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Ante el reciente asesinato de la alcaldesa de Temixco, los ediles y colaboradores de la Asociación de Autoridades Locales de México, AC (AALMAC) exigieron al gobiernos federal y estatales, protección para los munícipes en todo el país.
Staff
enero 4, 2016, 7:01 am

agresion

Ante el reciente asesinato de la alcaldesa de Temixco, Gisela Mota, los ediles y colaboradores de la Asociación de Autoridades Locales de México, AC (AALMAC) exigieron al gobiernos federal y estatales, protección para los munícipes en todo el país.

AALMAC dio a conocer que el atentado contra Mota se suma a una larga lista de agresiones contra ediles de casi 100 municipios y mil funcionarios municipales en la última década.

“Estos hechos, principalmente a manos del crimen organizado, siendo urgente la acción de gobierno para frenar esta oleada de violencia”, detallaron en un comunicado.

Al reprobar el hecho, señalaron que es una “importante llamada de alerta”, que obliga a trabajar de manera conjunta, y replantear las estrategias en seguridad, a fin de garantizar la gobernabilidad en el país, pues de ello depende el que se brinde la paz que los mexicanos demandan.

La AALMAC pidió castigo ejemplar para los responsables del homicidio de la alcaldesa, así como para los participantes en atentados contra autoridades locales.

Alto riesgo, ser edil. Ser alcalde en México, la máxima autoridad municipal, implica un alto riesgo. Intimidaciones con amenazas de muerte, extorsiones, víctimas de atentados o ejecutados, así viven el día a día.

Si un munícipe coopera de manera obligada o por interés propio con una organización criminal, puede ser levantado por un grupo antagónico; pero aun días después aparece muerto maniatado y con signos de tortura.

Para poder operar, el crimen organizado requiere de las autoridades municipales, quienes en vez de denunciar acceden ante la intimidación de los líderes criminales; incluso en ocasiones las propias policías locales sirven como informantes o brazos ejecutores de la delincuencia.

Al hacer una búsqueda se hallaron 11 casos de 2012 a 2015 en los que los alcaldes fueron víctimas de ataques, ya fuera en su propia casa, en carreteras o en restaurantes, donde grupos armados los ultimaron; en otros casos se maneja el móvil de robo.

Ejemplos. La alcaldesa de Tlacojalpan, Veracruz, Marisol Mora Cuevas, quien el 28 junio de 2012 fue encontrada sin vida en la carretera federal 145 en el tramo Sayula de Alemán-Loma Bonita, en Oaxaca. Según los primeros reportes, Mora Cuevas había sido levantada cuatro días antes por un comando armado que ingresó a su domicilio.

En noviembre de ese mismo año, María Santos Gorrostieta Salazar, alcaldesa de Tiquicheo, Michoacán, fue hallada sin vida y con huellas de tortura en el municipio de Cuitzeo. La perredista ya había sido víctima de atentados; el 1 en octubre de 2009 cuando un grupo armado disparó con su vehículo en la comunidad de El Limón; ahí murió su esposo. En enero de 2010 la alcaldesa sufrió otro atentado cuando hombres armados la emboscaron cuando se dirigía a un evento en Ciudad Altamirano, Guerrero.

El alcalde interino de Nahuatzen, Michoacán, Wilfrido Flores Villa, del PRI, también fue víctima mientras comía en un restaurante de Pátzcuaro, en febrero de 2013.

Ygnacio López Mendoza, entonces edil de extracción perredista de Santa Ana Maya, Michoacán, fue encontrado muerto el 7 de noviembre de 2013 en un aparente accidente automovilístico sobre la carretera Acámbaro-Iramuco, en el estado de Guanajuato; el edil había sido secuestrado un día antes por un grupo armado en su domicilio.

En Oaxaca, el edil de San Juan Mixtepec, Feliciano Martínez Bautista, fue emboscado en marzo 2013 cuando circulaba sobre una carretera. Él y un policía municipal que lo acompañaba recibieron impacto de arma de fuego.

En abril de 2013 José René Garrido, alcalde priísta de San Salvador El Verde, Puebla, fue víctima mortal de un balazo en la cabeza que le propinaron unos sujetos que ingresaron a su casa cuando se encontraba con su familia. El reporte de las autoridades locales señala que se trató de un robo.

En Oaxaca, Celestino Félix Vázquez, alcalde priísta de San Miguel Tiquialpam, Oaxaca, fue ejecutado en junio de 2013 por un grupo armado que ya lo esperaba cerca de su casa. En Veracruz, el alcalde de Aquila, Gerónimo Manuel García Rosas, fue asesinado por su comandante de la policía Adán González Vega en julio de 2013. El reporte de la Procuraduría estatal señala que el edil y el comandante habían tenido una discusión y le disparó, sin embargo la esposa de Gerónimo señaló al ex candidato por el PRD, Armando Alonso Rosas, como el autor material.

En marzo de 2014, el edil de Tanhuato, Michoacán, Gustavo Garibay García, del PAN, fue asesinado en la puerta de su casa cuando un grupo armado le disparó con armas de alto poder.

El entonces alcalde ya había sufrido un atentado en octubre de 2012 por negarse a pagar una extorsión del crimen organizado.

El 3 de agosto de 2014, el presidente municipal de Ayutla, Jalisco, Manuel Gómez Torres fue ejecutado en un rancho junto con su escolta; tras la detención de dos personas, las autoridades locales indicaron que el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) fue el responsable del asesinato.

En junio pasado, el alcalde electo de Jerécuaro, Guanajuato, Rogelio Sánchez Galán, fue ultimado en las inmediaciones de la central de autobuses; la muerte el presidente municipal y dos de sus acompañantes se le atribuyó a Martín Navarro, integrante de una célula del Cártel de Jalisco Nueva Generación.

// El Universal