes no habían nacido aun cuando presentamos el tema Caína en 1986. Ahora la hemos vuelto a grabar", anunció.

Bromeó con la altura de la ciudad. "Iba caminando y me detuve a sentir mi corazón. ¿Cómo es que ustedes juegan al futbol. Si viene Panamá a jugar, perdemos, pero tienen un clima muy bueno".

Después dijo que la sociedad tiene que estar atenta a la violencia doméstica, un tema del que nadie quiere hablar pero que afecta especialmente a los niños y comenzó a cantar "Cuentas del alma".

Blades dedicó gran parte de su repertorio como "Te están buscando" y entre tema y tema hacía reflexiones en torno a las canciones como "pueden matar a la gente, pero no pueden matar a las ideas" al interpretar "Suenan las campanas".

Finalmente, después de dos horas de concierto cerró con uno de los temas más famosos, "Pedro Navajas", con el que puso a bailar y a cantar al Cervantino.

// El Universal
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