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El pasado 2 de octubre aterrizó en Guadalajara un jet ejecutivo Hawker 900 XP que trajo de Los Ángeles a Kate del Castillo, Sean Penn, Espinoza y El Alto (estos dos últimos los contactos del actor estadounidense con quienes había ultimado detalles del viaje en Nueva York, el 28 de septiembre anterior.
Raul Rodriguez Cortes
enero 13, 2016, 7:20 am

El pasado 2 de octubre aterrizó en Guadalajara un jet ejecutivo Hawker 900 XP que trajo de Los Ángeles a Kate del Castillo, Sean Penn, Espinoza y El Alto (estos dos últimos los contactos del actor estadounidense con quienes había ultimado detalles del viaje en Nueva York, el 28 de septiembre anterior.

Del aeropuerto tapatío se trasladaron al hotel Villa Ganz. Se registraron, dejaron maletas y se encontraron con Andrés Granados, abogado de El Chapo. Después tomaron camino por tierra a Tepic, todos juntos, pero ahora conducidos por otro hombre, llamado Alonso, y Alfredo Guzmán, hijo de 29 años del narcotraficante.

En tierras nayaritas llegaron al complejo turístico Paraíso del Sol en el que aprovecharon su aeropista para despegar en dos avionetas con destino al Triángulo Dorado. Fueron, según narra Penn en la crónica de la revista Rolling Stone, unas dos horas de vuelo.

El actor, ahora en el papel de periodista-cronista, cuenta que aterrizaron en un “sucio aeródromo”, donde abordaron dos vehículos que los internaron a la sierra.

Penn refiere que fue “como entrar a Oz”, pues quizás aquel camino amarrillo, que siguieron un miedoso león, un insensible hombre de hojalata y un desmadejado espantapájaros, en busca del misterioso mago de la legendaria película, sea el referente más cercano que tenga el actor, de las sinuosidades de nuestra Sierra Madre Occidental.

De acuerdo con la crónica, solo toparon con un retén militar del Ejército. Y Penn se sorprende de que los soldados les hayan dado paso franco cuando se acercaron a revisarlos e identificaron al hijo de El Chapo. El actor refiere este pasaje como para destacar el poder del narcotraficante y la corrupción de las instituciones.

A las nueve de la noche de aquel 2 de octubre, apareció de entre la oscuridad un grupo de hombres armados. Uno de ellos se acercó a la camioneta donde viajaba Kate del Castillo y le abrió la portezuela. Era Guzmán Loera, vestido con camisa azul de sede y jeans negros. Recibió a la actriz con el afecto de un padre a la hija que regresa del colegio, figura literaria a la que en su crónica se atrevió Penn, a quien el narcotraficante saludó con un “¡que tal compadre!” y el abrazo fuerte y seguro de un hombre que no parecía estar en fuga-

El Chapo y sus invitados se trasladaron a los bungalows de un sitio no precisado por el actor. En los jardines se había dispuesto abundante comida y tragos, vigilados por no más de 30 personas “bien vestidas y de buenas maneras”..

Hoy se sabe, gracias a una investigación periodística del semanario de Culiacán RíoDoce, que el encuentro tuvo lugar en la Reserva Ecológica de la Universidad Autónoma de Sinaloa, ubicada en Cosalá.

El Chapo alquiló dos cabañas, con cinco recámaras cada una. La llamada Urracas para Kate, Penn y su gente. La Colibrí para El Chapo. Tres mil pesos por noche en cada una de ellas, las dos con la mejor vista del complejo turístico del Mineral de Nuestra Señora del Rosario, una reserva ecológica de 5 mil 500 hectáreas que cuenta además con un hotel de ocho habitaciones, un museo, un observatorio y una tirolesa. Contrató los servicios a nombre de Kate del Castillo. Era temporada baja y no había más gente hospedada.

El grupo hizo un recorrido por la reserva y después comió marisco. Guzmán Loera acordó con Penn que la entrevista se realizará en otra oportunidad. Se le sugirió que le enviarían por escrito las preguntas y que él las respondería en video. Aceptó.

Así terminó el encuentro. El semanario RíoDoce revela:”Se trató de entrevistar a Kate del Castillo. Se hizo una llamada a su casa en Los Ángeles. Una asistente respondió y pasó la llamada a la actriz. Se le aclaró quien llamaba, de dónde y para qué. Cuando se le preguntó si había estado recientemente en Cosalá, estalló en cólera. No dio tiempo de preguntar si se había reunido con el Chapo Guzmán. Solo dijo que estaba harta que la inventaran cosas y que ella nunca había estado en Sinaloa. Luego colgó”.

quel encuentro en Cosalá, seguimiento de las llamadas e intercambio de mensajes de El Chapo y Kate interceptadas por el CISEN, dieron banderazo de salida a los operativos que las fuerzas armadas y la policía federal iniciaron en la zona desde aquel 2 de octubre y que concluyeron con la detención del capo el viernes pasado.

La historia, por supuesto, no sugiere la comisión de algún delito por parte de Kate del Castillo y Sean Penn, lo que, en todo caso, deberá determinar la PGR. Lo que sí es que desvela situaciones que solo se explican con la corrupción y la complicidad. Y también muestra una execrable entrevista más bien elaborada para hace pasar por buen hombre a un criminal responsable de muchas muertes.

(rrodriguezangular@hotmail.com , @RaulRodriguezC , raulrodriguezcortes.com.mx)

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