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La vida disoluta detrás de los muros de la Mansión Playboy de Hugh Hefner incluía drogras, prostitución y una videoteca sexual, según reveló Stefan Tetenbaum, quien fuera asistente personal del recién fallecido magnate de la revista del conejito.
Staff
octubre 4, 2017, 11:28 am

La vida disoluta detrás de los muros de la Mansión Playboy de Hugh Hefner incluía drogras, prostitución y una videoteca sexual, según reveló Stefan Tetenbaum, quien fuera asistente personal del recién fallecido magnate de la revista del conejito.

En una entrevista al Post, el otrora valet de Hefner relató cómo eran las famosas fiestas que organizaba el fundador de la publicación para adultos y cómo el nonagenario aseguraba la discreción de sus asistentes —prostitutas de alto nivel y magnates o celebridades masculinas— en sus bacanales.

En la residencia, ubicada en el número 10236 de la calle Charing Cross de Holmby Hills, en los Ángeles, era el epicentro mundial de las fantasías sexuales donde los influyentes invitados podían "relajarse" al estar aparentemente garantizada la privacidad, pues ahora se reveló que Hefner más que interesarle el sexo le fascinaba ser voyeurista y por ello desde la comodad de su sillón, mientras fumaba cannabis y saboreaba sus dulces de regaliz, grababa para su videoteca todos los encuentros sexuales, material que pensaba usar a su favor en caso de que un día alguno de sus poderosos invitados tratara de ponerlo en una situación comprometida.

Detrás del hombre con la eterna bata de seda, destacó el informante —quien dijo que aunque recibía bonos extra por su trabajo su jefe nunca recoirdó su nombre— se escondía un hipocondríaco Hefner que siempre solía exigir su Pepsi, su refresco favorito de cola a la temperatura idónea, su sopa Campbell's de pollo con fideos y los tradicionales dulces confitados de M&M's; además de obsesionarse con la limpieza y esterilización de sus juguetes sexuales luego de ser usados, como si fueran piezas antiguas de museo.

Tetenbaum explicó que una de sus funciones en la Mansión Playboy era escoltar a las beldades fuera de las habitaciones, tras intensas jornadas de sexo, así como asegurarse de que todas las conejitas tuvieran implantes de senos.

"Comenzó siendo un innovador, un hombre liberal a favor del aborto, los derechos gays y la marihuana. Cuando se mudó de Chicago a Holmby Hills se convirtió en otro sucio viejo rico", advirtió Tetenbaum.

Con motivo de su muerte, el pasado 27 de septiembre a la edad de 91 años, el diario británico DailyMail publicó imágenes desgarradoras de Hefner dentro de la Mansión Playboy pocos meses antes de morir, mostrándolo con un aspecto extremadamente frágil y usando una andadera para caminar.

La muerte de Hugh Hefner marca también el fin de la era de la famosa Mansión de Playboy, que recibió a personalidades de todo el mundo y albergó grandes fiestas y eventos sociales en los que todo podía pasar.

La mansión incluía las oficinas de Hefner, su habitación, una sala de cine, una biblioteca y los archivos personales del magnate. En la parte trasera había una cantidad de animales digna de un zoológico, entre ellos flamencos, pavos reales y monos. Y también estaba la Grotto, como le decían a la piscina con aspecto de cueva que fue escenario de muchas de las aventuras que tuvieron lugar en la mansión.

Pero tras el fallecimiento de Hefner la semana pasada a los 91 años, la mansión será fusionada con otra propiedad contigua de la que formó parte cuando fue construida hace casi un siglo.

Daren Matropoulos, magnate dueño de la propiedad contigua, adquirió los terrenos de la mansión, unas dos hectáreas, el año pasado en 100 millones de dólares, con el compromiso de que Hefner podía seguir usándola hasta su muerte. Después de su deceso, volvería a ser parte de la propiedad original.

La mansión fue construida en la década de 1920, como parte de una propiedad que incluía ambos terrenos.

Hefner organizaba todo tipo de eventos en la mansión, incluida la selección de la Playmate del Año. Allí reunía a conejitas de distintas épocas y las invitaba a comer en mesas con elegantes arreglos en los jardines.

Daba entrevistas en la biblioteca, donde tenía un sillón de cuero y una réplica del avión privado Big Bunny con el que viajaba a las oficinas de Playboy en Chicago y Los Ángeles.

Invitaba a sus amigos a la sala de cine a ver películas nuevas y clásicos como “Casablanca”, una de sus cintas favoritas que veía cada vez que cumplía años.

Fue Tom Petty un clasicista del rock desde el comienzo

Dada la chaqueta de cuero y mueca que Tom Petty lució en la portada de su álbum debut en 1976, muchos asumieron que era uno de esos punks insolentes decididos a derribar los muros del rock 'n' roll. No lo era.

Tom Petty murió a los 66 años por un ataque al corazón en Santa Mónica, California. El artista murió a las 20:40 de este lunes, en el hospital UCLA, donde se encontraba ingresado tras ser hallado horas antes inconsciente en su casa. "Estamos desolados de anunciar la muerte prematura de nuestro padre, esposo, hermano, líder y amigo Tom Petty", anunció en un comunicado su mánager, Tony Dimitriades, en nombre de la familia.

Petty y su banda, The Heartbreakers, no carecían de energía y actitud, pero el chico de Gainesville, Florida, era un clasicista del rock hasta la médula, y creó un cuerpo de trabajo en homenaje a sus héroes de la música.

Ese debut contuvo canciones que pasaron la prueba del tiempo, como la serpenteante Breakdown y American Girl, que recordaba tanto a The Byrds que confundió al líder de esa banda. "¿Cuándo grabé yo eso?", recordó Roger McGuinn que pensó la primera vez que la escuchó.

Apenas una semana antes de su muerte el lunes por la noche tras sufrir un ataque cardiaco, Petty y los Heartbreakers terminaron una triunfal gira por su 40 aniversario en su adoptivo sur de California. Sus composiciones constituyeron una discografía tan fuerte que no pudo incluir todos sus éxitos. The Waiting, Listen to Her Heart, Here Comes My Girl, Refugee, You Got Lucky, Don't Do Me Like That, Even the Losers, Don't Come Around Here No More y más, todas favoritas del público.

Era un rock 'n' roll melódico construido con las sólidas estructuras de sus temas predilectos de los años 60. Petty tenía una sonrisa pícara y una pronunciación lenta y juguetona, y en sus conciertos levantaba los brazos para dirigir tanto a su banda como a los miles de fans que cantaban desde la audiencia.

"'Estrella del rock and roll' es probablemente la más pura manifestación del sueño americano", dijo Petty en 2002 al ser incorporado al Salón de la Fama del Rock and Roll. "Es una bendición increíble". Mientras Petty y su banda interpretaban Mary Jane's Last Dance y American Girl ante un estirado público, sus hijas se pararon a bailar.

The Heartbreakers se mantuvo, junto a la E Street Band de Bruce Springsteen, como una de las bandas de respaldo más grandes de todos los tiempos. Pero Petty no hacía concesiones: esa noche declaró, usando un improperio, que los Heartbreakers no era solo una de las mejores bandas estadunidenses, era la mejor.

Poder pararse en el escenario junto al guitarrista Mike Campbell y al tecladista Benmont Tench lo hacían la envidia de muchos cantantes. Aun así, dos periodos clave de su carrera se produjeron sin los Heartbreakers.

Full Moon Fever, el primer álbum de Petty en solitario, de 1989, es considerado el ápice de su trayectoria. Junto al productor Jeff Lynne, Petty creó un sonido más limpio y los clásicos Runnin' Down a Dream, I Won't Back Down y, más indeleblemente, Free Fallin'.

La canción habla de "una chica buena, loca por Elvis, que adora los caballos y a su novio, también". Y el narrador admite, "yo soy un chico malo, porque ni siquiera la extraño. Soy un chico malo por romperle el corazón". Tenía sus propios problemas.

Petty también fue miembro del supergrupo temporal Traveling Wilburys, con George Harrison, Roy Orbison, Bob Dylan y Lynne. Reunidos por Harrison para grabar un sencillo de lado B, Handle With Care, los músicos pronto se dieron cuenta de que la canción, y su sonido, era demasiado bueno como para dejarlo hasta ahí. Fue como una noche de fiesta en Hollywood: un grupo de leyendas del rock sacaron sus guitarras, se sirvieron algunos tragos, quizás más, e intercambiaron líneas entre ellos.

"Fue un regalo que recibí y no sé lo que significa", dijo Petty en una entrevista en 2009. "Johnny Cash una vez me dijo que era ‘un trabajo noble’.

Y yo dije, '¿en serio?' Y él dijo, 'bueno, hace a mucha gente feliz'. ... Y es verdad. Hace a mucha gente feliz. Uno puede perder eso de vista. La gente se me acerca en la calle y me cuenta cómo una canción jugó un papel en su vida o cómo los ayudó a pasar por momentos difíciles o esto y aquello y yo solo pienso, 'caray, de eso se trata'".

El camino de Petty, como el de todo el mundo, no siempre fue fácil. El biógrafo Warren Zanes reveló en un libro que Petty cayó en una adicción a la heroína en los años 90. Recientemente el músico le dijo a Rolling Stone que su uso de una bandera confederada mientras promovía un álbum en los 80, Southern Accents, fue una decisión estúpida de la que se arrepentía. También sintió frustración cuando el paso del tiempo lo sacó de la luz pública cuando de hecho la merecía: el álbum de 2014 Hypnotic Eye era excelente, pero el mundo pop había trascendido.

El pasado diciembre, cuando estaba a punto de embarcarse en la gira de aniversario, Petty dijo a Rolling Stone que probablemente sería su última gran gira con los Heartbreakers. Tenía una nieta con la que quería pasar más tiempo.

Fue fácil desestimarlo entonces, pues eran demasiado buenos y no tan viejos. Su viejo amigo Dylan tiene 76 años y está constantemente de gira. Tristemente, Petty resultó estar en lo cierto.

Estrenarán en NY documental sobre legendaria Chavela Vargas

El documental “Chavela”, una exploración sobre la vida de Chavela Vargas (1919-2012) que revalúa el talento y la importancia social de la legendaria cantante mexicana, será estrenado hoy miércoles en la sala Film Forum de Nueva York.

Dirigida por la prolífica cineasta y activista estadunidense Catherine Gund y por su colega Daresha Kyi, la cinta parte de una conversación íntima que las directoras grabaron con Vargas hace 25 años, lo que funciona como punto de partida para explorar la vida de la cantante.

A partir de esa entrevista, una conversación en la que Vargas aparece relajada en medio de camaradas, las cineastas reconstruyen mediante docenas de entrevistas y testimonios no solo la carrera, sino la relevancia de una cantante que quebró numerosos estereotipos de la música popular en México.

Gund explicó que conoció la música de Vargas hasta los 25 años, cuando en 1991 visitó por primera vez México luego de que un amigo suyo muriera por una afección relacionada con el VIH-Sida.

// El Porvenir / Medios
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