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El papa Francisco animó este martes a los casi 200 líderes que participan en el Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, a seguir con su lucha, y exclamó, irónicamente, que “es extraño que cuando hablo de tierra, trabajo y casa digan que el Papa es comunista” sin darse cuenta que “el amor por los pobres está en el centro tanto del Evangelio como de la doctrina social de la Iglesia”.
Staff
octubre 29, 2014, 9:43 am

papa

El papa Francisco animó este martes a los casi 200 líderes que participan en el Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, a seguir con su lucha, y exclamó, irónicamente, que “es extraño que cuando hablo de tierra, trabajo y casa digan que el Papa es comunista” sin darse cuenta que “el amor por los pobres está en el centro tanto del Evangelio como de la doctrina social de la Iglesia”.

Al inicio de su discurso, en el que precisó su posición respecto de los graves problemas sociales del mundo, el Pontífice aclaró que el encuentro no respondía “a ninguna ideología”, sino que era una “gran señal de la presencia de la Iglesia y los pueblos en una realidad muchas veces silenciosa”.

Los pobres, subrayó, no pueden esperar más, quieren ser protagonistas, y por ello se organizan, estudian, trabajan y exigen la solidaridad para aquellos que la sociedad parece haber olvidado.

“Solidaridad es una palabra que no gusta, pero que va más allá de los actos de generosidad”; es pensar y actuar como comunidad, explicó el Papa, pero también “luchar contra las causas de la pobreza, desigualdad, falta de trabajo, tierra y casa, que niegan los derechos sociales y laborales”, señaló.

Francisco arremetió contra el imperio del dinero, dijo que era el causante de la migración, la trata de personas, la droga, la guerra y la pobreza, fenómenos que debemos erradicar a través de “la solidaridad que, en su sentido más profundo, es hacer la historia, como la que hacen los movimientos populares”. Para el Papa, no es posible enfrentar la pobreza con estrategias de contenimiento que “tranquilizan y trasforman a los pobres en seres domesticados e inofensivos”, cuando lo realmente “bello es ver en movimiento a pueblos, a sus pobres y jóvenes”, verlos hacer soplar “un viento de promesas que reaviva la esperanza de un mundo mejor”.

El inédito encuentro busca, según dijo el jefe de la Iglesia católica, discutir una instancia de coordinación entre todos los movimientos populares que permita, al menos, realizar campañas conjuntas sobre tres grandes temas: el derecho a la tierra, el derecho a la vivienda y el derecho al trabajo digno.

“La Iglesia, determinante”. Francisca Rodríguez, líder de la Asociación Nacional de mujeres indígenas y de la vía campesina de Chile, dijo a EL UNIVERSAL que la reunión con el Papa fue “esperanzadora, abre caminos para que la Iglesia vea lo que está pasando en el mundo, porque la iglesia es determinante para la toma de decisiones de nuestros gobiernos”.

Martín Esparza Flores, secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), recalcó que el hecho de que el Papa se haya pronunciado “sobre los problemas de las crisis mundiales” tiene un gran significado porque “eran muchísimos años que la Iglesia no se involucraba en temas tan relevantes”.

Subrayó la importancia que tiene el que la Iglesia se atreva hoy a intervenir en un plano internacional sugiriendo a los líderes mundiales, empresas y gobiernos que deben reflexionar para no continuar, como hasta ahora, “poniendo en riesgo a toda la humanidad”.

En la reunión participaron también los Sin Tierra de Brasil, los cartoneros de Argentina y el Movimiento de Trabajadores Excluidos. El presidente boliviano, Evo Morales, participó como representante de grupos indígenas y sostuvo un encuentro “informal” con Francisco, con quien habló de su experiencia como líder de un movimiento popular de su país.

El mandatario boliviano destacó las propuestas del Papa para acabar con las injusticias. “Yo diría, de verdad me siento que ahora tengo Papa comprometido con su pueblo, con pensamiento revolucionario, con sentimiento social, y sobre todo con propuestas para cambiar y acabar con la injusticia, la violencia y la guerra”.

Durante el Encuentro, que concluye este miércoles, el Pontífice desarrolló los tres temas a tratar. De la Tierra, subrayó su preocupación por los tantos campesinos que tienen que dejar sus tierras a causa del latifundismo, la desforestación, la apropiación del agua y los pesticidas. A los especuladores que condicionan el precio de los alimentos e incrementan el hambre les dijo que esto era “un crimen”. Respecto de la Vivienda, Francisco explicó que si bien “familia y casa son inseparables”, hoy las ciudades “niegan una casa a miles de hermanos y elegantemente los llaman personas sin morada fija, eufemismo detrás del cual se oculta un delito”.

Por lo que toca a “Trabajo”, el jerarca recordó que no hay peor pobreza que la que “no permite ganarse el pan al privar al hombre de la dignidad del trabajo”.

// El Universal
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