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Para México el foco rojo se suscitó en Estados Unidos. Para el mes de diciembre reportó su décima contracción mensual en un año.
Staff
enero 19, 2016, 5:54 am

Por José Luis de la Cruz Gallegos*

Durante la semana pasada se generó suficiente información para confirmar que el mundo se dirige a una nueva etapa de desaceleración económica, en el mejor de los casos. Voltear hacia otro lado en poco ayudará para enfrenar los acontecimientos que en la parte financiera, comercial e industrial ya son visibles.

El mensaje del Gobernador del Banco de México sobre la posible fuga de capitales que en un futuro próximo podría existir en los países emergentes fue una clara señal de que aun las autoridades más conservadoras ya vislumbran un escenario adverso para las economías que dependen del financiamiento externo.

No solo importa el contenido del mensaje, el mensajero es igualmente relevante. Normalmente busca propiciar un clima de confianza no de alerta.

Seguramente su planteamiento es influenciado por el análisis que otros integrantes del mundo financiero esgrimen y que han hecho público. Dos ejemplos sirven para entender el contexto financiero internacional. El primero lo dio el Royal Bank of Scotland al señalar que este podría ser un año “catastrófico” para los mercados, recomendando a sus inversionistas conservar solo los bonos de alta calidad. Sin lugar a dudas su posición se ve ponderada por la crisis que están enfrentando las bolsas asiáticas, más de 40% en menos de un año para el caso de la de Shangai.

El segundo punto para la reflexión lo dio JP Morgan: vender al “mínimo rebote” de las bolsas de valores. Básicamente adopta una posición conservadora de no correr mayor riesgo. Hoy no ve oportunidades de alta rentabilidad al comprar activos que están perdiendo valor. A diferencia de su apreciación en los últimos 7 años.

Ambos puntos de vista concuerdan con la salida de capitales que sigue favoreciendo a Estados Unidos y que se refleja en la sistemática apreciación del dólar y del debilitamiento histórico de monedas como el peso mexicano.

A este contexto se le debe agregar la nueva información que surgió de la economía china, de Estados Unidos, la Unión Europea y de la India. En el caso del país asiático la caída de sus bolsas de valores se vio acompañada de la noticia de un sexto retroceso en sus exportaciones. Si bien algunos analistas celebraron que la merma fue menor a lo esperado por el mercado, y lo tomaron como positivo, lo cierto es que China tiene resultados negativos en sus exportaciones por primera vez desde la crisis global del 2009, lo cual le ha llevado a devaluar el yuan en 7 ocasiones.

Lo anterior es reflejo de una contracción industrial que se extiende a otras naciones desarrolladas. Para México el foco rojo se suscitó en Estados Unidos. Para el mes de diciembre la primera potencia reportó su décima contracción mensual en un año. Además revisó a la baja el resultado preliminar de noviembre.

En otras ocasiones hemos platicado de la estrecha correlación de las manufacturas en América del Norte, por lo que la caída de Estados Unidos llegará a México. De hecho la balanza comercial nacional ya permite observar la desaceleración de las manufacturas.

Además, durante la semana el Inegi dio a conocer los resultados industriales de noviembre, un cero de crecimiento a tasa anual que también presenta a un sector de la construcción afectado por una dinámica más débil.

La industria del Reino Unido, la India y la Unión Europea también reportaron cifras que son decepcionantes y que es su conjunto permiten plantear que la certidumbre existe, solo que apunta hacia la desaceleración económica, lo que falta por ver es la magnitud de la misma.

México debe preparase para ello, su sector exportador no tendrá la fortaleza para propiciar mayor crecimiento y el mercado interno tampoco podrá hacerlo sí lo descrito llega a un mercado laboral que durante el 2015 no alcanzó a generar más de 700 mil empleos formales y que lo hizo, fundamentalmente, pagando menos de 2 salarios mínimos. No hay mucho tiempo que perder.

*Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico.