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Que el tránsito esté bloqueado me molesta pero lo aguanto: es parte del precio que se paga por el ejercicio de las libertades que siempre he defendido, la de expresión en primer lugar.
FELIX CORTES CAMARILLO
octubre 8, 2014, 5:56 am

Felix Cortes Camarillo

Hoy miércoles la calle donde vivo —porque paso más horas en mi lugar de trabajo que en mi casa— volverá a estar bloqueada, como la mayor parte de los días. Los dirigentes de los muchachos del Instituto Politécnico Nacional vendrán a entregarle al secretario de Gobernación su respuesta al generoso pliego que Miguel Ángel Osorio Chong les leyó hace unos días, concediéndoles prácticamente todo lo que los manifestantes habían pedido, comenzando con la destitución —le demandaron presentar una renuncia— de la directora general del Instituto.

Que el tránsito esté bloqueado me molesta pero lo aguanto: es parte del precio que se paga por el ejercicio de las libertades que siempre he defendido, la de expresión en primer lugar. Que los dirigentes de los politécnicos no van a estar de acuerdo con la respuesta de Osorio Chong no me sorprende. Sólo me causa risa la ingenuidad con la que el gobierno federal espera que los dirigentes del movimiento van a llegar en son de conciliación y entendimiento, en pos de un mejoramiento sustancial de la educación técnica superior en nuestro país y buscando la reanudación de actividades en el IPN.

Nada de eso va a pasar. Los dirigentes de los politécnicos van a rechazar una por una las propuestas de Osorio Chong. A la renuncia de la especialista en bioquímicaYoloxóchitl Bustamante, pedirán que se agregue una investigación de su administración, profunda de venganza, que no quedará completa hasta que no se le adjudiquen algunos delitos, al menos de omisión. A la revisión de los planes de estudio y administración educativa no solamente se les incluirá las escuelas vocacionales sino que se exigirá que toda revisión de la pedagogía, propedéutica y disciplina académicas sean aprobadas previamente por los dirigentes estudiantiles. Y así, ad nauseam.

El mérito principal de la actitud de Osorio Chong fue su principal error. El salir a la calle en mangas de camisa a escuchar a los quejosos era ciertamente una de sus obligaciones primordiales. No lo era acceder a responder punto por punto y, de acuerdo a la melodía prefabricada por los dirigentes a las demandas y satisfacerlas todas. Lo que fue un logro indudable para el perfil político personal del secretario de Gobernación, se tradujo de inmediato en el debilitamiento de la institución que encabeza y de la mayor institución que representa, el Estado mexicano.

¿Con qué cara Miguel Ángel Osorio Chong le dirá el sábado 11 de octubre a los rebeldes del SME que el secretario de Gobernación no saldrá a dialogar con ellos, en la calle, cuando se cumplan cinco años de la desaparición de Luz y Fuerza del Centro? ¿Cómo podrá convencer a los dirigentes de las escuelas del Poli y sus jefes inmediatos que por encima de las metas políticas a corto plazo está el bien común, la educación popular y democrática de nuestro pueblo?

Sueños guajiros, Cortés.

Por lo pronto, la única verdad que Donovan Garrido, estudiante de Ingeniería Civil en Zacatenco, le dijo a Adela Micha en Imagen Radio fue que la respuesta de Osorio Chong no acaba con el conflicto.

Tal como la designación de Tomás Zerón de Lucio, para encabezar las investigaciones del gravísimo conflicto de Estado que se vive en Iguala, Guerrero, tampoco servirá para endulzar un café.

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