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Vuelve la incertidumbre en Grecia. Parecía que con el acuerdo de última hora alcanzado entre la Unión Europea y el país heleno para la aprobación de un tercer rescate financiero de 86 mil millones de euros, se recuperaba la tranquilidad. Sin embargo, la dimisión el jueves del primer ministro Alexis Tsipras y la convocatoria de elecciones legislativas anticipadas para dentro de un mes (las quintas desde que se inició la crisis en 2009) ha vuelto a generar nerviosismo.
Staff
agosto 24, 2015, 8:59 am

Vuelve la incertidumbre en Grecia. Parecía que con el acuerdo de última hora alcanzado entre la Unión Europea y el país heleno para la aprobación de un tercer rescate financiero de 86 mil millones de euros, se recuperaba la tranquilidad. Sin embargo, la dimisión el jueves del primer ministro Alexis Tsipras y la convocatoria de elecciones legislativas anticipadas para dentro de un mes (las quintas desde que se inició la crisis en 2009) ha vuelto a generar nerviosismo.

Tras la escisión en las filas de Syriza de 25 diputados “díscolos” que abandonaron la coalición y fundaron Unidad Popular, Tsipras se vio obligado a dimitir. Y aunque se intuía que tendría que haber elecciones apenas unos meses después de las que se celebraron en enero pasado, el que se anuncien justo cuando se acaba de aprobar el tercer rescate y el mismo día en que Grecia recibió 26 mil millones de euros, ha vuelto a hacer temblar a muchos. Entre otras cosas porque los comicios retrasarán las puesta en marcha de las duras reformas pactadas para recibir el tercer rescate.

Tras la dimisión de Tsipras y después de tres días de negociación, el viernes los conservadores griegos de Nueva Democracia anunciaron su imposibilidad para formar un gobierno de coalición. Así que tal y como establece la ley, hoy lunes el presidente de la República, Prokopis Pavlópulos, le encargará formar gobierno al nuevo partido surgido de la escisión de Syriza, el izquierdista Unidad Popular. Una fuerza política que liderada por el ex ministro de Energía, Panayotis Lafazanis, es contraria al tercer rescate, y que defiende la salida de Grecia del euro y la vuelta al dracma. Seguramente en tres días de contactos tampoco lo logrará (se necesitan 120 diputados) así que el jueves el presidente de la República no tendrá más remedio que convocar elecciones anticipadas.

Aunque no de manera oficial, el país ya está en campaña electoral. Según las encuestas el 61 por ciento de los griegos sigue apoyando a Tsipras, pero hay muchos indecisos. Y para convencerlos, Unidad Popular, que se ha convertido en la tercera fuerza política del país con 25 diputados por detrás de Syriza (124 diputados), y de los conservadores de Nueva Democracia (76 diputados), ha comenzado a explicar sus planes. Ha prometido sacar a Grecia del euro, no pagar la deuda, y establecer nuevas relaciones bilaterales con países como Rusia y China. Unas promesas que han hecho temblar hasta a la todopoderosa canciller alemana Angela Merkel.

Así que ahora y de manera paradójica, Bruselas ha elegido como candidato favorito a Alexis Tsipras, el mismo que hace unos meses era el enemigo público número uno de la Unión Europea por oponerse a las medidas de austeridad impuestas por la Troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Comisión Europea). Lo consideran el menos malo. A fin de cuenta protagonizó un sorprendente vuelco político. Primero ganó las elecciones con un discurso contra la austeridad impuesta por Bruselas. Luego convocó un referéndum para que la gente decidiera si quería cumplir con dichas medidas de austeridad a cambio del apoyo financiero.

Defendió el “No” y la mayoría de la gente votó por el “No”. Pero aun así, firmó el tercer rescate financiero aceptando unas condiciones todavía más duras que las iniciales (que incluyen subidas de impuestos, un plan de privatizaciones y un recorte en las pensiones). Así que de “temido” ha pasado a ser “el elegido”.

En la Unión Europea la mayoría de los líderes políticos son conscientes de que la deuda que ha contraído Grecia es impagable puesto que representa el 177 por ciento del PIB. La cantidad de dinero que ha recibido desde el año 2010 es enorme. Unos 240 mil millones de euros y en tres años recibirá 86 mil millones más del tercer rescate. También todos saben que el país representa menos del 2 por ciento del Producto Interno (PIB) de la Eurozona. Pero las elecciones no harán más que desestabilizar la situación y los mercados, y ello podría tener consecuencias políticas y económicas en el resto de países europeos. La ola antieuropea no hace más que crecer. Y no sólo en Grecia. En el resto de Europa también.

// El Universal
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