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En cambio, las casas de seguridad y las guaridas de los narcos no las toca nadie. Quizá porque las fuerzas del orden prefieren irrumpir en espectáculos culturales, donde puedan incomodar a familias y gente de bien que no se les ponga en contra.
Eloy Garza
enero 27, 2016, 5:30 am

 eloy-nuevo

Hace días vino a Nuevo León uno de los mejores timbaleros cubanos. Escuchar el arte de los timbales es un deleite. Por eso, esa noche, el centro cultural Mandela se vistió de gala.

Pero a la mitad del concierto un comando operativo del gobierno del estado irrumpió en el local. Eran policías encapuchados, que portaban armas largas. No fue un operativo excepcional. Lo frecuentan en todos los restaurantes de San Pedro, día y noche, desde hace unas semanas.

Cuando el timbalero les preguntó si podía continuar con su concierto un encapuchado le mentó la madre. Así como llegaron, se fueron. Sin sancionar a nadie y sin dar explicaciones a nadie.

Mauricio Fernández, alcalde de San Pedro, ya respondió a estas medidas propias de gobiernos autoritarios. Dice que exigirá una coordinación más estrecha con las corporaciones policiacas del estado. Que mejor hagan operativos en zonas urbanas de alto riesgo y no en restaurantes donde el único delito es difundir la cultura y entretener a la gente.

En cambio, las casas de seguridad y las guaridas de los narcos no las toca nadie. Quizá porque las fuerzas del orden prefieren irrumpir en espectáculos culturales, donde puedan incomodar a familias y gente de bien que no se les ponga en contra.