La Carpeta:
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Cuidado, no se le vaya a ocurrir querer ganar, porque este esquema está diseñado sólo para ganarse casi 20 millones de pesos en seis meses y sin mucho trabajo.
Francisco Tijerina
enero 5, 2016, 8:39 am

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“Si no queréis trabajar, necesitáis trabajar para ganar suficiente dinero para no trabajar más.” // Ogden Nash

Con la determinación de la autoridad electoral de asignar la misma cantidad de recursos económicos para las campañas a los candidatos independientes que a los de los partidos, se abre un número infinito de preguntas, pero también de opciones para acceder a esos dineros.

Por principio, ¿qué sucederá si los candidatos independientes son dos o más para un puesto relevante como una gubernatura? ¿De dónde saldrá el dinero para sus campañas? ¿De nuestros impuestos?

Como dicen en el rancho: “el prometer no empobrece, el dar es lo que aniquila”.

Ahora veamos el asunto desde otro punto de vista, el de un simple negocio.

Tomemos como ejemplo un caso hipotético, el de la elección en Nuevo León en el que las cosas no se dieron así y no fueron diseñadas con ese propósito ya que la aprobación del monto de dinero para la campaña se dio apenas unos cuantos días antes de la elección; estamos hablando de 49 millones de pesos.

El entonces aspirante Jaime Rodríguez Calderón requería de poco más de 300 mil firmas para conseguir su registro como candidato y esta es la base del negocio que le propongo: conseguir esas firmas que le dan acceso a los 49 millones de pesos de la campaña.

Por principio se consigue unos buenos operadores electorales (pero de los buenos de verdad) de esos líderes que mueven gente y que saben cómo “convencer” a las personas para que firmen una hoja, den su dirección y hasta una fotocopia de su credencial de elector.

Con esta base asegurada, lo que caiga o consiga por fuera será ganancia. Recordemos que se trata sólo de firmar una adhesión, no de un voto secreto, por lo que existe un absoluto control de cada operación.

A los operadores les reparte una bolsa de 25 millones de pesos para conseguir esas 300 mil firmas (a 75 pesos por firma en promedio), sin hacer preguntas sobre si le pagarán a la gente o se embolsarán la marmaja, “saliendo el payaso y soltando la carcajada”.

Luego se gasta unos 5 millones de pesos para hacer promoción y ruido en medios y redes sociales, declaraciones incendiarias, entrevistas, apariciones y el numerito está hecho.

Con las firmas usted se registra, se convierte en candidato y aún le quedan 19 millones de pesos que ya veremos cómo justificamos, junto con los otros 30, para darle gusto a la autoridad electoral en aquello de la comprobación de gastos y todos felices.

Cuidado, no se le vaya a ocurrir querer ganar, porque este esquema está diseñado sólo para ganarse casi 20 millones de pesos en seis meses y sin mucho trabajo.

¿Le cuadra el negocito?

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