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Las mentiras de Heineken ya traspasaron fronteras y lo que Heineken promueve en Monterrey, un ecocidio, jamás lo promovería en Amsterdam. A Heineken, ahora que se ha mostrado como una empresa voraz y depredadora, no le interesan los ecosistemas, sino simple y llanamente el negocio del embrutecimiento.
Jose Jaime Ruiz
mayo 11, 2011, 7:38 am

“Femsa es conocida por su rol positivo en el desarrollo social en México y estamos seguros que cualquier preocupación ambiental relacionada con el proyecto será manejada con cuidado por Femsa”, comunicó Heineken a un periódico holandés.

Primera mentira. ¿Acaso acabar con el ecosistema del área protegida del Parque Ecológico La Pastora significa para Heineken un “rol positivo en el desarrollo social”?

Comentando sobre un borrador del reporte del Centro de Investigaciones sobre Empresas Multinacionales, Heineken declaró lo siguiente: ‘La construcción, del Estadio de Futbol de los Rayados es un proyecto que es 100% diseñado por, planeado por y propiedad de Femsa. (...) Ni Heineken ni su subsidiaria mexicana Cuauhtémoc Moctezuma están ni pueden estar involucradas en ningún aspecto del proyecto. (...) Dada la antedicha información, creemos que su evaluación del proyecto del Estadio como una práctica controvertida de negocios de Heineken es incorrecta”.

Segunda mentira. Heineken sí incurrió en una práctica controvertida de negocios ya que su vicepresidente, José Antonio “El Diablo” Fernández Carbajal, es el impulsor número uno del centro de espectáculos-estadio y Michiel Herkemij, director general de Heineken México desnudó las intenciones de su propia empresa al afirmar a la prensa regiomontana que “El estadio lo vemos muy bien, Heineken y Femsa somos una familia. José Antonio es el accionista número dos, el segundo de Heineken, somos muy buena familia… No hay problemas, en Heineken también estamos junto a este tema, estamos con éste y con otros proyectos para Nuevo León”.

Las mentiras de Heineken no sólo se enmarcan en prácticas controvertidas de negocios, también violan tratados internacionales con la pretendida edificación del estadio de los Rayados ya que, según el reporte de SUMO, las “consecuencias de dicha construcción serían pérdida de biodiversidad, deterioro de la calidad de la tierra y el agua en el parque, elevados niveles de contaminación, entre otras”.

Las mentiras de Heineken ya traspasaron fronteras y lo que Heineken promueve en Monterrey, un ecocidio, jamás lo promovería en Amsterdam. A Heineken, ahora que se ha mostrado como una empresa voraz y depredadora, no le interesan los ecosistemas, sino simple y llanamente el negocio del embrutecimiento.

Y mal lo dijo José Antonio “El Diablo” Fernández: “La mayoría silenciosa tiene más ganas del estadio que la minorí­a ruidosa que han estado diciendo mentiras, porque nosotros no pensarí­amos destruir la ecologí­a ni nada”. Pasados ya varios meses de su elocuente declaración, ¿quiénes son los que están diciendo mentiras?

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