La Carpeta:
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Quedando claro que algo está muy podrido en Cuernavaca, en Jiutepec, en Cuautla, en Tlayacapan... en todo el estado de Morelos.
FELIX CORTES CAMARILLO
enero 7, 2016, 6:25 am

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Entre muchos otros indicios, la oportunista aparición del autonombrado poeta y supuesto periodista Javier Sicilia en la discusión sobre el candente conflicto que ha surgido en el estado de Morelos, es una prueba palpable de que todo asunto de orden público brinda ocasión para que rufianes de todo tipo saquen rajada del pastel mediático en su provecho. En este caso, denostando por igual al gobernador Graco Ramírez y al alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco.

El asunto es serio, porque implica acusaciones que al provenir de una autoridad requieren del gobernador una de dos sopas: o prueba sus acusaciones contra el recién nombrado jefe de la policía de la antigua Cuauhnáhuac y otros cercanos “colaboradores” del famoso exfutbolista Blanco, o se retracta y pide perdón públicamente. Ninguna de las dos sopas son gratas para el gobernador perredista del conflictivo estado. Disculparse por haber lanzado serias acusaciones sin pruebas es asunto serio, amén de provocar rencores que, más tarde o más temprano, se cobrarán, de una manera u otra. Preferentemente en el campo de la política.

La otra sopa es peor. Si el gobernador Graco Ramírez Garrido Abreu sabía que el supuesto empresario Federico Figueroa era jefe de la mafia llamada Guerreros Unidos y Carlos de la Rosa Segura, nombrado secretario de Seguridad Pública en la administración Blanco, uno de sus más cercanos, ¿por qué en los tres años que lleva al frente del gobierno estatal Graco Ramírez no ejerció acción penal en su contra o por lo menos no ordenó que se iniciara una investigación en contra de estos dos personajes y amigos que les acompañan que, al parecer, son montón? Cualquiera que haga acusaciones de tal magnitud debe tener las pruebas suficientes y, en este caso, la explicación para el injustificado retraso.

La verdad es que en este asunto, y a la sombra del artero asesinato de Gisela Mota, lo que está quedando claro es que algo está muy podrido en Cuernavaca, en Jiutepec, en Cuautla, en Tlayacapan... en todo el estado de Morelos para acabar pronto. De momento, lo peor que parece estar pasando es que el asunto haya pasado a la barandilla de las acusaciones verbales de aquí para allá y de allá para acuyá, poniendo una cortina de humo que oculte o haga olvidar las investigaciones de los autores intelectuales del asesinato de la alcaldesa de Temixco. De momento, parecería ésa la única intención del circo que rufianes como Sicilia están tratando de armar: ponernos a todos humo en los ojos.

PILÓN.- En los entretelones del sainete político-deportivo de Morelos, se oculta no solamente el dinero de las multas y mordidas que el Mando Único o fragmentado de las policías genera; Morelos es parte importante de la cadena por la que circulan armas y droga, dinero, influencias y gente producto de la trata de lo que antes se llamaban blancas y en nuestros tiempos ya no distingue colores de piel.