No son lo mismo, aunque se parezcan:

√ La fe de erratas “se refiere a la lista de erratas observadas en un libro inserta en él al final o al comienzo, con la enmienda que de cada una debe hacerse”, dice el buscador urgente de dudas de la Fundé BBVA.

√ En cambio, la fe de errores “se refiere a aquellas informaciones aparecidas en una publicación periódica que resultaron ser erróneas”.

Proceso, hace dos semanas, dijo que Ricardo Salinas Pliego —de Grupo Salinas y TV Azteca— es el empresario consentido del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El señor Salinas envió una carta a la revista dirigida por Rafael Rodríguez Castañeda que no convenció a nadie. Ni hablar, el escrito firmado por el empresario no llegó a ser una genuina fe de errores.

Se empezó a saber, ayer domingo temprano, que quizá Salinas Pliego no era tan consentido de AMLO cuando, en su columna de SDP Noticias, Verónica Malo Guzmán dio a conocer el trascendido de que el torneo de golf internacional que promueve en México la familia Salinas, el WGC-Mexico Championship 2019, ya no recibió de parte del gobierno federal varios millones de dólares —se habla de 15, lo que es una fortuna— para hacer posible el evento.

Ayer mismo, en Baja California Sur (cito a Julio Hernández, de La Jornada) quedó perfectamente claro que Andrés Manuel sabe distinguir entre amistad y responsabilidad, y es que a su amigo de TV Azteca le canceló un proyecto minero:

√ “En medio de una creciente oposición ciudadana al proyecto minero Los Cardones, con exigencias públicas de que no se recurriera al método de la ‘consulta pública’ para avalar ese negocio en curso, tan protegido por autoridades federales anteriores y estatales de la actualidad, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que no avalará el plan para instalar un sistema de extracción de oro a cielo abierto en Baja California Sur”.

√ “ a decisión del Presidente, que fue muy aplaudida por los asistentes al acto realizado en Cabo San Lucas, tiene como referente inmediato las críticas a las presuntas relaciones de favorecimiento que la nueva administración federal podría tener con ciertos empresarios, como Ricardo Salinas Pliego, cuyo consorcio Grupo Azteca es relacionado con Desarrollos Zapal, ‘una empresa mexicana propietaria de Los Cardones, proyecto minero-metalúrgico que consta de un depósito mineral con valores de oro localizado en la delegación de San Antonio, municipio de La Paz, Baja California Sur’. A su vez, Desarrollos Zapal está en el inventario de Invecture Group, ‘empresa con sede en Ciudad de México y su filial Frontera Mining Company, (que) tiene su sede en Vancouver. En conjunto, se dedican a la inversión en activos mineros’; Invecture que, a su vez, ha sido siempre mencionada como propiedad de Salinas Pliego y su grupo empresarial”.

Hay en todo lo anterior una lección que deberán aprender otros empresarios (o empresarias) que tienen relaciones de amistad con López Obrador: este hombre es un presidente que sabe ser amigo, sí —pero solo en la medida en que les invitará a comer rarezas tabasqueñas cada vez que quieran—,  pero que por un elemental sentido de la responsabilidad política no hará nada para favorecer a sus seres queridos —amigos o parientes— si piensa que se trata de acciones o proyectos contrarios al interés de la gente. Como los contaminantes Cardones, en efecto, o como el golf de nivel mundial que solo interesa a unos cuantos.

Supongo que Proceso, el próximo domingo, publicará la fe de errores.

@FedericoArreola