La Carpeta:
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Tigres fue como siempre, un tanque que arrolla lo que se le ponga a su paso. Apenas a los 11’, Gignac, gracias a un rebote, quedó frente a Yarbrough para con maestría anotar el primero. Novaretti, en otra falla del portero regio Nahuel Guzmán, igualó y fue cuando el León pensó que podría compararse con el otro felino, pero el francés lo puso en su amarga realidad.
Staff
enero 31, 2016, 10:07 am

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Juan Antonio Pizzi se fue bien “enchilado” de México hacia Chile. Tigres lo despidió con una goliza al León, su ahora ex equipo, de 3-1, con tres tantos del francés André-Pierre Gignac.

El argentino, que a partir de hoy se convertirá en el nuevo director técnico de la selección nacional chilena, no esperó tal despedida. Como fue su costumbre se vino a parar como si la vida no valiera nada al “Volcán” y en respuesta, los poderosos campeones del futbol mexicano, le dieron tres “garrazos”, suficientes para que se vaya pensando muy bien, en su vuelo a Sudamérica, que su andar en el futbol mexicano no fue nada exitoso, que le faltó mucho para demostrar la fama de la que venía precedido y que gracias a ella agarró nueva “chamba”... Sin mucho mérito.

Tigres fue como siempre, un tanque que arrolla lo que se le ponga a su paso. Apenas a los 11’, Gignac, gracias a un rebote, quedó frente a Yarbrough para con maestría anotar el primero. Novaretti, en otra falla del portero regio Nahuel Guzmán, igualó y fue cuando el León pensó que podría compararse con el otro felino, pero el francés lo puso en su amarga realidad.

Dos remates de cabeza bastaron para acabar con las falsas ilusiones de los guanajuatenses, el segundo, una obra maestra de anticipación y contundencia y con eso Pizzi se fue bien enchilado a Chile.

Pachuca es el último de los invictos

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La tribuna del Hidalgo estaba en éxtasis. Gritaba furibunda, gozaba con la noche de fiesta que tuvo. Celebró a los Tuzos que aplastaron 3-1 al Monterrey y a su perfección.

“Oleeee, Oleee”, se coreaba en el recinto pachuqueño. El paseo que le dio su equipo a Rayados que llegó al partido con 100 por ciento de efectividad generó la felicidad local. Los goles de Franco Jara, Rubén Botta y Rodolfo Pizarro ponen al Pachuca (10 puntos) en pleno ascenso, pues no ha perdido y suma 10 puntos en lo que va del torneo para ser el puntero.

Mientras la desazón del argentino Mohamed era evidente, las sonrisas se quedaron en casa. Pachuca se mantiene como un conjunto de moda; sus únicas tristezas fueron la controvertida expulsión de Hirving Lozano y el descuento de Rogelio Funes Mori (85’). Ha marcado siete goles en dos partidos, hecho que lo sitúa como un cuadro a seguir y que empieza a perfilarse como la sensación de la temporada.

Las diez unidades que acumula hasta el momento han sido conseguidas con justicia. Le han pasado por encima a tres de sus cuatro rivales. Su afición lo sabe. “Oleee, oe, oe, Tuzos, Tuzos”, grita la gente hidalguense para presumir que tienen al puntero del Clausura 2016.

Barra de Rayados esquiva el cerco tuzo

Los barristas de Rayados no encontraron freno. El veto que les impuso la Comisión Disciplinaria por destruir butacas del estadio Cuauhtémoc, en Puebla, les importó poco. Ellos viajaron a la ciudad y entraron al estadio Hidalgo, pese a que tienen prohibido estar en recintos visitantes. La sanción federativa no halló el modo de contenerlos.

Hubo retenes alrededor de la urbe. Los policías hicieron su labor. Pararon los autobuses que venían de La Sultana del Norte, bajaron a los radicales, los revisaron y terminaron por regresarlos. Sin embargo, los castigados personajes decidieron lograr su objetivo, mediante el transporte público y hasta caminando.

Una vez afuera del coso hidalguense, los “hinchas” fueron discretos. Formaron pequeños grupos, no portaban mantas ni hacían escándalo. Sus cánticos resultaron nulos y los desmanes nunca aparecieron. Mostraban su boleto y se sometieron a las estrictas revisiones.

No eran muchos, pero en el interior del Hidalgo eran esperados por un cerco de seguridad que los rodeó en todo momento. Los uniformados clausuraron una de las gradas que suelen destinarse a los grupos de animación foráneos. Fue el único lugar en donde no había presencia de aficionados.

La instrucción en la casa de los Tuzos fue clara desde un inicio para tratar de minimizar la entrada de la barra de Rayados. Hicieron válido el dicho “más vale prevenir, que lamentar”. Los policías estatales y las taquilleras del estadio Hidalgo actuaron para que así fuera. Dieron avisos y tomaron las medidas posibles para hacer valer el castigo de la Comisión Disciplinaria.

“Mira, la promoción es que comprar un boleto de 100 pesos y pueden entrar dos. Pero si te quieres sentar en el lado de Rayados no lo puedes hacer si vienes en plan de barra. Te pueden sacar y no me haría responsable ni te reembolsaría tu dinero”, informó una señorita que atiende las taquillas.

Los uniformados intentaron contener una eventual invasión de los barristas Rayados. Vigilaron a rajatabla, aunque los efectivos de seguridad no fueron tan numerosos como en la vistas de clubes grandes.

“Tenemos la orden de no dejar que entren. Ya ven que no han llegado los camiones y eso que son las siete y cuarto. A esta hora, en otros partidos los estamos revisando. Ni siquiera pueden entrar autobuses de ellos a la ciudad”, afirmó uno de los comandantes.

Los barristas se abstuvieron de realizar actos vandálicos como el realizado en Puebla. Se presentaron en el Hidalgo, mas no hicieron destrozos.

Las butacas terminaron en su lugar. Como interrogante queda si la Disciplinaria sancionará al Pachuca o si le perdonará que se le hayan colado radicales regios.

400 BARRISTAS

Del Monterrey ingresaron al estadio Hidalgo, sin que se aplicara el veto federativo.

Invasión de cancha tras victoria mil del América

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Alrededor de 20 aficionados invadieron la cancha del estadio Banorte, al término del juego en el que América derrotó 3-0 a Dorados. Uno de los fanáticos fue directo hacia Rubens Sambueza, pero se tropezó cuando elementos de seguridad intentaron detenerlo, lo que provocó que se fuera a estrellar contra la pierna de Sambueza, quien tuvo que interrumpir la entrevista y retirarse al vestidor severamente dolido.

América se retiró al vestidor en medio de una lluvia de cerveza y envases de plásticos arrojados desde la tribuna.

Todo esto provocado por la victoria mil de las Águilas en torneos de Liga, victoria que devuelve la tranquilidad, por lo menos durante una semana más, al Nido. América derrotó de visita con autoridad a los Dorados de Sinaloa, lo que estaba previsto, lo que todos esperaban, y le dio oxígeno suficiente a Ignacio Ambriz, para encarar lo que viene, o por lo menos, una semana más en el equipo.

Fue una semana larga para el técnico del América. La derrota pasada frente a Pachuca puso su cabeza en un hilo, historias se tejieron a su alrededor y una caída en Sinaloa hubiera estremecido aún más al conjunto de Coapa. Pero el ave ganó. Un 0-3 contundente, mostrando las diferencias claras que hay entre los planteles. Aunque los locales le metieron enjundia, sus alcances no le hicieron ni cosquillas a los americanistas, que se mostraron serios y contundentes.

Pablo Aguilar abrió el marcador con un cabezazo y antes de terminar la primera parte, Osvaldo Martínez anotó un gran tanto de volea. Ya casi al finalizar el encuentro, en un contragolpe, comandado por Andrés Andrade, Oribe Peralta se quitó su malaria y anotó, pero la mala noticia es que acabó el juego lesionado. Y así, Ignacio Ambriz compró una semana más de vida.

Pumas consigue punto agónico

Pumas

No ha servido la brujería. Tampoco el cambiar de vestidor. Al final, el Atlas se ha quedado nuevamente con ganas de un triunfo como local. Y los Pumas, con ímpetu hasta el último suspiro, han conseguido un punto agónico tras igualar 1-1, gracias a un tanto en tiempo de compensación.

Muy rápido, los Zorros encuentran camino positivo. Rodrigo Salinas, afuera del área, manda un zapatazo que techa a “Pikolín”.

Es inmediata la reacción universitaria. Pumas se apodera del balón. Genera una oportunidad tras otra. Recta final del encuentro. Falta sobre Quiñones y se marca penalti. Eduardo Herrera patea y Óscar Ustari adivina la trayectoria. El Jalisco es una locura. Pero esto es futbol. Mientras el árbitro no pite, todo puede suceder. Pelota larga de Javier Cortés. El salto de Darío Verón es impulsado por la ilusión de rescatar algo. Conecta y la pone donde Fidel Martínez, en fuera de lugar, empuja de pierna izquierda el 1-1 definitivo.

Termina malaria de Boy en el Azul

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Tomás Boy gritó más fuerte que nadie tras la obra de arte creada por Aldo Leao Ramírez (77’), aunque el físico no le dio para ser el primero en salir de la banca a festejar la heroica victoria del Cruz Azul (2-1). Fue lo de menos. La malaria del “Jefe” en la antigua Ciudad de los Deportes por fin terminó.

No sin antes padecer más de la cuenta. La Máquina jugó con un hombre menos durante 70 minutos, debido a la imprudencia de Francisco Javier Rodríguez, pero se las ingenió para sacar provecho de la indolencia de los Jaguares de Chiapas.

Eso explicó la cólera irradiada por Ricardo Antonio La Volpe.

Los felinos se fueron al camerino con la mínima ventaja, pero no supieron manejarla ante un equipo todavía falto de ideas, aunque sobrado de alma.

Sello que, poco a poco, Boy ha impregnado en un plantel eternamente tildado de “pecho frío”. Pese a la expulsión del “Maza” y el polémico penalti en contra, los Cementeros no sucumbieron en la batalla de los sentimientos ante el joven árbitro Diego Montaño.

Porque el silbante dejó en claro que el ya retirado Marco Antonio Rodríguez hizo escuela. Al estilo de “Chiquimarco”, aplicó el reglamento a cabalidad, sin espacio al consentimiento. Las 28 faltas señaladas, así como cuatro cartones amarillos y uno carmesí mostrados, fueron la prueba.

No dudó en echar al experimentado defensa central celeste. Tampoco en señalar el empujón de Julio César Domínguez sobre Silvio Romero. Sí hubo contacto, pero el goleador argentino de los sureños vendió bien y se le compró.

Lo cambió por gol con una buena ejecución a la derecha de José de Jesús Corona (42’).

El Cruz Azul no hizo disparos a portería durante los 45 minutos iniciales. Todo lucía cuesta arriba... Hasta que Joffre Guerrón y Aldo Leao Ramírez construyeron una pared por el sector derecho. El fino volante colombiano la devolvió con fuerza. Tanta, que el ecuatoriano abanicó. Afortunadamente para él, Jorge Benítez estaba en el corazón del área chica y no perdonó (51’).

Tercer tanto del certamen para el guaraní. Empezaba la gesta.

Fue coronada con aquel servicio del propio “Conejito”. El balón iba para el volante español Víctor Vázquez, quien hizo su debut liguero en casa, mas escurrió hasta Ramírez. Lo demás, arte.

Controló, giró y sacó un riflazo inatajable para el meta Óscar Jiménez. El éxtasis invadió a los poco menos de 20 mil almas cruzazulinas presentes.

Justo cuando el túnel parecía más oscuro y largo, La Máquina halló la luz. Volvió a ganar en su estadio después de 133 días.

No lo hacía desde el 19 de septiembre, contra los Pumas. Sí, el marcador también fue 2-1. Habían pasado cinco presentaciones en Liga ante su gente (cuatro empates y un revés).

-Llegó al fin.

El “Jefe” Boy por fin triunfó, como estafeta azul, en la Ciudad de México.

Sufrió más de la cuenta. Al final, sólo realizó cuatro ensayos al marco chiapaneco y sólo tuvo la pelota 46% del tiempo, pero fue lo de menos.

A los Jaguares de Chiapas no les sirvió intentar seis veces al arco de Corona y controlar el esférico 54% de los 90 minutos.

El “Bigotón” La Volpe presintió la hecatombe desde que Benítez empató. Intentó ajustar a su equipo, pero ya era muy tarde.

Este Cruz Azul, impulsado por el corazón, le devolvió la fe a un pueblo que pareció extraviarla desde aquella entrada del “Maza” Rodríguez sobre el volante chileno Francisco Silva.

Lucía como una nueva tragedia celeste, pero esta Máquina parece ser diferente y evoca a algunas exitosas versiones del pasado.

Su 27 también es sinónimo de gol, pero éste no se llama Carlos Hermosillo, ni es mexicano. Se trata del paraguayo Benítez, quien fue efusivamente abrazado por Boy camino al vestuario.

No podía ser de otra manera. Su desarrollado olfato goleador impulsa la ilusión celeste.

1 VICTORIA

En cuatro jornadas del Clausura 2016, suficiente para sumar cinco puntos, cuatro de éstos, obtenidos en el estadio Azul.

Chivas pierde y arde el descenso

Chivas

Era el partido que no debía perder. Pero los propios errores han traicionado al Rebaño Sagrado. El descenso es un riesgo latente. Este sábado ha sufrido un duro revés al caer frente a un rival directo: Morelia se impone 2-0 y empata a Chivas en el penúltimo sitio de la tabla porcentual.

Un repleto estadio Morelos es el escenario de esta batalla. Una “final” del descenso.

Dos equipos involucrados. Y el Guadalajara, con el peso de su historia, asume el protagonismo en cancha ajena. En los primeros minutos es superior.

Omar Bravo pone la redonda de nuevo en el centro. Orbelín Pineda remata. Se estremecen las redes. Pero Luis Enrique Santander anula por fuera de lugar, al 11’.

Chivas es superior. Sin embargo, en el futbol eso sirve de poco. Raúl López se muestra carente de oficio defensivo. Permite que Luis Gabriel Rey ponga la redonda en el centro, con el pecho. Carlos Salcedo queda perdido. Desubicación. Intenta ir hacia el centro, aunque López está encima de Rey. No llega. Pero tampoco marca a quien entra detrás suyo. Deja solo a Pablo Velázquez, que aprovecha la pelota cedida por Luis Gabriel para empujar el 1-0, al 37’.

Y al arranque del complemento, un nuevo error sentencia el encuentro. De un rechace nace el contragolpe. Eisner Loboa proyecta hacia el frente. Pelota profunda para Juan Pablo Rodríguez. El “Chato” arranca antes de medio campo. Las piernas ya no son las de antes, pero la calidad está intacta. Cuando la gasolina se acaba, surge la genialidad. Ve adelantado a Rodolfo Cota y lo techa. Golazo del veterano, al 49’.

La desesperación aparece al 88’, cuando Carlos Salcedo cierra una pésima noche con una patada sobre Rey, que lo manda al vestidor con tarjeta roja. El descenso se mantiene como un riesgo latente para uno de los equipos más grandes de México.

Se registra gresca en San Luis entre barristas

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Al finalizar el juego entre San Luis y Necaxa (0-1 a favor de los de Aguascalientes) de la Liga de Ascenso, aficionados de ambos clubes protagonizaron enfrentamientos a las afueras del estadio Alfonso Lastras, durante los cuales se escucharon detonaciones de arma de fuego.

Según los reportes preliminares, fanáticos del equipo local persiguieron a los necaxistas que salían del estadio y en el estacionamiento los alcanzaron y provocaron riñas, en donde se escucharon detonaciones de petardos y balazos, lo que provocó que la gente que estaba en la tribuna se bajara al terreno de juego para tratar de resguardarse de algún posible daño.

Se habla de que las autoridades hicieron algunos tiros al aire para tratar de dispersar a la multitud.

Mientras tanto, el camión que conducía al equipo necaxista de regreso a su natal Aguascalientes fue apedreado por varios barristas, reportándose algunos vidrios rotos.

Algunos medios de comunicación locales hablan de más de 20 lesionados, dos de ellos por arma de fuego. Las personas fueron atendidas y llevadas a varios hospitales por ambulancias de la Cruz Roja local.

Algunos aficionados se quejaron de la falta de logística de las autoridades locales, quienes no resguardaron al público visitante, ni los hicieron esperar en sus butacas hasta haber retirado a la porra local.

No es la primera vez que en el futbol mexicano ocurren estos incidentes. En 2011, en Torreón, durante un juego entre Santos y Morelia, también se escucharon detonaciones que provocaron que el juego se tuviera que suspender por la seguridad de jugadores y público asistente.

El lado incómodo del Super Bowl

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En el Super Bowl no todo es miel sobre hojuelas para los protagonistas. Por lo regular, cuando se termina ese partido, lo que más se recuerda es al equipo campeón, al jugador más valioso y el buen sabor o la decepción que dejó el espectáculo de medio tiempo.

Sin embargo, siempre se olvidan las malas notas de este duelo y hoy se recordarán algunas de ellas que muchas veces no son tan fáciles de retener en la memoria, a pesar de que se podrían ver a simple vista.

La primera es que Denver es el escuadrón que más ediciones ha perdido en el Súper Domingo, con cinco. En 1978, cayeron con los Vaqueros de Dallas con pizarra de 27-10 y allí empezó su racha.

La segunda vez fue en el Súper Tazón XXI, en donde fueron victimados por los Gigantes de Nueva York, al son de 39-20. El tercero fue un año después, ante los Redskins de Washington (35-10).

El siguiente fue contra los 49ers de San Francisco (edición XXIV), con los que cayeron 55-10, y la más reciente fue en hace dos años, cuando fueron apaleados por los Seahawks de Seattle 43-8.

-Cuatro seguidas.

Otro de los antihéroes en la final de la NFL es Buffalo. Los Bills son el único equipo que ha perdido cuatro disputas por el título de manera consecutiva.

La historia comenzó en la edición XXV, cuando perdieron 20-19 con los Gigantes, gracias a que Scott Norwood, su pateador, falló el gol de campo de la victoria. La revancha para los comandados por Jim Kelly llegó 365, pero ahora los que los dejaron en el terreno de juego fueron los Redskins de Washington.

Buffalo era el equipo dominante en la década de los noventa en la Conferencia Americana y llegó por tercera vez y ahora los Vaqueros los apalearon 52-17. El desquite parecía llegar al año siguiente y ante el mismo rival, pero Dallas, con Troy Aikman, Michael Irving y Emmith Smith, volvió a llevarse la victoria 30-13 y allí se escribieron en la historia las cuatro derrotas seguidas de los Bills y curiosamente todas fueron ante equipos de la división Este de la Nacional.

-Están en tablas.

Los Patriotas son uno de los equipos más ganadores en la NFL y hasta el momento tienen cuatro títulos en sus vitrinas, pero también cuentan con cuatro fracasos en el encuentro por el campeonato del futbol americano profesional.

El primero de ellos fue en el Súper Tazón XX, cuando fueron apaleados por los Bears de Chicago 46-10. Once años después cayeron 35-21 ante los Packers de Green Bay. La tercera vez fue en la edición XLII 17-14 con los Gigantes y cuatro años más tarde, volvieron a ser derrotados por Eli Manning y por Nueva York 21-17.

Dicho sea de paso, el otro equipo que perdió cuatro Super Bowls fueron los Vikings de Minnesota, al caer con Kansas City, Pittsburgh, Miami y Raiders.

-Mala suerte.

Cada que se va a escoger una sede para el Súper Domingo se hace con tres años de anticipación y hasta el momento, ninguno de los equipos de la NFL ha podido disputar y obviamente ganar el título en su propio estadio.

Los dos escuadrones que se han coronado más cerca de su casa son los Raiders de Oakland en el Súper Tazón XI, pues vencieron a los Vikings en el Rose Bowl de Pasadena, California. El otro fue San Francisco. Los 49ers dieron cuenta de los Dolphins de Miami 38-16 en la sede de Palo Alto, California.

Hay una política en el futbol americano profesional que no permite que se juegue el partido por el título en una ciudad donde la temperatura sea menor a los 10 grados centígrados, excepto que sea en un domo totalmente cerrado.

-Los “maletas”.

Once franquicias han arribado por lo menos una vez al Super Bowl y nunca lo han ganado. Los Rams de Los Ángeles disputaron ese duelo y lo perdieron; años más tarde el equipo se movió a San Luis y consiguió la victoria, sin embargo, el equipo de Los Ángeles está incluido en esa lista. Los otros 10 nombres de los perdedores son: Kansas City, Minnesota, Filadelfia, Cincinnati, Buffalo, San Diego, Atlanta, Tennessee, Carolina y Arizona.

En la NFL sólo hay cinco equipos que nunca han estado en el juego grande del futbol americano, ellos son: los Lions de Detroit, los extintos Petroleros de Houston, los Jaguars de Jacksonville, los Browns de Cleveland y los Texans de Houston.

Una estadística más en lo referente a los récords que podrían poner algunos equipos, es que hasta ahora ninguno ha logrado tres veces seguidas ganar este gran juego y este año tampoco lo conseguirán ni Denver ni Carolina.

El máximo de triunfos consecutivos que ha logrado una franquicia son dos y lo han conseguido siete veces y estos son: Green Bay, Miami, Pittsburgh, San Francisco, Dallas, Denver y Nueva Inglaterra.

Los pateadores serán esenciales en el Super Bowl

Con un gol de campo o un punto extra se podría definir el Super Bowl 50. Casi siempre en el anonimato, los pateadores en la NFL adquieren notoriedad por un acierto o falla en los últimos segundos de un partido. La presión a la que son sometidos estos jugadores muchas veces supera sus límites.

Para el mexicano Raúl Allegre, campeón con los Giants de Nueva York en 1991, Graham Gano de los Panthers de Carolina y Brandon McManus, de los Broncos de Denver, tienen las suficientes cualidades físicas y mentales para no sucumbir ante un intento que pueda definir el resultado del Super Bowl dorado.

Aunque McManus sólo tiene dos temporadas en la Liga, Allegre considera que la experiencia no será determinante, a pesar de que Gano ha participado en la NFL desde 2009.

“Pienso que no necesariamente la falta de experiencia de McManus será determinante para poner la balanza sobre qué pateador es mejor. A mí me impresionó la forma en la que jugó en el partido de Playoffs contra Pittsburgh”, sostuvo el ex jugador de la NFL.

En aquel juego, Brandon McManus convirtió los cinco intentos de goles de campo que tuvo, incluido uno de 51 yardas.

“Fue un partido con mucho viento y anotó cinco goles de campo. Ahí te das cuenta de la calidad que tiene. En la final de la Conferencia Americana contra los Patriots, también convirtió dos intentos que eran difíciles”, recordó el ex pateador coahuilense.

Allegre, quien comentará el Super Bowl para ESPN, también externó que el pateador de los Broncos supo sobreponerse a la falla que tuvo en el encuentro de lunes por la noche contra los Bengals de Cincinnati, donde erró un gol de campo que podría haber dado el triunfo a los Broncos en tiempo regular.

“Contra Cincinatti falló un gol de campo y luego regresó de 46 yardas que pudo dar el triunfo a su equipo. Pero en tiempos extras respondió ante la presión y los Broncos se quedaron con la victoria, que a la postre les dio la ventaja de localía durante toda la postemporada”.

Con 85.7 de efectividad, el hombre de los Broncos conectó 30 goles de campo. Falló un punto extra.

El gol de campo más largo que tuvo fue de 57 yardas.

Mientras que Gano también terminó la campaña con 30 goles de campo acertados, pero falló seis. Se le escaparon tres puntos extras.

30 GOLES DE CAMPO

Anotaron a lo largo de la temporada los dos pateadores que estarán en el Super Bowl 50.

// El Universal
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