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Los dispositivos inteligentes, productos electrónicos, juguetes, artículos infantiles y series navideñas pueden representar riesgos para los consumidores en ciertos casos, pero los presupuestos para analizarlos son cada vez más castigados, dijo Elliot Kaye, titular del Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor (CPSC, por sus siglas en inglés).
Staff
enero 11, 2016, 9:55 am

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Los dispositivos inteligentes, productos electrónicos, juguetes, artículos infantiles y series navideñas pueden representar riesgos para los consumidores en ciertos casos, pero los presupuestos para analizarlos son cada vez más castigados, dijo Elliot Kaye, titular del Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor (CPSC, por sus siglas en inglés).

En entrevista con EL UNIVERSAL, el directivo explicó que la colaboración entre la CPSC y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) es necesaria para evitar la entrada de productos peligrosos en Estados Unidos y México, además de intercambiar información y realizar acciones coordinadas.

En los últimos tres años, CPSC y Profeco han realizado siete retiros de productos en conjunto, cuando en años anteriores no se había registrado ninguna acción de este tipo, lo cual muestra una mejora en la protección a los consumidores, aseguró Kaye.

¿Cuáles son las áreas para mejorar la protección en México?

—No son muy diferentes los retos y las áreas que podemos mejorar en México y Estados Unidos, por ejemplo, productos eléctricos, juguetes y productos para niños. También sé que México tiene el reto, al igual que nosotros en los cables eléctricos en series navideñas que cuando hay presión sobre el precio de la manufactura muchas veces se llega a sacrificar un cable de calidad por uno de menor calidad y esto puede representar riesgos.

¿Y el principal reto en protección del consumidor mexicano?

—El reto principal que tiene Profeco es muy similar a los retos en Estados Unidos y Canadá, se trata de los recursos. En Estados Unidos en los últimos años el tema de los recursos ha sido muy importante y limitante, hay una reducción en los presupuestos gubernamentales, cuando al mismo tiempo desde mi perspectiva el riesgo para los consumidores ha aumentado.

¿Cuál son los principales errores en los organismos encargados de proteger al consumidor?

—Los errores más comunes van más allá de los organismos de protección al consumidor y se extiende a los Congresos, donde se espera a que un problema se desarrolle, luego hasta que los consumidores tengan un sentimiento o enojo se reacciona, en vez de prevenir o arreglar el problema antes.

¿Cuáles son sus objetivos al frente de la CPSC?

—He tratado de visualizar los retos a futuro y los he identificado en tres áreas: impresoras en tercera dimensión, porque tienen componentes diferentes que impactan en la seguridad del consumidor, cuando alguien imprime un juguete ¿cumplen con la normatividad de seguridad?, ¿cómo puede regularse?, ¿qué materiales y químicos ocupa?, ¿el usuario está inhalando este gas?, ¿un niño se puede meterse este producto impreso a la boca?

Los dispositivos inteligentes son otra área. Los electrodomésticos controlados por smartphones como calefactores portátiles tienen la posibilidad de un error, si el usuario llega a olvidarse de que está prendido hay riesgo y también hay riesgos de incendio por no estar donde el producto se encuentra.

Otra área es la tecnología que se usa, por ejemplo, lentes de Google o cualquier producto donde la tecnología tiene contacto directo en el cuerpo del consumidor o que tiene más interacción con la piel.

Con los químicos algo pasa en la fisiología humana al tener contacto con estos productos que no sucede con otros y los organismos no muchas veces prevén estos riesgos y sólo lidian con los problemas actuales.

¿Cuáles son las áreas donde hay potencial de colaboración entre la Profeco y la CPSC?

—Puede haber beneficio para los consumidores de ambos países cuando compartimos información técnica, hemos tenido entrenamientos con los colegas de Profeco en cómo usar máquinas para identificar químicos en aduanas y ese tipo de información nos permite a trabajar en el mismo entendimiento, esto puede ayudar a expandir el conocimiento porque ambos tenemos recursos limitados. Con esto, cualquier persona o entidad que trate de romper la ley y rompa la normatividad en cualquier de los dos países debe estar consciente que estamos trabajando para que productos peligrosos no lleguen a ninguno de los países.

¿Cómo ve a México en términos de protección al consumidor?

—Veo una diferencia tremenda en comparación con 2011, en aquél entonces había un preocupación sobre un abismo en capacidades y recursos en México, Estados Unidos y Canadá, teníamos retos para encontrar algo en común y trabajar de manera constructiva, porque en ningún momento queríamos poner una restricción o imponer una instrucción a México, sólo queríamos ser socios, ahora vemos los frutos de este trabajo.

¿Cuáles fueron las principales áreas que cambiaron durante este periodo?

—Dependiendo de nuestras capacidades hemos trabajando en experiencia técnica con laboratorios, intercambiamos información y desarrollamos asociaciones con las aduanas. Ha habido un progreso enorme, hace tres años no había ningún retiro de productos conjunto y ahora realmente ya ha habido siete retiros entre las diez jurisdicciones, esto ha sido un progreso.

// El Universal
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