La Carpeta:
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La recaptura de Joaquín el Chapo Guzmán no revive al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, pero sí resucita las aspiraciones presidenciales del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Los señalamientos en días pasados del editorial del NYT siguen vigentes, aunque se haya recapturado al capo: Ayotzinapa y la Casa Blanca.
Jose Jaime Ruiz
enero 13, 2016, 9:18 am

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La recaptura de Joaquín el Chapo Guzmán no revive al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, pero sí resucita las aspiraciones presidenciales del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Los señalamientos en días pasados del editorial del NYT siguen vigentes, aunque se haya recapturado al capo: Ayotzinapa y la Casa Blanca.

Peña Nieto ya no tiene margen de maniobra, menos si el Chapo es extraditado porque eso conllevaría un mensaje negativo: Peña Nieto no puede mantener cautivo al Chapo y, por tanto, Estados Unidos se hace cargo de su cautiverio. Guzmán Loera no sólo se escapó por la ineficiencia del gobierno, también por la corrupción y por los sueños de grandeza de estadista de Peña que sólo han devenido en viajes suntuosos (Peña en París y el Chapo libre)

El regreso de Osorio Chong a la contienda interna priista por la sucesión presidencial remueve los escenarios y reconvierte al secretario de Gobernación en el hombre poderoso del régimen priista confrontado bajo la mesa, necesariamente, con Manlio Fabio Beltrones. Los escenarios de los candidatos y las elecciones de este 2016 redefinen no sólo a estos dos personajes, también lo hacen con el secretario de Educación, Aurelio Nuño, y con el secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade.

Después de la captura del Chapo la percepción sobre el gobierno de Peña Nieto no ha mejorado, ni mejorará. El problema de fondo es la economía y bajo un entorno global adverso (petróleo, dólar, China), este 2016 será de nuevo un año difícil para la economía de los ciudadanos. Aunado a esto, la creciente inseguridad en el país y la (des) gobernanza en muchas regiones, hacen de este año un año crítico. Ni siquiera la visita del Papa Francisco hará mella en el ánimo de la gente para que cambie su percepción negativa sobre el gobierno federal y los gobiernos locales.

La autocelebración del gobierno de Peña Nieto por la captura del Chapo sólo da cuenta del divorcio que existe entre la clase política y los ciudadanos. Ninguna “misión cumplida” basta, aunque la sonrisa de Osorio Chong lo regrese a la vida sucesoria.