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Sebastián Marroquín, se declaró a favor de revisar las políticas prohibicionistas de las drogas, “que lo único que han garantizado son 40 años de guerra ininterrumpida, crecimiento exponencial del negocio y de la capacidad militar de los narcotraficantes para desafiar a las democracias latinoamericanas”.
Staff
agosto 26, 2015, 5:29 am

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Sebastián Marroquín -antes Juan Pablo Escobar-, hijo del narcotraficante colombiano, Pablo Escobar Gaviria, se declaró a favor de revisar las políticas prohibicionistas de las drogas, “que lo único que han garantizado son 40 años de guerra ininterrumpida, crecimiento exponencial del negocio y de la capacidad militar de los narcotraficantes para desafiar a las democracias latinoamericanas”.

Autor del libro “Pablo Escobar. Una historia para no repetir”, señaló en rueda de prensa que el narcotráfico no es un problema de culturas ni de nacionalidades, sino resultado de una política internacional “que lo que propone es una gran cadena de corrupción para que el negocio siga funcionando, y una gran cadena de venta de armas y de violencia”, pues después que se triplicaron los controles en las fronteras, tras el ataque a las Torres Gemelas, “la droga sigue llegando alegremente a Estados Unidos y nadie la ve pasar”.

Añadió Sebastián Marroquín –nombre que tuvo que ponerse para evitar la persecución de las autoridades-, es evidente que hay una enorme connivencia de gobiernos e instituciones en esa realidad y que debemos de encontrar medidas diferentes que nos acerquen a la paz entre los ciudadanos, que no nos dividan ni nos enfrenten de esa manera, aceptando que la realidad de las drogas “va a estar mientras más las prohíban y más daño va a causar”.

El hijo del capo colombiano ultimado por fuerzas federales hace 21 años, después de fugarse de la cárcel de La Catedral, dijo que el acto de prohibición de las drogas “es un acto de irresponsabilidad del Estado, de no querer hacerse cargo de los problemas de salud pública que tiene y es entregar a los narcos la responsabilidad sobre la salud de la gente”.

Comentó Marroquín que la fotografía donde aparece siendo niño junto a Pablo Escobar Gaviria, frente a la Casa Blanca en Washington, era la preferida de su padre, por su elocuencia y el contexto en que se dio. “Entramos a Estados Unidos con visa, mi padre llegó con tres millones de dólares en efectivo en maletines, y los declaró en la entrada del aeropuerto de Miami, Florida y le dijeron: bienvenido a Estados Unidos señor Pablo Escobar”.

Recordó: “Fuimos a hacer un paseo, a recorrer todos los zoológicos de Estados Unidos, porque él estaba pensando en montar el zoológico de la Hacienda Nápoles; obviamente hicimos una parada en Washington para tomarnos esa foto”.

Añadió, “ingresamos esa misma tarde al edificio del FBI, él con su pasaporte falso, yo con mi pasaporte ordinario, y no pasó nada, y mi padre seguía traficando abiertamente desde los hoteles de Miami, nadie le decía nada, nadie intervino, nadie le puso problemas; estuvieron muchos años con mi padre así en Estados Unidos, no creas que sea muy diferente hoy, nada más que ya no le tocó el turno a esta familia”.

"Si fuera narco sí tendría visa"

Sebastián Marroquín, expresó que el gobierno de Estados Unidos no le da visa “porque soy hijo de narco, creo que si fuera narco sí tendría visa”, y se dolió: “hay un gran prejuicio respecto a mi familia de parte de las autoridades que pretenden hacernos responsables a los hijos de los actos de los padres”.

Mencionó que la DEA y el FBI “nos han investigado hasta la saciedad, de hecho me entregaron visa en 2010, múltiple por cinco años y me duró tres días, me la cancelaron porque ni sabían a quien le habían dado la visa”.

El documento estaba a nombre de Juan Sebastián (Marroquín) o Juan Pablo Escobar “porque en la misma planilla que me hicieron llegar me dijeron que si tenía otras identidades y dije que tenía otra: Juan Pablo Escobar Henao, y le puse el nombre de mi padre Pablo Emilio Escobar Gaviria y como 20 cartas de invitación de las grandes empresas estadunidenses que me invitaban con ocasión del estreno de mi padre (serie televisiva).

Por otro lado, señaló que el gran error de Escobar Gaviria que lo condujo a su caída, fue ingresar en la política #que era ingresar en una mafia que le quedó grande”.

Asimismo, comentó que por las producciones de series televisivas y cinematográficas que se han realizado sobre Pablo Escobar Gaviria no ha recibido un solo dólar, únicamente críticas, pues “como se trata de la vida de un delincuente, creen que les da derecho de robar los derechos de su familia y lo hacen alegremente”.

La vida del narco, no es glamorosa, como la presenta la TV

Expresó que actualmente su principal actividad es dictar conferencias, motivo que lo trajo a Monterrey, pero con una visión global para generar conciencia que la vida del narco es completamente al revés de lo que se presenta en las telenovelas, que no es tan glamorosa como la pintan en esos roles de televisión, “y eso termina generando una idea equivocada de esa vida, y que el día que ingresen encontrarán algo muy diferente a lo que pensaron y va a ser demasiado tarde para dar un paso al costado”.

Según Sebastián Marroquín, lo que hizo que su padre entrara al narco, fue su ambición personal, su deseo de tener dinero, y la falta de oportunidades porque dos veces entró a la universidad, para estudiar abogacía y contaduría pública, pero no tuvo éxito por cuestiones económicas y no pudo sostenerse.

En Colombia y muchos países, estudiar sigue siendo un privilegio y no un derecho como está en la constitución; así que ese es el contexto que ha hecho que muchos ingresen al narcotráfico, la pobreza, la falta de oportunidades, el olvido de la clase política.

Sobre la fuga de Joaquín Guzmán Loera, dijo, “no quiero, tengo la triste historia de haber sido testigo de la fuga de mi padre de la cárcel de La Catedral, vi que desperdició un momento único para poder recomponer su deuda con la sociedad y estar en paz con su familia; El Chapo se fugó o no se fugó quién sabe por qué, él sabrá los motivos, no debo opinar mucho sobre un tema que no conozco, pero son historias partidas con las que no se va a llegar a nada, no importa si escapó y va a ser otro mañana”.

Esto, porque, expuso, los nombres van a ir cambiando. “Mi padre murió y era acusado de ser el dueño del 80 por ciento de la cocaína en el mundo; al año detuvieron al Cartel de Cali completo, acusado de ser el dueño del 80 por ciento de la cocaína; y al año siguiente cayó el Cartel del Norte del Valle, y ningún día faltó un gramo de droga en las calles, eso no cambia nada, no importan los capos que nos anuncien que cayeron, que se fugaron, las historias son las mismas”.

En el tema del narcotráfico, señaló Marroquín, todos los sectores tienen que estar comprometidos, porque fue la corrupción la que permitió a su padre llegar tan lejos. Asimismo, dijo con el fortalecimiento de los valores familiares, la educación temprana en las familias, y el acompañamiento en las escuelas, podemos ser mucho más eficaces para enfrentar al narcotráfico que con las ametralladoras”.

// El Universal

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