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El programa que dota de autonomía a la nueva escuela en México debe considerar la toma de decisiones en el uso de recursos económicos, así como la implementación de un nuevo curriculum y ajuste de horarios dentro de cada centro educativo, coincidieron expertos.
Staff
enero 25, 2016, 7:14 am

Escuelas

El programa que dota de autonomía a la nueva escuela en México debe considerar la toma de decisiones en el uso de recursos económicos, así como la implementación de un nuevo curriculum y ajuste de horarios dentro de cada centro educativo, coincidieron expertos.

Diversificar el plan de estudios, mejorar la economía familiar y reivindicar la figura del maestro, son aspectos imprescindibles, señalan investigadores que se mantienen a la expectativa de cómo será el nuevo modelo educativo que dará a conocer la Secretaría de Educación Pública (SEP).

“La autonomía escolar implica que la escuela comience a tomar decisiones con el uso de materiales, es decir, decidir en qué se debe de invertir en el centro escolar, puede ser en la infraestructura o en comprar materiales para un mejor lugar de estudios, pero también debe de existir una autonomía en la decisión del currículum, en horarios y en calendario escolar”, señala el ex subsecretario de Educación Básica, Lorenzo Gómez Morín.

Este lunes, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, dará a conocer el plan de la nueva escuela mexicana en el cual se planteará la estrategia para dar mayor autonomía a las escuelas que incluya el calendario escolar y sus horarios.

El secretario detalló la semana pasada en EL UNIVERSAL que “el objetivo es que los planteles puedan, dentro de ciertos parámetros, organizarse de acuerdo con sus propias necesidades y prioridades”, y que los padres de familia se involucren en la formación educativa, lo que garantizará el buen funcionamiento de las escuelas en el nivel básico.

Para el investigador Lorenzo Gómez Morín es “urgente” contar con un nuevo modelo educativo, puesto que “el actual está agotado y prueba de ello es que en evaluaciones tanto nacionales como internacionales, los resultados de la educación que se imparte en México deja mucho que desear”.

El impulsor del Programa de Escuelas de Calidad, que promovió la autonomía de gestión escolar, en la administración del ex presidente Vicente Fox, considera que el actual modelo que se aplica en el país dio lo que tuvo que dar, y que “el modelo en su conjunto, es decir, la escuela, la forma de operación del sistema, materiales educativo y demás han sido los mismo en los últimos 23-24 años”, por lo que ha ocasionado que “estamos muy lejos del nivel que deseamos y necesitamos como país para poder progresar.

Sin duda, el modelo educativo está agotado, por lo que coincide con el actual titular de la SEP, de dotar a los planteles de programas flexibles y otras herramientas de operación.

La autonomía, dice Manuel Gil, investigador del Colegio de México, es uno de los elementos que está en la Constitución, pero se requiere que sea una práctica efectiva. Consideró que el tema de transparencia es clave en el área de la autogestión para evitar actos de corrupción, los cuales, en caso de ocurrir deben ser severamente castigados en el momento.

“La transparencia es un tema crucial para evitar el desvío de recursos en las escuelas. No hay garantía absoluta en que no vaya a existir malos manejos, pero en la medida en que el ejercicio de esos recursos cuenten con la supervisión de los padres de familia podrá ser un elemento que evite la corrupción. Si alguien comete un acto de éstos, en ese momento se debe de castigar con mucha dureza y severidad”, comento el académico.

Para Ángel Díaz Barriga, profesor emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México, el gobierno federal insiste en presentar un modelo que transforme radicalmente la educación, pero lo que debe reformarse es el sistema docente.

María Bertely Busquets, integrante de la Academia Mexicana de Ciencias, considera que la autonomía en la gestión “implicaría diversificar las escuelas, dar variedad al plan educativo, ampliar lo que entendemos por educación de calidad y adecuar también las evaluaciones para que los alumnos y docentes sean examinados por las comunidades y no por indicadores de agencias internacionales”.

Consuelo Mendoza, presidenta de la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), añadió que el gobierno y el sector privado deben comprometerse a mejorar la economía familiar y el tiempo de participación de los padres. En las escuelas rurales “además de hablar su lengua, los programas deben ser adecuados a su realidad, que es diferente a la de la ciudad”.

Julieta Fierro, integrante de la Academia Mexicana de la Lengua, coincidió en que “una escuela donde no hay agua, no hay electricidad ni baños, donde los niños llegan con hambre o enfermos, dificulta la educación de manera importante”.

Combatir deserción escolar y optimizar gasto, objetivos de PEC

El Programa Escuelas de Calidad (PEC), que dota de mayor autonomía a los planteles de educación básica para decidir, entre otros, sobre el ejercicio presupuestal y estrategias para reducir la deserción de los niños, no ha encontrado una “relación sólida” con una mejora en la calidad de la educación, según el estudio del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.

El documento señala que en una de sus evaluaciones, el Banco Mundial y la Universidad de Oxford advirtieron que el impacto en la reducción de la deserción, reprobación y repetición, “no tuvo impactos significativos en las escuelas indígenas”.

El Informe de Evaluación Específica de Desempeño 2014-2015, señala que el PEC cumple quince años, al haber sido creado durante la administración del ex Presidente Vicente Fox con el propósito de contribuir a la autonomía de las escuelas de educación básica.

Señala que entre los años 2008 a 2014 se invirtieron más de 11 mil 624.4 millones de pesos, y que pasó de atender a 40 mil 790 escuelas a 51 mil 227 planteles.

El programa según la evaluación muestra aportaciones y debilidades. Como aportaciones destaca el impulso a la autogestión y responsabilidad en las escuelas; el fomento de una cultura de planeación, evaluación; gestión de la innovación educativa, participación de los municipios en la educación, así como la movilización social en las escuelas.

Dentro de las debilidades enumera procedimientos administrativos de financiamiento que son susceptibles de simplificación; poca articulación con programas y acciones para la educación básica; escaso acompañamiento para la mejora en los procesos de evaluación, planeación y gestión escolar y como “punto crítico” la “sobrecarga administrativa y la impuntualidad en la entrega de los recursos” públicos.

El informe reconoce que contribuye a favorecer la eficiencia terminal. Detalla que en 2015 al no llevarse a cabo la aplicación de la prueba Enlace, hizo imposible medir la eficiencia del programa. Dentro de éste, “se pudo observar que hay desfases en cuanto a los propósitos de éste, debido a que se enfocan en la calidad y equidad de la autonomía de la gestión. El informe hace la observación hacia PEC de que la prioridad debe estar encaminada al aprendizaje del alumnado que pertenece a las escuelas adheridas al programa”.

Para pertenecer a este programa, las escuelas son elegidas por las autoridades educativas y considera a aquellas con bajo nivel educativo, altos niveles de deserción y ubicadas en localidades marginadas.

// El Universal