La Carpeta:
1 de 10
 
Pareciera que le apuestan al tiempo y al olvido, a que a la gente deje atrás el recuerdo del gobierno de Rodrigo Medina y que en las comparativas el resultado sea que eran menos peores que los nuevos.
Francisco Tijerina
enero 7, 2016, 6:23 am

pacot-nuevo

“La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido.” // Milan Kundera

El título de la inmortal película de Luis Buñuel le viene como anillo al dedo a los priistas de Nuevo León. Son “los olvidados” de todo y de todos.

Metidos en las elecciones en diversos estados en donde como nunca existe la amenaza de los independientes y las alianzas inimaginables, los dirigentes nacionales del tricolor tienen otras prioridades antes que pensar en Nuevo León y ver cómo reconstruyen lo poquito, casi nada, que quedó del partido.

Los priistas del estado, por su parte, descabezados, sin guía y sin quién marque una línea, se apoltronan, como si disfrutasen de un receso vacacional, aletargados, apazguatados, alentejados y atontejados, sin reponerse del nocaut que les dio la ciudadanía el 7 de junio. No tienen dirigente estatal, pero como si fuese mejor así; tienen una delegada que poco se deja ver y a la que tampoco le hacen mucho caso.

El último reducto que les queda para mantener viva la marca es el Congreso, pero tampoco ahí existe vigor y disciplina, porque sin el apoyo de sus “padrinos mágicos” el mando de Marco González empieza a desmoronarse.

Lo grave, lo triste, lo preocupante, es que pierden el tiempo que deberían invertir en reinventarse y reposicionarse; pierden irremediablemente la oportunidad de ser oposición para abanderar causas ciudadanas y ni siquiera en los casos de los municipios en donde son gobierno se defienden de los ataques opositores.

Pareciera que le apuestan al tiempo y al olvido, a que a la gente deje atrás el recuerdo del gobierno de Rodrigo Medina y que en las comparativas el resultado sea que eran menos peores que los nuevos, pero esto no es tan sencillo, sobre todo cuando su silencio los desaparece de la escena.

Son los olvidados y hasta parece que lo disfrutan.