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El 22 de agosto de 2010 en San Fernando, Tamaulipas, se registró una de las peores masacres de indocumentados en Latinoamérica: 72 migrantes provenientes de Ecuador, Brasil, Honduras, El Salvador, Guatemala e India fueron ejecutados.
Staff
agosto 24, 2015, 7:29 am

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El 22 de agosto de 2010 en San Fernando, Tamaulipas, se registró una de las peores masacres de indocumentados en Latinoamérica: 72 migrantes provenientes de Ecuador, Brasil, Honduras, El Salvador, Guatemala e India fueron ejecutados.

A cinco años de que ocurriera este multihomicidio, no hay nadie en el país que purgue sentencia alguna. En un principio las autoridades mexicanas atribuyeron el crimen colectivo al cártel de Los Zetas; en febrero pasado el entonces procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, se reunió con el fiscal ecuatoriano, Galo Chiriboga, a quien le dijo que por el caso de San Fernando había siete presuntos responsables acusados por homicidio.

Nada dijo de otros delitos que se pudieron haber cometido en la masacre, como tráfico de personas, uso de arma prohibida o corrupción de servidores públicos. Y aunque el funcionario se comprometió a que habría sentencias para los acusados, dejó el cargo y eso no ocurrió.

Ecuador fue el único país que persiguió y responsabilizó a quienes traficaron a sus ciudadanos. Desde el momento en que se conoció de la masacre, el fiscal general de Cañar, Romero Gárate, integró un equipo de investigación para ubicar a los implicados en los hechos.

Las pesquisas permitieron que a casi dos años de la tragedia, el 1 de agosto de 2012, en el cantón de Pasaje, en la provincia sureña del Oro, se capturara a José Arcesio Vásquez Marín, considerado por las autoridades como “el más grande y poderoso “coyote” que ha tenido el país, quien llevó al exterior a miles de ecuatorianos”.

“Amasó una fortuna inmensa y tenía propiedades en casi todo el país. Era famoso”, dice Romero Gárate.

El gobierno ecuatoriano lo responsabilizó de tráfico ilegal de personas en agravio de Fredy Lala Pomavilla, de 18 años de edad, joven sobreviviente de la masacre de San Fernando, quien pese a recibir amenazas alertó a las autoridades sobre lo ocurrido.

La sentencia del “coyote” aumentó al comprobarse que enganchó también a Telmo Leónidas Yupa Chimborazo, de 17 años, quien perdió la vida en el multihomicidio.

// El Universal
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