No son los tiempos, dijo Adrián de la Garza, en respuesta a la más bien oportuna declaración de interés en la gubernatura por parte de Ildefonso Guajardo.

Que bien se ve que los jóvenes políticos priistas carecen de toda sensibilidad en relación al contexto y circunstancias por las que atraviesa el PRI y la política en lo general.

La oposición en el estado no parece existir y salvo dos o tres exabruptos a destiempo de algunos personajes nadie parece tener intenciones de capitalizar los numerosos desatinos, tanto del gobernador, como el abandono al que está sometiendo AMLO al Estado de Nuevo León.

Pareciera que sienten que ya tienen en la bolsa la siguiente elección de gobernador de NL y que nada más ellos estarán en la boleta electoral. Su soberbia es tal, que piensan que están haciendo un excelente trabajo cuando lo que se observa de resultados no es sino degradación en todos los temas, en especial los gobiernos municipales como que no existen.

El PRI ni siquiera ha podido articular un discurso que confronte todos los escándalos de corrupción que se están destapando cada mañana, así como la paulatina toma de poder por parte del gobierno federal de las clases más desatendidas a través de los programas sociales que se están implementando.

Ni siquiera en las redes sociales se ve alguna presencia de los priistas, como que les da pena o no han salido de su estado de shock en el que se encuentran, tan es así que están a la manera antigua esperando línea, “esperando los tiempos”, todos disciplinados a quién sabe qué modelo de acción política, que por supuesto ya no existe.

El poder presidencial se está moviendo con toda su fuerza en contra de las bases del antiguo régimen y nadie acierta qué decir. Los brazos organizaciones y sectoriales que le dan su fuerza al PRI están sometidos a presión, el dinero lo está repartiendo en directo el presidente o los nuevos instrumentos que está creando, como el nuevo sindicalismo o las nuevas organizaciones campesinas.

Según el INE, cerca 106 organizaciones han iniciado los trabajos para convertirse en partidos políticos y nadie parece darse cuenta de que mucho del voto priista y panista inconforme ahí estará en 2021 y no en las viejas trampas internas de siempre.

No son los tiempos, dicen ellos. Están apostando a que el presidente se equivocará y la economía se le volteará en contra, pero eso será después de sus primeros tres años, así que para cuando se den cuenta en las zonas donde el PRI es fuerte se habrán dejado sentir las dádivas presidenciales con todo su apogeo y compromisos.

Hay personas en el PRI muy valiosas, Ildefonso Guajardo es una de ellas, y sería más sensato para ese partido el dejar que entre una corriente de pensamiento que renueve el enrarecido aire político nacional y la enmohecida organización del PRI que nunca ha sabido ser oposición.