La Carpeta:
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Prometieron tener un Plan de Gobierno, no lo tienen. Prometieron punidad, no ha ocurrido; prometieron difundir una auditoría preliminar, no ocurrió. Otra mas profunda, tampoco. Prometieron bajar tarifas de transporte a estudiantes e incumplieron. Prometieron eliminar tenencia y la extendieron. Prometieron no proseguir con Monterrey IV y prosiguen.
Javier Zambrano
enero 14, 2016, 5:26 am

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“El Zánganon” es obra maestra del pintor oaxaqueño Marco Antonio Bustamante. El lienzo logrado por el artista plasma en óleo negro la fisonomía y expresividad exultante del denominado Santo Patrón de los perezosos, lentos y desidiosos; de los que la tiran pues.

Y es precisamente al Zánganon a quien pareciere se ha encomendado el gobernador y demás funcionarios de primer nivel del Gobierno del Estado quienes después de haber juramentado en el cargo, han encontrado en él su zona de confort, al relegar y olvidar promesas de campaña en detrimento del interés ciudadano.

Los sueños presidenciales y viajes improductivos al interior del país de Jaime Rodríguez, además de distraerlo, le sirven sólo para alimentar y acrecentar su ego, impidiéndole concentrarse en lo relevante, en Nuevo León. ¿Qué hacer para que entienda que las acciones como gobernador y no los resultados de campaña pueden catapultarlo?

Fernando Elizondo pareciere también atraído, mas bien forzado a la órbita del Zánganon. Acotado, mancillado y debilitado por la nomenklatura enquistada con el Bronco, da la impresión de que no acaba de entender su “misión”. Misión que consiste en restaurar la legalidad e institucionalizar un gobierno honesto, eficaz, transparente, que rinda cuentas, cercano a la ciudadanía y que genere indicadores de gestión y medición para que cifras y no la percepción permitan evaluarlo.

La cautela por acotamiento de Elizondo es notoria y preocupante. Su actitud prudente sumada a la inacción del gobierno en temas álgidos, sólo sirve para legitimar a un gobierno que descaradamente le está dando la espalda al ciudadano.

No tardan en saltar del barco los elizondistas congruentes, y no tardan en buscar asfixiar a Elizondo los usufructuarios del régimen que hoy les es útil porque los legitima y y vincula con el capital que los encumbró, capital que empieza a confundirse y transpirar resentimiento ante la traición y puñalada trapera.

Elizondo requiere apostar su resto con aplomo, no falta mucho para ser demasiado tarde. Seguir bajo el amparo estéril del Zánganon o llenar espacios políticos dilapidados por la falta de operatividad y sagacidad política es la cuestión. Han permitido que la incompetencia, los “compromisos” y los depredadores desplacen a la misión. Es la “misión”, Bronco y Fernando; la maldita misión, caramba.

Seis son los rubros relevantes que en forma transversal aseguran la operación eficiente y honesta de la Administración Pública Estatal: Contraloría, Sistemas, Transparencia, Rendición de Cuentas, Adquisiciones y Administración. Ninguna de estas áreas ha difundido, al menos trimestralmente, vía Internet, un reporte aterrizado sobre el quehacer del gobierno en sus áreas con indicadores de medición y gestión. ¿Mucho pedir? ¿Gobierno para y por el ciudadano? Vaya, ni se ve que lo vayan a practicar y menos adoptar como política pública. ¿Para quién trabajan? Buenos para pedir cuentas al anterior gobierno y mejores para rendirle pleitesía al Zánganon.

Prometieron tener un Plan de Gobierno, no lo tienen. Prometieron punidad, no ha ocurrido; prometieron difundir una auditoría preliminar, no ocurrió. Otra mas profunda, tampoco. Prometieron bajar tarifas de transporte a estudiantes e incumplieron. Prometieron eliminar tenencia y la extendieron. Prometieron no proseguir con Monterrey IV y prosiguen. Prometieron auditar Anillo Periférico, Torres Administrativas, compadres, padres, amigos, KIA y el Zánganon, el Zánganon, y el maldito Zánganon se aparece, embrutece y a los del gobierno recrudece.

Le apuestan al olvido; a más de lo mismo, al mismísimo Zánganon.

Nada de nada de nada; dichoso Zánganon, maldito Zánganon.