La Carpeta:
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Tiene una virtud, difícil de practicar debido al estilo de ejercicio del poder que le gusta a López, que es el compromiso de no hacer mas leyes, sino aplicar las que ya están y eso es bueno. Claro que lo más seguro es que teniendo un Congreso en contra, poca oportunidad tendría de cambiarlas.
Carlos Chavarria
diciembre 31, 2017, 1:54 pm

Mi conclusión personal final después de haber leído y releído el proyecto –no sé si decir de MORENA o de López– es que ya cumplieron con un requisito de las leyes aplicado a los partidos politicos: entregar su programa de acción. Eso es todo.

Tiene una virtud, difícil de practicar debido al estilo de ejercicio del poder que le gusta a López, que es el compromiso de no hacer mas leyes, sino aplicar las que ya están y eso es bueno. Claro que lo más seguro es que teniendo un Congreso en contra, poca oportunidad tendría de cambiarlas.

Como todos los partidos políticos contendientes, MORENA ya entregó su programa, festinado como si fueran compromisos exigibles para un posible triunfo de su candidote, pero que en realidad no es su programa de gobierno, así que de nada sirve creer en que cumplirán con esos propósitos.

Al igual que todos los partidos políticos, aprovechan para crear esperanzas, pero lo más seguro es que a fuerza de la realidad imperante o de las ocurrencias del momento que les toque enfrentar, encontraran la manera de rajarse de lo que lo que prometieron.

Grave en el caso de López, pues a fuerza de 24 años en campaña para la presidencia ha ido decantando su discurso para acomodarse al encono que los medios masivos de comunicación han creado en la comunidad contra los tres últimos presidentes de México.

Las reformas estructurales que promovió Peña afectaron a muchos intereses, como también nivelaron otros que estaban ofuscados, entre ellos Slim, que desde el  NYT no pierde tiempo y  lanza sus dardos envenenados en contra de Peña y del país.

Con estas acciones Slim acepta su papel de hipócrita, como muchos otros empresarios, pues todas su riquezas se  las deben a otro gran reformador que fue Salinas quien, acorralado por las circunstancias, les entrego a precio de ganga verdaderas minas de oro, como es Telmex y los bancos.

Bien se cuida López Obrador de nada mencionar en su discurso al FOBAPROA que tanto ataco, porque sabe que no es el momento ni tiene la fuerza para enfrentar a nadie, pues la encrucijada que ha creado con el tema central de su oferta electoral y de gobierno contra la corrupción, empieza por acabar con todos los Slims de Mexico, que son muchos.

También es cauteloso cuando se refiere a las fuerza armadas y por eso mando a sus testaferros de MORENA al ataque contra la ley de seguridad interior, pero él ha sido prudente.

Es muy compleja la circunstancia histórica por la que atraviesa México, una tierra de hombres muy buenos atrapados por una ralea de hombres muy malos metidos dizque a políticos, pero que en realidad no son sino verdaderos mercenarios de la esperanza y bucaneros del tesoro público.

Mal está la cosa, pues tendremos que elegir entre la ignominia de permanecer igual o el salto al pasado echeverrista del  falso “Estado bienestar” con López Obrador.

Habremos de decidir entre un sistema que ya no da más o el retorno a un pasado que ya sabemos que no funciona, cuando el presidencialismo se exacerbó y destruyó la riqueza nacional que tanto costó y que aún no recuperamos.

Escogeremos entre los peores hombres que ofrecen los partidos a México, aquel que de perdido no nos empine más, a pesar de que disponemos por el azar del destino de uno de los países más ricos del planeta.

La geometría del poder ha reducido nuestros espacios de decisión e intenta confundir la visión general, pero el pueblo es sabio y sabrá distinguir entre todas las ofertas aquellas que representan la más alta posibilidad de continuar nuestra lucha para salir del subdesarrollo económico y el tutelaje político que nos ha impuesto esta generación de hombres públicos que no tienen decencia alguna.

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