El primer ministro de Australia, Scott Morrison, intensificó las medidas de seguridad fronteriza con la reapertura de la Isla de Navidad, un polémico campo de retención de migrantes, después de que el Parlamento aprobó nuevas leyes que aceleran solicitudes de asilo.

“Mi trabajo ahora es garantizar que los barcos no lleguen (…) Sólo le digo a la gente que trata de poner la alfombra de bienvenida para los traficantes de personas, la legislación se aplica a las personas que ya están allí, no se aplica a nadie nuevo”.

El funcionario se refirió a las leyes aprobadas la víspera por 36 votos contra 34 contra; y en contra del Ejecutivo, sobre tratamiento médico ofrecido a solicitantes de asilo relegados por Australia y que se encuentran en Nueva Guinea o la isla de Nauru.

De acuerdo con reportes de prensa, el primer ministro tiene miedo que los cambios reinicien el tráfico de personas y provoquen una afluencia de barcos de solicitantes de asilo. Indicaron que Morrison se comprometió a revertir las leyes si la coalición es reelegida en la votación prevista para mediados de mayo.

“Si creen que comprar un boleto en un barco inseguro, pagarle a un traficante de personas, a un sindicato criminal, para obtener un mejor trato para venir a Australia; estás equivocado”.

El campo de detención de inmigrantes de la Isla de Navidad, ubicada en el sur de Yakarta, Indonesia, era utilizada por traficantes de personas que traían solicitantes de asilo de Asia, África y Medio Oriente, antes de que el comercio se detuviera en los últimos años. Según reportes de prensa, la Isla de Navidad cerró en octubre pasado y forma parte de los 19 centros de detención de inmigrantes que fue cerrado por la ausencia de llegadas de embarcaciones.

El gobierno argumentó en ese entonces que las instalaciones se “mantendrían en un estado de disponibilidad operativa” para que puedan reabrirse con poca antelación. El centro se completó en 2008 con una capacidad de menos de dos mil reclusos, pero en 2013 había casi tres mil solicitantes de asilo.