Hay dos tipos de fraudes digitales: los que se meten a su información personal para robársela y los que esperan a que usted trague el anzuelo y se las enseñe sin querer.

Al segundo tipo de estafa financiera se le denomina phishing (pesca) y a estos estafadores de usuarios de la web les decimos phisher (pescadores), expertos defraudadores en dejar anzuelos en mails o sitios web falsos donde enganchar incautos y robarles así sus datos confidenciales.

Como en muchas hazañas ilegales, los mexicanos somos campeones mundiales en phishing. El robo de identidad de parte de estos phisher que esperan tan campantes a que cualquier usuario muerda su anzuelo digital es una moda en México. Y va creciendo día con día.

¿Cómo se combate este tipo de delitos? Lo más lógico sería localizar las computadoras donde se urden estos fraudes, donde se diseñan sus páginas y las programan. Sin embargo, los fraudes cibernéticos suelen operarse desde una dirección IP (protocolo de Internet) que está en un país, en contra de una víctima que suele vivir en otro país.

A usted le pueden piratear la cuenta de su tarjeta de crédito que abrió en Monterrey, Nuevo León, desde una IP que está en San Antonio, Texas. Y el dinero lo pueden cobrar en una IP ubicada en Montreal, Canadá. Para un phisher de medio pelo es muy simple disimular digitalmente la localización física de sus equipos de cómputo.

Por lo general, los phishers mexicanos no suelen dejar anzuelos en cuentas bancarias gringas. Al hacerlo se pondrían bajo la jurisdicción legal de Estados Unidos, al margen del país donde hacen su operación. Por eso, las víctimas preferidas en esta zona geográfica suelen ser vecinos de Guadalajara, Jalisco, sujetos a una jurisdicción con más lagunas y deficiencias legales de la que pueden aprovecharse los delincuentes digitales.

Y es que a diferencia de las fuerzas de seguridad pública de México, los órganos de seguridad de EUA cuentan con atribuciones para acceder en cualquier momento a los datos de todas las compañías privadas de telecomunicaciones. El ciberespacio está mejor vigilado allá.

Incluso Google puede ser intervenido legalmente por el gobierno norteamericano mediante una simple orden judicial. En México no podemos hacer eso. Aunque en los dos países abundan los fraudes cibernéticos y los mails-anzuelo para delinquir, en EUA suelen iniciarse averiguaciones judiciales con posibilidades de hallar a los culpables y en México siguen operando en total impunidad.