La Carpeta:
1 de 10
 
La gente de Andrés Manuel reviró hábilmente y en conversaciones secretas, me dicen, le ofreció a El Bronco que en la recta final del 18 declinase a su candidatura a favor de El Peje, de la misma manera en que Elizondo abdicó a favor de él.
FELIX CORTES CAMARILLO
octubre 10, 2017, 5:41 am

Cuando sientas la nostalgia por mis besos,

                llorarás, llorarás, llorarás.

                Llorarás, llorarás, llorarás. Javier Solís.

Ernesto Ruffo Appel, senador él, dijo que la renuncia de Margarita Zavala al partido que los vio nacer era una salida de pus. Luis Ernesto Derbez, rector de la Universidad de las Américas en Cholula, Puebla,  y aspirante a la Presidencia de la República, afirmó que la renuncia de la esposa de Felipe Calderón era una pérdida menor, puesto que con ella sólo se iría el calderonismo. Ricardo Anaya, el presidente que quiere ser Presidente, no dijo nada, hasta ahora. La verdad es que el éxodo que ya comenzó con la renuncia del señor José Luis Luege —también panista de más de 30 años— no será una hemorragia pequeña para el más antiguo partido de México. Al presentar su renuncia, Luege llamó a Anaya el López Obrador del panismo y con eso está dicho todo.

O tal vez no. Los partidos políticos tienen que hacer un recuento de daños en torno a la actitud tomada por Margarita Zavala. Así como el PRI no se murió con la renuncia de Porfirio, Cuauhtémoc, et alia, el PAN  no se desplomará con la salida de la señora Zavala. Pero el que sufrirá daños graves es el mismo Anaya. Y los votos del PAN por añadidura.

La salida de la señora Zavala es consecuencia de la lucha interna por la candidatura del PAN; Anaya está empeñado en guardar sus cartas sobre el sistema de selección partidaria a fin de —se supone— ser quien salga con el póquer de ases al final.

Margarita Zavala no será la ganadora de las elecciones presidenciales de 2018, como tampoco lo será ninguno de los 25 aspirantes por la vía independiente a ese cargo. Pero qué daño le van a hacer al voto panista, al de la llamada coalición ciudadana que de ciudadana no tiene nada, al del Andrés Manuel López Obradory al mismo voto antiPRI, que se considera beneficiado con esta huida.

En realidad, los opositores al PRI son los que van a llorar más la ausencia de la que fuera una primera dama moderada, discreta y quien ha resultado una aspirante más bien gris; su atractivo es simplemente representar una alternativa igualmente a Morena que al PRI. Su desventaja es el apellido de su esposo, cuyo desempeño presidencial dejó mucho que desear. Pero van a extrañar el calor de sus caricias y de los votos que —el calderonismo o zavalismo— podría cosechar.

La opción de los candidatos independientes fue una idea priista que debutó con la elección de El Bronco en Nuevo León. De ahí surgió el plan de inflar a un mediocre gobernador populista y demagogo, ineficiente y torpe, para que le quitara votos a Andrés Manuel en 2018, en el camino a la Presidencia. La gente de Andrés Manuel reviró hábilmente y en conversaciones secretas, me dicen, le ofreció a El Bronco que en la recta final del 18 declinase a su candidatura a favor de El Peje, de la misma manera en que Elizondo abdicó a favor de él.  A cambio de ese gesto, como sucedió con Elizondo, el hoy gobernador de Nuevo León tendría un puesto en el supuesto gabinete del supuesto ganador morenista de 2018.

Alguien va a salir llorando, no hay duda.

Pero no creo que sea el PRI.

LOS TUBOS es una divisón de Buró Blanco S.A. de C.V. Copyright © Monterrey, Nuevo León, México. Páginas web