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Una denuncia de parte de una de las víctimas alerto a las autoridades de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) y se logró el recate de ocho mujeres, todas ellas adultas, presuntas víctimas de explotación sexual en un bar de la carretera México-Picacho.
Staff
octubre 20, 2014, 5:40 pm

Una denuncia de parte de una de las víctimas alerto a las autoridades de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) y se logró el recate de ocho mujeres, todas ellas adultas, presuntas víctimas de explotación sexual en un bar de la carretera México-Picacho.

Se investiga a siete personas por su probable responsabilidad en el delito de trata de personas en su modalidad de explotación por prostitución.

La Subprocuraduría de Averiguaciones Previas Centrales, a través de la Fiscalía Central de Investigación para la Atención del Delito de Trata de Personas, informó de los hechos. Según expediente del caso, el 16 de octubre, en atención a una denuncia de las propias víctimas, quienes aprovecharon un descuido de sus captores para hacer una llamada desde un teléfono público, personal ministerial de Policía de Investigación y de la Coordinación de Servicios Periciales se presentaron a un bar ubicado en la colonia héroes de Padierna, carretera Picacho-Ajusco, donde presumiblemente se ejercía la prostitución y al parecer había menores de edad.

En el operativo implementado por esta fiscalía fueron rescatadas en flagrancia ocho víctimas mujeres, todas ellas mexicanas y fueron detenidos los siete probables responsables, quienes fueron puestos a disposición de esta representación social, por la posible comisión del delito de trata de personas en su modalidad de Explotación Sexual por Prostitución.

Según narraron las afectadas, la mecánica de explotación consistía en que las victimas realizaban bailes eróticos dejándose tocar el cuerpo en las mesas con el cliente por lo que se les pagaba diversas cantidad de dinero.

Asimismo quedó establecido que si las víctimas llegaban tarde no se les pagaba el día, pero aun así tenían que trabajar. Ante esta situación, el Ministerio Público corroboró que las víctimas eran obligadas a ingerir bebidas embriagantes junto con los clientes, situación que era remunerada por los empleados del lugar.

Para llevar el control de los servicios, los meseros les proporcionaban a las mujeres ligas por cada copa que consumía el cliente, y si la mujer ejercía el sexo-servicio eran obligadas a entregar el 60% del costo al propietario del establecimiento, por lo que el inmueble quedó a disposición del Ministerio Público.

// El Universal

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