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Ninguno de los 22 implicados en tan serio negocio es culpable de nada mientras no se demuestre lo contrario.
FELIX CORTES CAMARILLO
agosto 11, 2017, 7:02 am

Muy poco aprecio y respeto le tienen en Los Pinos al cacareado Nuevo Sistema Penal Acusatorio, que en innúmeras instancias hemos denunciado como defensor de los peores criminales que son liberados por torpeza en el ejercicio de la acción penal o proceso mal armado y peor ejecutado. Yo no sé si fue el propio presidente Peña o alguno de los cuidadosos vigilantes de la imagen de Peña, pero alguien transformó, como por arte de magia, la imagen de un sonriente compañero de travesía en lancha con el Presidente en un indeseable personaje que no debe aparecer en el portal de internet de la casa presidencial.

Hace tres días, la cuenta de Twitter de Peña Nieto presumía la visita del Presidente al bellísimo Cañón del Sumidero, en Chiapas. Le acompañaba, sonriente y compartiendo con su anfitrión los pulgares al alza y la fotografía gratísima, el chiapaneco cantautor de música banda que se hace llamar Julión Álvarez, así como el gobernador del estado. Los tres, en una pequeña lancha.

Fue suficiente que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos diera a conocer que está investigando a 22 mexicanos sospechosos de ser prestanombres para lavar el ilícito dinero que el supuesto narcotraficante Raúl Flores les encargaba. Entre esas 22 personas se encuentran Julión Álvarez y el capitán de la Selección Mexicana de Futbol, Rafael Márquez.

Ambas personalidades del ámbito público se han apresurado a negar los cargos y a cancelar sus próximas apariciones en público.

Es obvio que ninguno de los 22 implicados en tan serio negocio es culpable de nada mientras no se demuestre lo contrario. Ése es el principio básico del Sistema Penal Acusatorio de procuración de justicia. Para la Presidencia de la República mexicana, Julión ya está juzgado y condenado a la desaparición del privilegiado sitio del que momentáneamente disfrutó. Seguramente que Rafa Márquez dejará la capitanía de los ratoncitos verdes; la mera acusación del Departamento del Tesoro, por su lado, ya congeló las cuentas bancarias que los dos célebres mexicanos tengan o pudiesen tener en territorio de Estados Unidos. Si alguien se atreve a hacer algún negocio con las siete compañías que Márquez tiene y las tres vinculadas a la música de Julión se hará acreedor a una sanción por parte del Tío Sam.

Por principio, todos tenemos que sostener que nuestros paisanos son inocentes; el asunto no es fácil. Los que acusan dicen que los vínculos de las compañías de Rafa Márquez con el lavado de dinero tienen ya 20 años. En el caso de Álvarezson solamente diez años. De cualquier forma, principios son principios y en las próximas semanas sabremos si Márquez se despide del futbol como capitán de la Selección Mexicana en la Rusia del año electoral o simplemente se despide.

Sea lo que sea, lo único indudable es que las instituciones sociales, entre ellas los medios de comunicación, han dedicado, desde siempre, sus empeños en tratar de inventarnos ídolos de pies de barro para que nuestros jóvenes admiren y sigan.

Aunque luego tengan que quitar, presurosos, los retratos colgados en las paredes del mausoleo celebratorio. Lo único deseable es que esto se aclare a satisfacción de todos. Incluyendo al ocupante de Los Pinos.

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