La Carpeta:
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Anaya logró lo nunca visto: que el PRI y Morena dialogaran y hasta se pusieran de acuerdo en el Congreso. Tiene razón José Jaime Ruiz, “ya después vendrá el divorcio”. Pero el divorcio que representará fuertes pérdidas para Anaya no es el de Morena y el PRI, sino el del propio líder del PAN con las bases que apoyan a Margarita Zavala y a Rafael Moreno Valle…
Federico Arreola
septiembre 11, 2017, 9:12 am

1.- ¿Campaña como las que ha sufrido López Obrador?

Dice Lilly Téllez en su artículo “Ricardo Va que vuela”: “Pues nada, no reventaron a Ricardo Anaya. Y vaya que le echaron toda la cargada. Enorme campaña en su contra, como algunas que se han armado contra Andrés Manuel López Obrador”.

Mi comentario: Con excepciones, que quizá correspondan a personas que tengan mayor información o superior capacidad analítica, la mayoría de las opiniones coinciden con Lilly Téllez: Anaya ganó en el enfrentamiento con el PRI en el Congreso. Hasta la revista Proceso lo afirma: “De la confusión y la confrontación, emerge Anaya”. Si la reciente crisis legislativa hubiese sido una batalla fundamental, como la del desafuero de AMLO, hoy no resultaría exagerado calificar a Ricardo Anaya como invencible. Pero se trató de una batalla menor, que el PRI y el otro PAN –es decir, el que no está con Anaya– podían darse el lujo de perder para mejorar sus posiciones en los combates más difíciles que pronto llegarán. No estoy de acuerdo con la señora Téllez cuando dice que Anaya sufrió una “enorme campaña en su contra, como algunas que se han armado contra Andrés Manuel López Obrador”. Creo que no es así y, por lo mismo, Anaya pronto tendrá que decidir entre ser candidato de un partido perdedor, el del PAN dividido por su propio dirigente, o dejar esa posición a alguien con más credibilidad, como Margarita Zavala, que en las encuestas gana de todas, todas.

2.- Ambiciones personales

Dice José Jaime Ruiz en su artículo Ricardo Anaya, su caída: “Ricardo Anaya calculó mal: Enrique Peña Nieto sigue siendo presidente hasta el próximo año. Su asonada legislativa funcionó a medias y ahora busca justificarse recostándose en la ciudadanía, pero los intereses de Ricardo no son ciudadanos, sus ambiciones son personales”.

Mi comentario: En efecto, Anaya no engaña a nadie: sus intereses no son ciudadanos, sus ambiciones son personales. Pero ello no lo pone en desventaja frente a ninguna otra persona que se dedique a la política: todos y todas se mueven por ambiciones personales, esto es, les importan muy poco los intereses de la gente.

3.- El candidato a vencer

Dice Lilly Téllez en su artículo “Ricardo Va que vuela”: “En caso de ser cierto aquello de que los perros ladran cuando se avanza, parece que el joven maravilla va que vuela para ser el candidato a vencer en las próximas elecciones. Tanto encono por descalificarlo y sacarlo de la jugada obedece a que ya le vieron el tamaño suficiente para llegar a la grande”.

Mi comentario: El único candidato a vencer en el 2018 es López Obrador. Si Anaya llega a las presidenciales como abanderado de un PAN dividido –desgraciadamente es el escenario más probable–, enviará muchos de los votos panistas a apoyar al PRI, sobre todo si, como apunta la misma Lilly Téllez en otra parte de su artículo, el priismo nomina a José Antonio Meade, un hombre que por su religiosidad y su bien desempeño como funcionario público es mejor visto que el propio Anaya por la base del panismo.

4.- El frente ciudadano

Dice José Jaime Ruiz en su artículo Ricardo Anaya, su caída: Giovanni Sartori recomendaba: “Primero hay que construir la casa; los muebles y los acabados tendrán que esperar a que esté terminada”. El Frente Ciudadano por México deconstruyó, lo hace al revés: primero se repartieron los puestos… Antes de construir, primero se repartieron los muebles, las sillas. Ricardo Anaya para la Presidencia de la República; Alejandra Barrales para la Ciudad de México; Enrique Alfaro-Dante Delgado para Jalisco. ¿Y el excluido Miguel Ángel Mancera…? Pues como fiscal general. El Frente Ciudadano por México se ha convertido en el Frente Partidista sin México, su futuro, por ningún lado que se le vea, es promisorio. El PRD no sólo perderá miembros, esa diáspora inevitable hacia Morena, también seguirá perdiendo votos. El PAN ya está totalmente dividido y fracturado, es imposible que se recupere de cara al 2018”.

Mi comentario: Pienso que José Jaime Ruiz no ha analizado las verdaderas intenciones y estrategia de Miguel Ángel Mancera. Ser fiscal no está en sus planes, ya que sabe que el Frente Ciudadano por México no tiene fuerza para darle esa posición. Mancera quiere ser candidato presidencial. Entiende que si logra hacer de las elecciones del 2018 una competencia entre cuatro opciones y no solo entre tres –actualmente solo tienen posibilidades Morena, el PRI y el PAN, aliado o no este último partido al PRD y a Movimiento Ciudadano–, es decir, si Mancera como político independiente postulado por el PRD y aun por MC logra crecer un poco, solo un poco: jugará en las presidenciales el rol que tuvo Juan Zepeda en la contienda del Estado de México. Y a partir de ahí, cualquier cosa puede pasar. Mancera apoya ahora al Frente pero en cada oportunidad aclara que lo importante es encontrar un método para seleccionar al candidato. Esto es, no da Mancera por segura la candidatura de Anaya. Ni tampoco Mancera se va a conformar con una encuesta para elegir al líder de la alianza de partidos. Miguel Ángel Mancera, inteligente que es, exigirá un procedimiento mucho más complejo que, entre otras cosas, garantice seleccionar a un candidato que no divida a su partido, algo que Ricardo Anaya no puede garantizar. ¿Alejandra Barrales segura candidata del Frente para la jefatura de gobierno de la Ciudad de México? Si Ricardo Monreal levanta la mano y se apunta, todos los partidos lo preferirán: Monreal es mucho más competitivo que Barrales. Y si no hay acuerdo en la elección del candidato frentista, no hay duda de que Mancera y Monreal integrarán un equipo perfectamente capaz de pelear, representando solo al PRD y a MC, por la capital del país y por la Presidencia de la República.

5.- Margarita, un ardid y la fuerza de Meade

Dice Lilly Téllez en su artículo “Ricardo Va que vuela”: “A fuerza de hacerlo blanco de ataques, la figura de Anaya crece. Demasiada atención sobre este joven, demasiado evidente el golpeteo diario. La campaña en su contra se revierte: no lo mataron y lo fortalecieron. A tal grado las artimañas, que se hicieron amigos los otrora enemigos para descalificarlo. A Margarita Zavala la inflan como preferida en encuestas para ser candidata presidencial solo en el ánimo de hacer a un lado a Anaya.  Dicen que Zavala sería la única que podría derrotar a AMLO, es falso, es un ardid para impulsarla a abanderar al PAN; en realidad sería la candidata más conveniente para los competidores porque es la más débil, la que es fácil de derrotar. La mandarían al tercer lugar con la mano en la cintura. El caso es que frente a López Obrador en la próxima contienda se hace necesaria una figura que represente exactamente lo contrario al Peje. Para los ciudadanos atemorizados por la idea de que México se convierta en Venezuela, los que votarán para evitar esa posibilidad, real o imaginaria, urge un candidato que se ubique en el extremo opuesto. Ahí es donde dan la talla Ricardo Anaya y José Antonio Meade”.

Mi comentario: La verdad de las cosas es que la fría estadística refuta a la señora Lilly Téllez. Todas las encuestas, todas, absolutamente todas –todas, lo subrayo, sin excepciones– ubican a Margarita Zavala con preferencias electorales mucho más altas que las de Ricardo Anaya. Por esa razón, no es Margarita la que necesita de un ardid para ser candidata. El que necesita de “artificios empleados hábil y mañosamente”, define la RAE, para el logro de su objetivo es Anaya. Resulta obvio que la artimaña que Ricardo Anaya utiliza para buscar la candidatura es el Frente. Margarita no necesita inventar locuras que no van a ningún lado. La señora Zavala, para ser candidata, solo necesita que la dirigencia del PAN, esto es, Anaya, decidan nominar a quien tenga más posibilidades de ganar las elecciones presidenciales. Según las encuestas, TODAS las encuestas, Margarita Zavala es la mejor candidata del panismo. Por lo demás, resulta interesante advertir que Lilly Téllez mencione en su artículo dedicado a Anaya al aspirante priista José Antonio Meade como alguien capaz de vencer a AMLO.

6.- La venganza de los priistas

Dice José Jaime Ruiz en su artículo Ricardo Anaya, su caída: “Su cinismo (de Ricardo Anaya) es rampante porque en el centro de la polémica ya no estará Raúl Cervantes y su Ferrari sino Ricardo y su riqueza exponencial. La venganza de los priistas, ya lo previenen los carteles mostrados en la Cámara de Diputados –los abucheos contra Marko Cortés son lo de menos–  será lenta, fría. Los secretarios de Peña Nieto no negociarán con Anaya los presupuestos estatales, los negociarán directamente con los gobernadores. El uso discrecional de recursos que tiene cada diputado para asegurar su reelección u otro puesto de elección popular, no pasará por Ricardo porque se tratará de negociar con cada legislador panista. En efecto, Enrique Peña Nieto y sus secretarios ejecutan la ruta del dinero, no Anaya. Ricardo perdió, en su ambición política, la cabeza".

Mi comentario: Tiene razón José Jaime Ruiz, el gobierno priista, que tanto tuvo que ver en el ascenso de Ricardo Anaya cuando este actuaba como aliado del presidente EPN, hará todo lo que pueda –y el poder, por definición, puede mucho– para debilitar al actual dirigente del PAN y dividir a este partido.

7.- El reconocimiento de que Anaya le da votos panistas a Meade

Dice Lilly Téllez en su artículo “Ricardo Va que vuela”: En ese sentido ambos (Meade y Anaya) serían muy buenos candidatos, pero dos con esas características dividirían el voto y ganaría TRIópez Obrador. Meade juega carta fuerte porque tiene aliados en el PAN y no se le percibe como un político-político, tiene carisma de ciudadano sin partido. Pero Anaya ganó esta partida. No lo quebraron…ni siquiera lo doblaron”.

Mi comentario: Tal vez a Anaya no lo quebraron ni lo doblaron, pero lo cierto es que su liderazgo en el PAN divide al partido. Y sí, un candidato del PRI como Meade –que “juega carta fuerte porque tiene aliados en el PAN”– crecería con Anaya como candidato, ya que lo apoyarían los panistas inconformes, que son muchos.

8.- Primor, matrimonio y divorcio

Dice José Jaime Ruiz en su artículo Ricardo Anaya, su caída: “Ni Felipe Calderón ni Rafael Moreno Valle le perdonarán (a Anaya) que haya inventado el frente para consagrarse como candidato. En el estrecho camino al próximo año, Anaya sumó no adversarios, enemigos. La política, dicen los gringos, hace extraños compañeros de cama. En el baile electoral del 2018 hay nuevas parejas, aunque usted no lo crea, y aunque ellos no lo digan públicamente, cosas de clóset, Primor… ya después vendrá el divorcio”.

Mi comentario: Anaya logró lo nunca visto: que el PRI y Morena dialogaran y hasta se pusieran de acuerdo en el Congreso. Tiene razón José Jaime Ruiz, “ya después vendrá el divorcio”. Pero el divorcio que representará fuertes pérdidas para Anaya no es el de Morena y el PRI, sino el del propio líder del PAN con las bases que apoyan a Margarita Zavala y a Rafael Moreno Valle y, más tarde, el del PAN con el PRD que terminará haciendo lo que más le conviene: participar sin el PAN en las elecciones del 2018 con un candidato fuerte como Mancera. No se ha entendido que si el Frente para Anaya es un ardid esencial, para Mancera solo es un juego que le conviene hasta que deje de convenirle.

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