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La estrategia de Ricardo Anaya ya supera la estrategia de Andrés Manuel. Ricardo promete castigar la corrupción y acabar con la impunidad; López Obrador ya ofreció perdonar a los corruptos y a quienes propician la impunidad. La agenda electoral de Por México al Frente pasa por Chihuahua y, por un lado, ya provocó que Manlio Fabio Beltrones se amparara por el llamado Proyecto Zafiro.
Jose Jaime Ruiz
enero 9, 2018, 9:27 am
 

La etapa inicial trazada por Ricardo Anaya para la elección presidencial va en marcha. Primero tenía que bajar, mediante concesiones de cuotas electorales, a Rafael Moreno Valle. ¿Qué tanto le costó? Mucho, pero valió el esfuerzo. Segundo: había que imponer uno de los dos temas centrales de la competencia, y ya impuso el tema de la corrupción a través del gobernador de Chihuahua, Javier Corral –el tema de la inseguridad, para fortuna del precandidato del Frente, sin meter mano, lo asume, y mal, totalmente Andrés Manuel López Obrador.

Karl von Clausewitz, en su capítulo sobre la estrategia del libro De la guerra (p. 130, Colofón, 2010) apunta: “Los principales poderes morales son los siguientes: la capacidad del jefe, las virtudes militares del ejército y su sentimiento nacional”. Los Pinos y el PRI están bajo asedio no por Andrés Manuel sino por Ricardo a través de Corral. Atacando la inmoralidad del PRI por el tema de la corrupción, Anaya muestra capacidad, concita el respaldo de los frentistas (Santiago Creel, Denise Dresser, Agustín Basave, Jorge Castañeda) y trata de extender al país desde sus allegados ese sentimiento nacional en contra de la corrupción y la impunidad (la impunidad por corrupción indigna y frustra a los mexicanos, según la OCDE).

Ricardo Anaya nunca estuvo de vacaciones decembrinas, se mantuvo resguardado trazando la estrategia de posicionamiento electoral, suturando las heridas del PAN, allegándose para sí mismo finalmente la candidatura e imponiendo la agenda nacional. Sin estrategas y pagado de sí mismo, López Obrador no impone agenda, impone una contra-agenda: por méritos propios (el Peje por la boca muere) su agenda es negativa. Exacto, todo lo que dice es usado en su contra.

El precandidato de Por México al Frente, desde hace un mes, expuso el tema central de su campaña: “Si gano la presidencia, quien haya cometido un acto de corrupción, irá a la cárcel”. Hace unos días aseguró que el precandidato del PRI, José Antonio Meade, representa la continuidad de la corrupción y la ineficacia. Y precisó: “...tenemos claro lo que tenemos que hacer cuando lleguemos al gobierno: primero, vamos a acabar con el principal cáncer que hoy tiene nuestro país, que es la corrupción. Vamos por un cambio radical, por un cambio de raíz en materia de combate a la corrupción. Vamos a darle a México un gobierno honesto, con principios, con valores, con ética y que dé resultados en beneficio de la gente”.

La estrategia de Ricardo Anaya ya supera la estrategia de Andrés Manuel. Ricardo promete castigar la corrupción y acabar con la impunidad; López Obrador ya ofreció perdonar a los corruptos y a quienes propician la impunidad. La agenda electoral de Por México al Frente pasa por Chihuahua y, por un lado, ya provocó que Manlio Fabio Beltrones se amparara por el llamado Proyecto Zafiro. Lo peor para Los Pinos y el PRI: el presidente Enrique Peña Nieto entró a esa agenda setting.

El asedio de Ricardo Anaya a Los Pinos dio resultados: había que descarrilar a José Antonio Meade –“el candidato de la mediocridad”– a través de sus relaciones afectivas con el encarcelado Alejandro Gutiérrez y con la de sus jefes, Luis Videgaray y Peña Nieto. La estrategia de Anaya es provocar, en este primer trimestre, un lejanísimo tercer lugar para el precandidato del PRI con el fin de que no se recupere y, después, confrontar como opción de cambio moderna a Andrés Manuel: del voto útil en contra de Los Pinos al voto de contraste contra Andrés Manuel.

La estrategia de Ricardo ya se impuso a través de Javier Corral. En su confrontación con Meade, Andrés Manuel se recostó políticamente a favor del Frente: “Este asunto de la corrupción en Chihuahua por Hacienda, donde está involucrado Meade, sería bueno que lo aclarara. Que diga por qué mandó la cuenta pública de 2016 con un fraude que él sabía que se había cometido”.

Clausewitz asegura que la guerra aparece primero en el arte del asedio. Es casi imposible que el PRI salga de este cerco, por otro lado la política consiste precisamente en salir de las trampas. ¿Qué se recomienda en los innúmeros cuartos de guerra de José Antonio Meade? ¿Se recomienda algo?

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