La Carpeta:
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Si usted es habitante del nuevo estado y piensa que con la modificación constitucional el crimen va a decrecer, los baches se van a tapar, el transporte público se convertirá en efectivo, seguro, barato y puntual, vuelva a pensar. La nueva realidad de política administrativa tampoco será remedio al problema esencial de la ciudad...
FELIX CORTES CAMARILLO
enero 21, 2016, 5:11 am

felix-nuevo

Desde las diez no hay dónde parar el coche, ni un ruletero que lo quiera a uno llevar.

Llegar al centro, atravesarlo es un desmoche, un hormiguero no tiene tanto animal.

                Chava Flores, Sábado Distrito Federal

A su regreso de Davos y si no tiene mejor cosa qué hacer, el presidente Peña Nieto tendrá que emitir un papel para que se publique en el Diario Oficial la aprobación constitucional de modificar el estatus legal de la capital de la República, convirtiéndola en el estado 32 del país. Ciudad de México. A partir de la fecha de que eso aparezca publicado, el INE tiene quince días para convocar a elecciones del Congreso Constituyente de ese nuevo estado, que habrá de redactar una constitución que hará de la actual Asamblea Legislativa un congreso más de los que maman de la ubre nacional.

Fuera de eso, nada va a cambiar.

Bueno, me equivoco: los actuales señores delegados serán elevados a la categoría de alcaldes de ciudades imaginarias que tendrán sus muy reales cabildos, formados por una decena de zánganos sin qué hacer que generarán una cauda múltiple de secretarias, asistentes, consejeros, guardaespaldas, choferes y amanuenses. Como sucede en todos los estados de la noble —por aguantadora— República Mexicana.

Si usted es habitante del nuevo estado y piensa que con la modificación constitucional el crimen va a decrecer, los baches se van a tapar, el transporte público se convertirá en efectivo, seguro, barato y puntual, vuelva a pensar. La nueva realidad de política administrativa tampoco será remedio al problema esencial de la ciudad capital, y a la que se refiere la canción de Chava Flores, que es la sobrepoblación idiota, el centralismo inane y la incapacidad de nuestros políticos de hacer estallar la bomba poblacional para poblar adecuada y eficazmente el enorme, rico, frondoso y mal comunicado territorio del país.

Todo este circo tiene los tintes de política electorera que se están haciendo habituales en nuestro tiempo. Que la justicia española  detenga y procese a un expresidente del PRI que hizo la campaña del presidente Enrique Peña Nieto no tiene nada que ver con la justicia. Que la rapaz pesquisa de la dizque entrevista de El Chapo Guzmán con Sean Penn vaya a desembocar en la crucificción de la tequilera Kate del Castillo no es la culminación de la guerra contra el narcotráfico. Que la cirugía estética a la que ahora se somete el Distrito Federal tiene que ver con las ambiciones políticas de muchos para dentro de tres años con un gobierno federal debilitado y torpe, es un hecho.

Mientras tanto, entre habitantes fijos y población flotante, más de 20 millones de mexicanos sufrimos el enorme fardo de vivir aquí. Con vialidad frustrada, con criminalidad al alza, con servicios ineficientes, con gobernantes zafios y corruptos, sin esperanza y sin virtud. Pero, dicen los propagandistas del gobierno capitalino, nos hemos convertido en, ¡zambomba!, ciudadanos de primera.

Por años, el gobierno de la capital se ha empeñado en convencernos de que el crimen organizado no conoce esta tierra, de que vivimos el mejor de los mundos imposibles, según Quezada. Yo le creo más a Chava Flores: “Pagan sus cuentas con un cheque de rebote o ahí te dejo el relojote, luego lo vengo a sacar”.