La Carpeta:
1 de 10
 
El mensaje político de Enrique Peña Nieto fue muy claro: las ausencias pesan. El mensaje social del evento del presidente en San Bernabé es que “las estructuras” no existen: cada quien jala para quien le pague en el momento. El mensaje mediático de aupar, de “apapacho”, sólo es creíble para los ingenuos porque el montaje alrededor del evento fue pagado...
Jose Jaime Ruiz
octubre 9, 2014, 6:16 am

jjr-tubos

El mensaje político de Enrique Peña Nieto fue muy claro: las ausencias pesan. El mensaje social del evento del presidente en San Bernabé es que “las estructuras” no existen: cada quien jala para quien le pague en el momento. El mensaje mediático de aupar, de “apapacho”, sólo es creíble para los ingenuos porque el montaje alrededor del evento fue pagado, fue clientelar, como bien lo señala la crónica de hoy de Daniela Mendoza en Milenio.

Lo grave para el PAN es que eso que llaman “estructuras” es ficción pura, a pesar de la realidad del trabajo de los PAC’s. San Bernabé –el ojo futurista de Alfonso Martínez Domínguez lo percibió– es ya un semillero electoral y las estructuras no garantizan nada, sobre todo porque el “Día D” será una puja de veletas que cambiarán su voto dependiendo de la subasta electoral. Desde el cinismo oportunista, ya lo explicaba Edgar Faur: “No es la veleta que gira sino el viento que cambia de dirección”.

Lo demás es literatura, conmensurable anécdota: la mención a las “senadoras”, el ujierato de Federico Vargas, el saludo espectacular para Héctor Gutiérrez de la Garza, el placeo de Pedro Pablo Treviño… lo relevante es lo que se dijo (y lo que no se dijo), esto es, las ausencias como presencias. En la demanda de capital político, el presidente no sólo tomó partido, también empeñó desaires.

Calculada o no, la ausencia de la alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes, concita, más que a la broma, al sarcasmo que, si bien se entiende, es un insulto mejorado. En una investidura rebajada a pancracio electoral, Peña Nieto se olvidó de los graves problemas del país, esos que pasan por Tlatlaya e Iguala, para elevar a Margarita a la categoría de contendiente número uno en Nuevo León.

Peña Nieto subió a su propio ring presidencial a la alcaldesa de Monterrey, lo cual más que descalificarla, la califica porque, paradojas de la política, el presidente con su sarcasmo “destapó” oficialmente a Margarita Arellanes (“Saludo con gusto a las distintas autoridades, a la presidenta municipal de Monterrey, ¡ah! bueno... no está”) y, por la ausencia del secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, lo mantuvo como “El Tapado”.

Destacar la ausencia de Margarita y obviar la ausencia de Ildefonso también es futurismo político. Y a pesar de todo, los aspirantes siguen suspirando.

LOS TUBOS es una divisón de Buró Blanco S.A. de C.V. Copyright © Monterrey, Nuevo León, México. Páginas web