La Carpeta:
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El cambio con ruptura es lo que se está imponiendo en estas campañas políticas, ni el cambio de make-up que ofrece Ivonne ni el cambio decorativo que ofrece Felipe de Jesús. La ruptura irreversible en contra del duopolio es lo que se juega en Nuevo León y la inminencia de un verdadero cambio, con esa esperanza compartida de hacer historia, está ya en el horizonte del 7 de junio.
Jose Jaime Ruiz
junio 1, 2015, 7:39 am

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La tendencia alcista de Jaime Rodríguez Calderón no para y, al menos, dos medios de comunicación lo ponen arriba en sus encuestas. Hora Cero arroja una amplia ventaja del Bronco (42.4%) sobre la priista Ivonne Álvarez García (27.7%) y Felipe de Jesús Cantú en un lejano tercer lugar (22.8%). El periódico El Universal da cuenta de un empate técnico con la ventaja de Rodríguez Calderón (39.7%) y el decrecimiento de Álvarez García (36.9%).

Si la tendencia se mantiene, este 7 de junio veremos el triunfo histórico de un candidato independiente a la gubernatura de Nuevo León, una candidatura que va de lo irreversible a lo inminente. Relajarse antes de tiempo, sin embargo, sería un error para la dupla el Bronco-Fernando Elizondo Barragán porque las adiciones sociales, empresariales y políticas, luego de someterse a una gran alianza, tienen que revestirse de prudencia.

Para la campaña del Bronco ya pasó el tiempo de ser imprudentes, lo que resta es la mesura: administrar el crecimiento. La imprudencia viene de otro lado, de la guerra sucia de la partidocracia, del duopolio que se quiere permanente en el poder público de Nuevo León. Ante los embates cada vez más desorganizados y desesperados de sus contrincantes vía las redes sociales y los medios de comunicación conniventes, la Alianza por la Grandeza de Nuevo León tiene que salirse de las trampas, para eso sirve la política, y entender que si sus adversarios siguen en la política del conflicto, el Bronco y Fernando deben mantenerse en esta nueva etapa de la política de composición.

Administrar el crecimiento significa salirse de la trampa de la guerra sucia, entender que vendrán nuevos ataques de los medios de comunicación y a través de las redes sociales (es innecesario provocar la victimización de los medios), vigorizar las estructuras de cara al Día “D”, imponer la pedagogía del voto (en la boleta de gobernador sólo cruzar al Bronco) y, ante lo irreversible de la tendencia alcista, provocar esta semana la inminencia de un cambio que deje atrás la partidocracia que en Nuevo León se resuelve en duopolio.

Hasta ahora, la narrativa de Ivonne es el cambio con continuidad, su oferta es cambiar de rostro, no de modelo de gobernar. Hija política del gobernador Rodrigo Medina, su alergia a la corrupción, “shalalá” de por medio, no señala una verdadera distancia de la corrupción y la impunidad. Felipe de Jesús Cantú ofrece la alternancia como cambio (por eso su crítica a la familia Medina), pero no ofrece un cambio en el sistema que trascienda la partidocracia y los intereses cómplices entre el PRI y el PAN; Felipe asegura que el exgobernador que más admira en la historia de Nuevo León es Fernando Canales Clariond, el cual se abstuvo de apoyar al candidato panista en su cierre de campaña. Y cabe la posibilidad de que Fernando se sume, tácita o públicamente, a la alianza entre el Bronco y Elizondo.

El cambio con ruptura es lo que se está imponiendo en estas campañas políticas, ni el cambio de make-up que ofrece Ivonne ni el cambio decorativo que ofrece Felipe de Jesús. La ruptura irreversible en contra del duopolio es lo que se juega en Nuevo León y la inminencia de un verdadero cambio, con esa esperanza compartida de hacer historia, está ya en el horizonte del 7 de junio. Y así, continuidad o ruptura, los nuevoleoneses no tienen otra opción.

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