La Carpeta:
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Sean usa al cine para transmitir un arte difícilmente alcanzado por los actores de su generación; Penn utiliza el ser una celebridad para ayudar a los pobres de Haití. Sean Penn se equivoca al aceptar los devaneos de la política con Hugo Chávez o que su popularidad sirva como propaganda defensiva de Joaquín Guzmán Loera (a) el Chapo.
Jose Jaime Ruiz
enero 11, 2016, 12:23 pm

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Asegura Ryszard Kapuscinki: “Un periodista debe ser un hombre abierto a otros hombres, a otras razones y a otras culturas, tolerante y humanitario. No debería haber sitio en los medios para las personas que los utilizan para sembrar el odio y la hostilidad, y para hacer propaganda. El problema de nuestra profesión es más bien ético”.

Estimamos a Sean Penn por su trabajo actoral y por su trabajo humanitario, no por sus posiciones políticas ni por su labor periodística. Sean usa al cine para transmitir un arte difícilmente alcanzado por los actores de su generación; Penn utiliza el ser una celebridad para ayudar a los pobres de Haití. Sean Penn se equivoca al aceptar los devaneos de la política con Hugo Chávez o que su popularidad sirva como propaganda defensiva de Joaquín Guzmán Loera (a) el Chapo.

A diferencia de la entrevista de Julio Scherer al Mayo Zambada (“El periodismo no es blando, como no es tersa la política”), la reunión de Sean Penn, Kate del Castillo (“Hoy creo más en el Chapo Guzmán que en los gobiernos que me esconden verdades, aunque sean dolorosas, quienes esconden la cura para el cáncer, el sida, etc...”) y Joaquín Guzmán Loera nada aportan a la información y al conocimiento del Chapo, al contrario, ensalzan una figura criminal donde Penn no cuestiona para nada que la infancia sea destino.

Sean Penn ha sido usado y abusado por el Chapo para transmitir una propaganda que alienta la criminalidad porque no trata (de nuevo Kapuscinki) de acercar al público “el entendimiento del mundo” y, por tanto, al no “informar”, desinforma. La crónica de Penn es la crónica de dos celebridades, no un encuentro periodístico. El espectáculo sobrepasa cualquier posible noticia.

¿Qué hay que decir a favor de Sean Penn? Nada, pero sí hay que recordar el alivio de Gabriel García Márquez: “Es un consuelo suponer que muchas de las transgresiones éticas, y otras tantas que envilecen y avergüenzan al periodismo de hoy, no son siempre por inmoralidad, sino también por falta de dominio profesional”.

Eso, falta de dominio profesional.