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Los desafíos que enfrenta México no solo son financieros, de la depreciación acelerada de su moneda y del precio del petróleo, también son productivos. La desaceleración industrial de Estados Unidos vulnera el aparato productivo nacional.
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enero 28, 2016, 6:28 am

Por José Luis de la Cruz Gallegos

Los desafíos que enfrenta México no solo son financieros, de la depreciación acelerada de su moneda y del precio del petróleo, también son productivos. La desaceleración industrial de Estados Unidos vulnera el aparato productivo nacional.

La volatilidad de los mercados financieros y la desaceleración industrial en el sector de las manufacturas representan riesgos para la economía mexicana.

Los primeros efectos son evidentes, han llevado a un nivel histórico de hasta 19 pesos por dólar. Por otro lado las principales bolsas de valores del mundo muestran caídas de dos dígitos, comparado con el máximo registrado durante 2015.

A este escenario se suma el desplome de los precios del petróleo y la debilidad de la segunda economía más importante: China. En el primer caso, el precio de la mezcla mexicana de petróleo se ubicó en un mínimo en más de 13 años.

Con respecto a la economía de China, su producto interno bruto creció tan solo 6.9% durante el año anterior, siendo esta la tasa más baja durante 25 años, mientras que su producción industrial avanzó en 6.1%, una cifra relativamente menor a las tasas de más del 10% que se observaron en años recientes.

El país asiático no es el único que enfrenta restricciones en la parte real de la economía, durante noviembre del año anterior el crecimiento anual de la actividad industrial de la Zona Euro fue apenas de 1.1%, por su parte Reino Unido avanzó sólo 0.9% y Japón 1.7%, mientras que la India mostró un retroceso de (-) 3.2%.

En este mismo sector productivo, Estados Unidos exhibe signos de pronunciada desaceleración, algo que es particularmente delicado para la economía mexicana.

Durante 2015, la industria norteamericana contabilizó 10 retrocesos en su tasa de variación mensual, cuatro consecutivos desde septiembre.

Lo mismo se reflejó en la disminución de su capacidad utilizada. Su valor de 76.4% es el menor desde julio de 2013. Hasta diciembre de 2015, acumuló cinco bajas consecutivas. El Indicador de las Manufacturas (ISM) generado por el Institute for Supply Management se encuentra en su fase de contracción desde noviembre pasado. En diciembre su valor de 48.2 fue el menor desde junio de 2009, cuando el sector comenzaba su recuperando de la última recesión.

Dada la dependencia del ciclo industrial de México con el de Estados Unidos, particularmente en las manufacturas, lo anterior constituye una señal que debe atenderse para prevenir una desaceleración más pronunciada en la manufactura mexicana.

En este contexto debe reiterarse que el Gobernador del Banco de México tiene razón al alertar sobre un “choque potencialmente grave” y las turbulencias que pueden afectar a la economía mexicana.

Además México enfrentar hay factores estructurales que deben ser considerados, particularmente en sus finanzas públicas, tanto en este año como para 2017.

El precio de la mezcla mexicana se ubica por debajo de los 20 dólares, en un nivel más cercano al de su costo de extracción, con ello limita los ingresos del sector público, que presupuestaron un precio de 50 dólares por barril. Si bien se contrataron esquemas de coberturas petroleras a 49 dólares, las mismas son para 212 millones de barriles pero la producción diaria es de 2.2 millones de barriles. Las cuentas son claras, la cobertura es parcial.

Por tanto México debe elaborar un programa económico contingente, particularmente en la parte industrial, de otra manera podría enfrentar una nueva y profunda desaceleración de actividad productiva.

Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico.