La Carpeta:
1 de 10
 
El remedio para la crisis de medios no es enfundarse el disfraz banal de las redes, sino cuidar el nicho de mercado propio, manteniendo el modelo de negocio de un medio informativo con rigor y profundidad.
Eloy Garza
enero 4, 2016, 6:10 am

eloy-nuevo

En varios artículos he anunciado la crisis global de los diarios: en vez de abrirse al rigor y la profundidad de la que suelen carecer las redes sociales, se someten a la banalidad de la imagen y al texto breve. Ya son constantes las noticias intrascendente puestas en primera plana.

Sin embargo no veo indulgentemente a los periódicos impresos como si fueran pacientes necesitados de auxilio. Si ya no son negocio, ni modo: allá ellos y su paradigma anticuado. Tampoco los veo como pantallas disfrazadas de intereses empresariales, aunque muchos lo son, evidentemente y no se atreven a contratar a ningún periodista independiente, más que a corifeos y voceros oficiales.

La mayoría de las noticias trascendentes o irrelevantes son trending topic muchas horas antes de que aparezcan en primeras planas. Y las fotos más comentadas las ven primero los usuarios de Twitter que los lectores de periódicos: así lo demuestra la analítica web. Además, las ven gratuitamente; no pagan por ello como suscriptores.

¿Por qué entonces piensan algunos periódicos que ganarán más lectores (o mantendrán los que ya tienen), ajustando su línea editorial al formato de post, copiando a las redes sociales? ¿Por qué piensan que así serán mejor negocio?

Hagamos entonces una distinción oportuna: si quieres la versión frívola de la noticia entra a Facebook, que es gratuito. Si quieres el análisis serio, el reportaje de fondo, la editorial bien sustentada, entra al periódico bien reputado.

El remedio para la crisis de medios no es enfundarse el disfraz banal de las redes, sino cuidar el nicho de mercado propio, manteniendo el modelo de negocio de un medio informativo con rigor y profundidad. La clave está en diferenciarse (sin pretender seguir siendo omnipresente) y no en competir en la publicación de trivialidades.