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El uso despectivo de la expresión "cachorro" convierte la denuncia periodística en un chisme de barrio, muy de San Pedro Garza García, que es la vecindad en la que tan conocidos son los señores Junco y los señores González.
Federico Arreola
octubre 17, 2017, 6:27 am

El gran periodismo

Sin duda, los diarios del Grupo Reforma —El Norte, de Monterrey; Reforma, de la Ciudad de México, y Mural, de Guadalajara— realizan un periodismo de calidad, objetivo, independiente, plural, basado en hechos y no pocas veces generado luego de investigaciones extraordinarias.

Gamboa en el helicóptero oficial

Ha sido un enorme éxito periodístico la foto del senador Emilio Gamboa subiendo a un helicóptero del gobierno de México, es decir, de todos los mexicanos, ¡para ir a jugar golf!

Gamboa tendría que ser destituido, después de un juicio político, por haber abusado del patrimonio del pueblo de México.

La cobardía de Gamboa

Mal se vio Emilio Gamboa culpando al presidente Enrique Peña Nieto por haber usado un helicóptero de las fuerzas armadas mexicanas para divertirse.

La columna Templo Mayor de Reforma tiene toda la razón. La cito:

1.- “Mal andan las cosas para el presidente cuando los priistas ya no sólo no lo defienden, sino que hasta le echan la culpa, como lo hizo Emilio Gamboa Patrón”.

2.- “Dentro y fuera del gobierno federal sorprendió el hecho de que el líder de los senadores tricolores le achacara a Enrique Peña Nieto, y en específico al Estado Mayor Presidencial, el haber utilizado un helicóptero oficial para ir a jugar golf”.

3.- “Al alegar que el presidente le pidió reunirse para analizar la renuncia del procurador Raúl Cervantes, el senador Gamboa quiso lavarse las manos, como si no fuera problema suyo el uso de recursos públicos para fines personales, como lo es jugar golf, así sea con el jefe del ejecutivo”.

4.- ¿A poco Emilio Gamboa no sabe programar Waze para llegar a Ixtapan de la Sal que es donde jugó con Peña? Es pregunta a ras del green”.

No es un “cachorro”, es un empresario y se llama Pancho González

El buen trabajo periodístico del Grupo Reforma ha quedado manchado por la forma en que sus directivos se refieren al acompañante de Emilio Gamboa en el helicóptero.

En la columna firmada por un seudónimo de la familia Junco de la Vega, propietaria de Grupo Reforma, se hace una referencia despectiva al mencionado acompañante.

Vemos lo que dice la familia Junco firmado por sus dos seudónimos, El Abogado del Pueblo en El Norte, y Manuel J. Jáuregui en Reforma y Mural:

1.- El domingo pasado “el presidente mandó uno de los helicópteros del Estado Mayor a recoger a Gamboa y al cachorro de un dueño de medios impresos y electrónicos que ocasionalmente es invitado a jugar golf con el presidente”.

2.- “Cosas de afinidad, u$tedes saben”.

3.- “El presidente dispuso de un BIEN PÚBLICO para fines privados, esto es, para jugar golf con su ‘foursome’…”.

4.- “Declaró Gamboa que la bolsa de palos de golf que subieron al helicóptero (como quedó evidenciado en las fotos publicadas ayer) no era de él, entonces debe deducirse que era del cachorro del magnate que lo acompañaba, y que en las fotos se le mira con una cachucha beisbolera que trae el logo de Sultanes, equipo del que es copropietaria su empresa”.

Señores Junco de la Vega, seriedad, por favor:

El “chachorro” tiene nombre. Si quieren denunciarlo, están en su derecho de hacerlo, pero deberían llamarlo con toda claridad Francisco González Albuerne, hijo del propietario de Grupo Multimedios, editor del diario Milenio, Francisco González Sánchez.

Por supuesto, para denunciarlo tendrían que probar que él hizo un mal usó de un bien público.

Me queda clara la culpabilidad de Gamboa, que insisto, tendría que ser destituido. Pero no está probado que el presidente Peña haya enviado el helicóptero por el senador y el ingeniero González Albuerne.

Tampoco hay razones contundentes para pensar que lo hecho por Pancho González sea ilegal. En principio, él simplemente realiza actividades de relaciones públicas invitado por un senador, algo perfectamente normal en la vida empresarial.

Pero si en opinión de la familia Junco de la Vega ha cometido un delito el empresario González Albuerne, deberían mencionarlo por su nombre, no como "chachorro".

El uso despectivo de la expresión "cachorro" convierte la denuncia periodística en un chisme de barrio, muy de San Pedro Garza García, que es la vecindad en la que tan conocidos son los señores Junco y los señores González.

 
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