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La organización “Di No a los Casinos” acusó a los legisladores federales que construyeron, junto con la Secretaría de Gobernación, la iniciativa de la nueva Ley de Juegos y Sorteos, de ignorar sus demandas, por lo que ahora existe en San Lázaro un proyecto ventajoso, que ofrece “carta abierta ” a los empresarios casineros.
Staff
octubre 26, 2014, 6:18 am

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La organización “Di No a los Casinos” acusó a los legisladores federales que construyeron, junto con la Secretaría de Gobernación, la iniciativa de la nueva Ley de Juegos y Sorteos, de ignorar sus demandas, por lo que ahora existe en San Lázaro un proyecto ventajoso, que ofrece “carta abierta ” a los empresarios casineros.

Para Daniel Olivares Villagómez, representante de esta organización, el principal problema que tiene esta ley —la cual está a punto de aprobarse en la Cámara de Diputados— es que no existan candados concretos para combatir el “lavado” de dinero y prácticamente no habrá límites para los empresarios del ramo.

En breve, México será un “megacasino” sin control, advirtió.

En entrevista con EL UNIVERSAL, este activista que lleva promocionando la nocividad de los casinos desde 1998, asegura que los diputados federales elaboraron una iniciativa a modo, que sólo beneficiará a tres empresas y a un proveedor: a la organización Caliente, propiedad de Jorge Hank Rhon; a Corporación Interamericana de Entretenimiento (CIE); a Televisa, a través de la empresa PlayCity, así como al proveedor español Codere, quien domina el sector técnico del juego en el mundo.

“Además de abrir indiscriminadamente la posibilidad al juego en casinos, esta ley está diseñada para quitarle el dinero a la gente, pero lo que más preocupa, es lo relacionado al ‘lavado’ de dinero, porque no se ha tomado la minina previsión del caso”, afirmó.

Explicó que es necesario obligar al casino a identificar al jugador-cliente, así como registrar todas sus operaciones financieras vinculadas al juego, es decir, llevar un control del dinero que gana y que pierde.

“Esto es muy importante, porque si se conoce al jugador-cliente, el cual debe ser identificado con alguna credencial validada, se le puede rastrear fiscalmente y la autoridad puede investigar el origen del dinero que se gasta una persona en un casino”, reiteró.

Olivares Vallegómez detalló que si no hay un control de quiénes juegan en el país, se correrá el riesgo de lavar cantidades infinitas de dinero de cualquier procedencia.

Para el especialista en casinos, la nueva ley a debate en San Lázaro es una “copia” del estilo de Las Vegas, la cual ha demostrado que no es efectiva y que deja márgenes amplios a permisionarios y operadores, y de no haber un candado, “México se va a convertir en la Cuba antes de Fidel Castro, donde los delincuentes controlen el juego”.

Este punto y el de la necesidad de cerrarle el paso a delincuentes también ya fue expuesto a la directora general de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación, Marcela González Salas, quien —de acuerdo al entrevistado— conoce todas las preocupaciones de quienes no quieres la proliferación de más casinos en territorio nacional.

“Si esta ley pasa, el poder que tendrán los casineros —sobre todo si se les deja abierta la puerta al lavado de dinero— será exponencial e influirán en la vida política”, advirtió.

El futuro Instituto Nacional de Juegos y Sorteos propuesto, será juez y parte en esta discusión, pues hay la intención de que sea ocupado por los mismos casineros, dijo.

- 344 Casinos hay en México

Según datos oficiales, en el país, en 2010, el mercado formal de juegos y sorteos equivalía a 77 mil 300 millones de pesos, de los cuales, 74% correspondió a juegos en línea, 6% a casinos y 20% a la lotería.

// El Universal
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