La Carpeta:
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A mí Quintero me ha pedido, a través de ciertas personas, que me cuide: que deje de publicar artículos que lo lastimen o que me atenga a las consecuencias.
Federico Arreola
diciembre 3, 2017, 1:08 pm

El columnista amenazado

José Luis Camacho ha denunciado que se le quiere intimidar. En su columna “Caso único en mi carrera: amenazas anónimas sobre mis columnas en SDP Noticiasha especulado acerca del origen de las inquietantes llamadas telefónicas que ha recibido.

* Según José Luis, las amenazas no tienen que ver con el narcotráfico, ya que es un tema que él normalmente no toca y del que no se ha ocupado en las últimas semanas.

* Es improbable, piensa el columnista, que las amenazas se relacionen con sus denuncias acerca de la corrupción de los políticos, ya que es algo que ha hecho durante décadas y nunca había recibido mensajes intimidatorios.

Por descarte

José Luis Camacho piensa que las amenazas tienen que ver con hechos recientes, como la denuncia periodística que él hizo de una muy probable vinculación económica entre algunos personajes: “La truculenta relación entre Alejandro Quintero, ex directivo de la TV y ahora casi funcionario del gobierno con oficina en Los Pinos, y la empresa que comandan Liébano Sáenz y Federico Berrueto”.

José Luis, que conoce muy bien a Liébano y Berrueto, no puede esperar de ellos “una bajeza de tal grado”.

Así que, en opinión del columnista de SDP Noticias, “queda en el descarte Alejandro Quintero, cuya trayectoria en la iniciativa privada y en el sector público, lo hace muy susceptible de proceder a través de la intimidación”.

La denuncia

“Las cosas como son”, ha escrito José Luis Camacho, quien correctamente —en estas situaciones no queda de otra— ha retado al señor Quintero a que cumpla sus amenazas. A los fanfarrones, por peligrosos que sean, así hay que responderles.

Y además José Luis ha anunciado su intención de llevar el caso a la oficina de protección de periodistas que depende de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación a cargo de Roberto Campa Cifrián, que al columnista le parece un funcionario eficiente y honesto.

Campa Cifrián

Supongo que Campa Cifrián, si es realmente un funcionario eficaz —de ninguna manera dudo de su profesionalismo; simplemente aclaro que lo he tratado poco y no puedo emitir ningún juicio acerca de su trabajo—, esto es, si quiere impedir que las amenazas a José Luis continúen, no debe esperar a que el periodista presente una denuncia formal.

Le ayudo a Campa con información sobre otras amenazas de Quintero

Campa puede, este mismo domingo —la denuncia periodística de Camacho se publicó ayer—, llamar a Alejandro Quintero y al propio columnista y empezar una investigación. Es lo menos que un funcionario responsable haría en un país en el que ha habido tantos periodistas agredidos, muchos de ellos asesinados.

Para ayudar al subsecretario Campa Cifrián le diré que cuento con elementos para pensar que las sospechas de José Luis acerca de que lo ha mandado amenazar el señor Quintero son bastante creíbles.

Me consta que a mí, a través de personas que trabajan en el gobierno y que tienen con Alejandro Quintero un trato frecuente, él me ha hecho llegar mensajes amenazantes.

A mí Quintero me ha pedido, a través de ciertas personas, que me cuide: que deje de publicar artículos que lo lastimen o que me atenga a las consecuencias.

Lo curioso es que yo no he redactado nada relacionado con el señor Quintero. Lo único que he visto acerca de este personaje publicado en SDP Noticias son dos columnas de José Luis Camacho:

* La primera, “Nuño no atacó a Meade; la mano que mueve la cuna es de Alejandro Quintero”, del 28 de noviembre de 2017.

* La segunda, la ya mencionada “Caso único en mi carrera: amenazas anónimas sobre mis columnas en SDP Noticias” del primero de diciembre de 2017.

La primera de tales columnas es la que motivó, piensa José Luis Camacho, las amenazas en su contra.

Lo creo: por esa misma columna fue que una persona que conoce perfectamente a Quintero me dijo que este me pedía dejar de publicar cosas en su contra o que me atuviera a las consecuencias.

Si Campa es serio, le doy datos duros

Si las investigaciones de Campa Cifrián son serias, pero solo si realmente .lo son, le daré detalles de los mensajes intimidatorios que Alejandro Quintero me envió. Insisto, solo lo haré si Campa es capaz de empezar a armar un caso que sirva para que el fanfarrón que amenaza a José Luis Camacho sea castigado.

Si a EPN le interesa

Desde luego, en el momento que quiera, si le interesa, el presidente Enrique Peña Nieto puede contar con que le daré la información que necesite acerca de las amenazas de un personaje como Alejandro Quintero que:

* Aunque al parecer no es funcionario público, presume de ser cercanísimo al presidente de la República, desde que este era gobernador del Estado de México, ya que lo ve con mucha frecuencia, dice, para producir los spots del gobierno federal que transmiten la TV y la radio.

* Tan cercano a EPN se siente el señor Quintero que, de plano, así lo cuenta el propio fanfarrón, según numerosas fuentes, presume que se da el lujo de pelear con el influyente canciller Luis Videgaray, al que invariablemente se refiere con palabras despectivas, por supuesto indignas de alguien que colabora en Los Pinos.

Las ofensas contra Videgaray y Meade

Fueron las repetidas ofensas de Quintero contra Videgaray —y de pasada contra José Antonio Meade—, las que llevaron a José Luis Camacho a pensar, como lo dijo en su columna del pasado 28 de noviembre, que ese tipo había usado a uno de sus amigos con el que ha tenido relaciones profesionales en otros tiempos, Liébano Sáenz, a pedir a su socio Federico Berrueto la publicación de un artículo en Milenio —“las posibilidades de Meade son magras”, dijo Berrueto antes del destape, y además descalificó de fea manera a Videgaray— para intentar, a última hora, hacer naufragar la candidatura presidencial priista de Meade.

Correcta o no la especulación periodística de Camacho, no violaba ningún código ético, es decir, su hipótesis caía dentro de lo probable en el terreno de los conflictos políticos que se dan antes de la elección de un candidato.

La molestia de Quintero, entendible, pero él es el culpable

Comprendo que al señor Quintero le haya molestado que se le mencionara en tales términos, pero la culpa no la tiene el columnista, sino el publicista que tanto presume su cercanía con EPN y la forma majadera en la que trata a Videgaray.

Algo de enfermizo debe haber en la personalidad del señor Quintero que lo lleva a exhibir como un logro el tratar majaderamente a un funcionario educado y prudente como el secretario de Relaciones Exteriores.

Farolón sí es, y lo ignoraría, pero las amenazas a Camacho ya son peligrosas

Si Alejandro Quintero no fuera tan farolón al hablar de su poder en Los Pinos, José Luis Camacho jamás se habría ocupado de él.

Lo que no se vale es que a mí, me consta y puedo probarlo, el tal Quintero me mande amenazar por lo que escribió Camacho.

Si solo fuera eso —habladas de macho cobarde— no le haría caso a Alejandro Quintero, pero...

Carajo, si además de lo anterior José Luis ha recibido amenazas anónimas, el asunto comienza a ser peligroso.

Alguien tendrá que ubicar al señor Quintero, ya que las amenazas son delito. Y por supuesto, quedo a las órdenes de don Alejandro para cuando quiera amenazarme personalmente.

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