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No se les puede llamar de otra manera a Enrique Peña Nieto y a todos sus colaboradores tricolores que por años han ocupado las sillas de Poder en México, sin meter las manos o investigar uno de los mayores actos de corrupción de que se tenga memoria en México.
Eduardo A. Campos
enero 18, 2016, 6:48 am

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Parece que el Gobierno de Enrique Peña Nieto no se cansa de andar de oso en oso internacional. Lo exhibió "El Chapo" cuando se fugó; lo evidenció Kate del Castillo en coordinación con El Chapo y Sean Penn en la recaptura del narcotráficante; y ahora lo deja muy mal parado el Gobierno de España con la aprehensión de Humberto Moreira.

En el tema del escurridizo narco, el Gobierno ha intentado justificarse --o cuando menos sacudirse la salpicada de desechos--, primero al investigar a los que estaban encargados de cuidar al narco y lo dejaron escapar y, luego, pues señalando que iban a citar a declarar a los actores por su visita al prófugo, aunque ambos están cubiertos con el manto de periodismo de la revista Rolling Stone, o seáse por la Libertad de Prensa.

En donde sí no tiene para dónde hacerse la administración federal es en el caso del ex Gobernador de Coahuila, detenido por una investigación propia de las autoridades españolas a las que se les hizo sospechosa la transferencia de tanto dinero con el que Moreira se daba vida de rico en Europa.

Y es que en este caso no hay "intermediarios" o funcionarios de medio pelo a quién echarles la culpa. El tema cae directamente en Los Pinos, pues si no se ha investigado desde hace años al ex líder nacional del PRI es porque el Presidente Peña Nieto lidera al grupo priísta que desde siempre ha protegido a Moreira y sus evidentes latrocinios.

Desde 2011, cuando se dio a conocer la deuda de 34 mil millones de pesos acumulada en Coahuila en menos de seis años, muchos líderes ciudadanos y casi todos los de Oposición exigían al Gobierno federal que investigara a Humberto Moreira, porque el simple sentido común indicaba que en la danza de tantos miles de millones estatales, seguramente el Erario había salido bailando.

La banda tricolor federal hizo mutis y aunque con el paso del tiempo las autoridades estadounidenses fijaron responsabilidades a un ex funcionario de Moreira y a un empresario amigo de Humberto por lavado de dinero, Peña Nieto y sus amigos siguieron sin perseguir lo que a todas luces había sido un atraco en despoblado a las finananzas de Coahuila.

Con su hermano Gobernador en el Estado y sus amigos tricolores en Los Pinos, el profesor Humberto Moreira se sentía bastante cobijado y anduvo en la impunidad hasta que la Justicia española le echó lo que parece ser sólo el primer guante.

El monto inicial que los españoles le reclaman no parece ser mucho en comparación del faltante en las arcas coahuileneses, pero a partir de ya resulta vergonzoso que a casi 10 mil kilómetros de distancia, los investigadores españoles hayan detectado que eran balinas o marca patito las empresas que Moreira utilizaba para mover su riqueza a todas luces ilícita, mientras que las autoridades federales mexicanas no han encontrado en cuatro años ningún delito qué perseguir.

Por eso no queda duda: en el caso de Humberto Moreira las autoridades federales no ha sido negligentes, sino cómplices.

No se les puede llamar de otra manera a Enrique Peña Nieto y a todos sus colaboradores tricolores que por años han ocupado las sillas de Poder en México, sin meter las manos o investigar uno de los mayores actos de corrupción de que se tenga memoria en México.