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En ese trabajo a Penn le faltó el oflato y la experiencia que cualquier periodista de media tabla para arriba hubiera tenido, eso sin contar que los profesionales de la susodicha revista debieron cuando menos involucrar a un verdadero editor para que el pretendido mensaje del actor quedara plasmado --y obvio-- en el escrito.
Eduardo A. Campos
enero 20, 2016, 6:00 am

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Con todo el respeto y reconocimiento que me merece por su habilidades histriónicas que han quedado plasmadas en muchas memorables películas, la verdad es que como periodista, Sean Penn dejó mucho qué desear --por ponerlo de una manera gentil-- con su conversación con Joaquín "El Chapo" Guzmán.

En los últimos días, el actor estadounidense ha dicho en entrevistas que ha sido criticado en México y Estados Unidos por muchos periodistas dado su publicitado trabajo con el narcotráficante, pero --según él-- todo es porque le tienen envidia por haber logrado semejante exclusiva.

Aunque a mi el tema me atañe muy poco, la verdad es que es difícil quedarse callado ante esas palabras, pues las pruebas del trabajo cuestionable que hicieron Sean Penn y la productora Kate del Castillo pueden verse en los resultados que han presentado al mundo sobre su furtivo encuentro con "El Chapo".

Si analizamos la entrevista grabada en video que circula en internet, es obvio que el que hizo las preguntas falló en hacer cuestionamientos cruciales que cualquier periodista profesional hubiera hecho y que resultarían mucho más noticiosos y actuales que lo que le escuchamos decir al jefe del Cártel de Sinaloa.

Temas que no se tocaron incluyen el posible involucramiento del Chapo con funcionarios mexicanos, la realidad y los detalles de su fuga reciente y, sobre todo, la participación de cárteles como el suyo en la tremenda escalada de narcoviolencia que tiene azorado y secuestrado al País desde hace más de una década. No importa que no las hubiera contestado el entrevistado, las preguntas tenian que hacerse.

En otro tramo de su entrevista con la CBS y el programa 60 Minutes, Penn se queja de que la controversia sobre la entrevista le robó los reflectores a su verdadero propósito que era llamar la atención o cuestionar las prácticas de la política antidrogas.

Una vez más, la falla estuvo en el propio trabajo de Penn, pues en su largo artículo en Rolling Stone Magazine, ese ángulo se presenta con mucha pobreza, mientras que se privilegia por más de la mitad inicial del escrito todo el anecdotario sobre la reunión con el narco, en una narrativa bastante alejada de los cánones del periodismo moderno.

En ese trabajo a Penn le faltó el oflato y la experiencia que cualquier periodista de media tabla para arriba hubiera tenido, eso sin contar que los profesionales de la susodicha revista debieron cuando menos involucrar a un verdadero editor para que el pretendido mensaje del actor quedara plasmado --y obvio-- en el escrito.

"Zapatero a tu zapato", dice la sabiduría popular mexicana en un dicho que queda a la perfección en este caso. Sean Penn es un actor de primera línea y una personalidad reconocida por su interés y simpatía con las causas populares y de izquierda. Sin embargo, el resultado de su trabajo demuestra que no puede jugar en las Ligas Mayores del periodismo, como lo intentó hacer en su entrevista con El Chapo.

Eso sin contar que en la foto del recuerdo que ya se ha hecho viral, el astro hollywoodense aparece desaliñado, mal vestido y hasta poco aseado, en contraste con el narcotraficante que salió más presentable y acicalado, a pesar de que supuestamente vivía a salto de mata, huyendo de las temibles autoridades comandadas por Enrique Peña Nieto.