Olga Sánchez Cordero es la piedra en el zapato de la Cuarta Transformación. ¿Quién se equivocó? Ella, no la Función Pública. Enriquecida durante años en el Poder Judicial, como dice el presidente Andrés Manuel López Obrador, eso no se puede ocultar.  Alejandro Encinas, abajo, cada vez sube más. Imaginemos a Tatiana Clouthier ahí. Y el supersecretario, Alfonso Durazo.

El Zócalo es imposible, no sé cómo puede dormir en Palacio Nacional Andrés Manuel. Protestas inútiles de campesinos y estancias, de lo que se trata es de hacer ruido, darle un micrófono a una tipa o a un tipo y hace misa frente a Catedral. Sin ruido el Zócalo no existe. ¿Cómo se las lleva Claudia?

Andrés Manuel hizo del cambio de régimen, toma de poder. Se dio cuenta con su discurso constitucional. No puede hacer todo, pero puede tener legado. Legar y delegar, la nueva generación es Claudia Sheinbaum. López Obrador no se va a reelegir, pero ejercerá el dedazo, es Claudia. Andrés Manuel confía en la generación de Claudia.

¿Cuánto tiempo mantendrá a Olga?

No sabemos. AMLO es leal a los suyos, pero Olga ni ayuda ni es eficaz en la función pública. Con dignidad debe irse, ni victoria ni derrota, simple adecuación. Encinas no “tardea”, amanece. Claudia no amanece, madruga. Como Andrés Manuel. Joder, este Zócalo no es nuestro.