La Carpeta:
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Alberto Anaya, a través de los Cendis o del Partido del Trabajo, está acostumbrado a mamar y dar de topes. El problema con las alianzas es que no todos comparten su ambición sin freno. ¿Cuál? Mantener el registro de su partido familiar. Ahí reside el problema con la posible candidatura de Margarita Arellanes al Senado.
Jose Jaime Ruiz
enero 10, 2018, 8:32 am

Alberto Anaya, a través de los Cendis o del Partido del Trabajo, está acostumbrado a mamar y dar de topes. El problema con las alianzas es que no todos comparten su ambición sin freno. ¿Cuál? Mantener el registro de su partido familiar. Ahí reside el problema con la posible candidatura de Margarita Arellanes al Senado.

Antes de avanzar, ¿se encuentra Margarita habilitada para contender por un puesto de elección popular? ¿Sus problemas judiciales no la inhabilitan?

Edelmiro Santos, dirigente de Morena en Nuevo León, lo recuerda: “La licenciada Margarita entendemos que tiene tres procesos en la (Sub) Procuraduría Anticorrupción”.

Cuestión de enfoque: Beto Anaya evaluó que con Margarita su partido familiar, el PT, mantiene el registro en Nuevo León. El mismo registro que retuvo gracias a la candidatura del Pato Zambrano.

Morena y Encuentro Social van más allá porque no se trata de mantener el registro del Partido del Trabajo, se trata que Andrés Manuel López Obrador crezca en Nuevo León y Margarita es un lastre para las posibilidades de Andrés Manuel.

Dice Edelmiro Santos: “Nosotros en Morena nunca vamos a aceptar a una persona con estas características que en tres años hizo un pésimo papel. En lugar de traernos votos, perderíamos muchos”.

El dirigente del PES, Juan Manuel Alvarado (lo persignado no excluye sus negativos), es más enfático contra Margarita Arellanes: “la descartamos tajantemente, absolutamente, para la senaduría, alcaldías, diputaciones federales y locales”.

En la era postPRIAN de Nuevo León, Margarita representa lo esencial: el fin de la militancia y las candidaturas a conveniencia. En los próximos días asistiremos a esa perversa amalgama que destruye los partidos y se construye desde la ambición contingente: priistas insertados en el “gobierno independiente”, panistas buscando refugio en Morena, PES; priistas cambiando de chaqueta.

Por lo pronto, los medios siguen hablando de Margarita, un cartucho quemado, quemadísimo.