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Bien pues ahora, el habilidoso líder senatorial del PRI, considerado como el político de los dinosaurios de mayor cercanía con el presidente Enrique Peña Nieto, luce como queriendo meter ruido a una decisión que solo corresponde tomar al primer priísta del país, y de paso engordándole el caldo a su otrora hermano en el delamadridismo Carlos Salinas de Gortari, quien abiertamente se opone a que José Antonio Meade sea el abanderado del PRI.
Federico Arreola
noviembre 13, 2017, 7:30 am

Hace dos meses el senador Emilio Gamboa lució como vocero oficioso del jefe del priismo nacional, es decir como personero de EPN, al destapar a los cuatro prospectos del partido tricolor en pos de la candidatura presidencial. Sus palabras se fueron confirmando con las pasarelas realizadas e incluso con las que fueron canceladas, como ocurrió con las de la CTM y la CNC, foros que se suspendieron a iniciativa del secretario de gobernación Miguel Angel Osorio Chong, quien ha dejado en claro su molestia y su oposición a ese tipo de ceremoniales, ya que según le dijo a sus íntimos “...el que va a ser va a ser, y ese ya está definido...".

Bien pues ahora, el habilidoso líder senatorial del PRI, considerado como el político de los dinosaurios de mayor cercanía con el presidente Enrique Peña Nieto, luce como queriendo meter ruido a una decisión que solo corresponde tomar al primer priísta del país, y de paso engordándole el caldo a su otrora hermano en el delamadridismo Carlos Salinas de Gortari, quien abiertamente se opone a que José Antonio Meade sea el abanderado del PRI.

Incluso se sospecha que CSG aceleró a Claudio X. González para que destapara a Meade en San Luis Potosí hace dos semanas, para que EPN tomara lo anterior como una presión del capital a favor del secretario de Hacienda, habida cuenta de que a los presidentes, segun expresa Salinas de Gortari, no les gusta que los presionen, y menos para la decisión más importante del sexenio.

Pues buen, Gamboa al parecer hace lo propio, por error o por sus intereses: es imposible que EPN, tan prudente, se lo haya instruido.

Aunque Gamboa no dice nada estrambótico, no se le ve utilidad a que diga a estas alturas que José Antonio Meade podría ir como gobernador del Banco de México, por aquello del prurito de que él es muy disciplinado a las determinaciones de su jefe el presidente Peña. Eso ya lo sabemos, pero ¿para qué generar confusiones, y para qué pretender meter reversa cuando el auto presidencial va a más de 120 Km por hora rumbo al alumbramiento del candidato?

Allí están las declaraciones de Gamboa en los audiovisuales de Televisa, dados a conocer por Denise Maerker, o la nota de hoy de La Jornada... o la de ayer de Excélsior.

Por lo pronto Gamboa ya se metió en un berenjenal, si Meade resulta ser el ungido, el actual secretario de Hacienda no le  perdonará la broma o la perversidad al maquiavélico yucateco.

¿O es que acaso EPN quiere jugar frivolamente a última hora, a quince días del destape? No lo creo: la relación de Peña con Meade, como con los otros aspirantes, es de mucho respeto y de gran seriedad.

La verdad es que los que saben más de estos menesteres afirman y confirman que toda la liturgia peñanietista está para que el ungido lo sea con toda formalidad, sin juegos perversos a la Gamboa.

Y son los forcejeos del sprint final de esta carrera los que están generando esta guerra sucia que ciertamente confunde.

Por lo demás, pues nadie es perfecto, y por más habilidoso que sea el yucateco Gamboa, también suele cometer errores, y no es infalible. Lo está probando en estos momentos.

Quizá Gamboa interpretó mal las últimas señales de su jefe el presidente. Pronto lo sabremos: EPN ya viene de regreso de Vietnam, a donde asistió a la reunión de la APEC.

Las preguntas que flotan en el aire político nacional son entonces:

¿Hay cambio de rieles? ¿Hubo golpe de timón de parte de Peña? ¿Cambió EPN de decisión? ¿Lo venció Salinas de Gortari usando a Emilio Gamboa?

Urgen las señales finales.

Por lo demás, Emilio Gamboa presiona, también, pero para que su hijo sea el candidato a gobernador de Yucatán, contra Ramirez Marin y, además, quiere garantizar una posición para él mismo.

To be ir not to be. To Meade or not to Meade.

Pregunta final: ¿A qué intereses responde Emilio Gamboa?  ¿A los de Enrique Peña Nieto? ¿A los de Carlos Salinas, Manlio Fabio Beltrones o a los de él mismo? ¿Busca concesiones, más negocios al amparo del poder, nuevas posiciones políticas?

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