La Carpeta:
1 de 10
 
Por lo demás, cualquier cambio del gabinete que no pasara por Hacienda y por Gobernación iba a resultar intrascendente, pues los temas que más han dañado a la administración tricolor están en esas dos secretarías.
Eduardo A. Campos
agosto 28, 2015, 5:21 am

Campos en directo ok

Más que darle un refresh a su gabinete, lo que hizo ayer Enrique Peña Nieto fue un mero enroque o movimiento interno de piezas que poco o nada van a ayudar a sortear la crisis de popularidad, credibilidad y de capacidad administrativa con que el presidente está acabando su primer trienio.

Es más, lo único destacable –si acaso– de los cambios anunciados ni siquiera tiene que ver con Peña Nieto. Me refiero al paso de José Antonio Meade que se va de Relaciones Exteriores a la Sedesol, pues con este cambio, el susodicho secretario acumula otra cartera más a su currículum que de por sí ya incluía la Secretaría de Hacienda y la de Energía en otros sexenios. El angelito ya se establece, entonces, como un superfuncionario con más experiencia que ningún otro.

Del resto, una pequeña mención merecen los casos de Renato Sales que llega como comisionado nacional de Seguridad y Aurelio Nuño Mayer, quien aterriza en la SEP. Ambos tienen tareas monumentales por delante, pero su nominación alcanza a lo mucho categoría de albur, pues no se sabe qué esperar de ellos, como pueden resultar buenos, pueden resultar muy malos. ¡Hagan sus apuestas!

Por lo demás, cualquier cambio del gabinete que no pasara por Hacienda y por Gobernación iba a resultar intrascendente, pues los temas que más han dañado a la administración tricolor están en esas dos secretarías.

Yo no soy experto de esos menesteres, por lo que no podría evaluar con autoridad técnica el trabajo de Luis Videgaray, pero lo que sí puedo afirmar es que el individuo ya adquirió calidad de indeseable por razones políticas y de ética, dada su relación con el dueño del Grupo Higa, quien lo surtió de una pequeña casa en Malinalco.

No por nada, ayer mismo la noticia del gabinete era opacada por otra firmada por la agencia Bloomberg en donde se destacaba que Videgaray concluyó la compra de esa residencia ya como miembro del gabinete y en un trato poco usual, pues el dueño de la constructora, Juan Armando Hinojosa, le aceptó tres obras de arte y un cheque personal por más de seis millones de pesos, pero que se cobró casi un año después.

Y del caso de Miguel Ángel Osorio Chong mejor ni hablar, porque ahí hay material para llenar no un artículo, sino un libro, con las faltas, fallas, omisiones , burradas y demás que el secretario ha cometido, como para haberlo relevado no ayer, sino hace año y medio.

Pero no, mientras libraba la guillotina, Osorio Chong estaba con senadores del PRI, en donde hasta pareció burla cuando habló del caso Ayotzinapa y de la fuga del Chapo como si fueran hechos fortuitos que le cayeron "por causa de fuerza mayor" a las estadísticas de la delincuencia. ¿Pero que acepte su responsabilidad? ¡Ni peligro!

Total que, de los relevos importantes y cruciales, no hubo nada y México se quedó como el chinito, "nomás milando", sin esperanza de ver caer a ese que por sus andanzas podría ser villano de película antigua de James Bond, el abominable "Mistel Chong".

LOS TUBOS es una divisón de Buró Blanco S.A. de C.V. Copyright © Monterrey, Nuevo León, México. Páginas web