“El problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que era”
Paul Valéry

Alguien tendría que explicarle a Miguel Treviño, el alcalde de San Pedro, que contrario a su formación periodística en la que el anuncio de algo que se hará a futuro puede ser noticia, en la función pública el mejor tiempo verbal es el pretérito, sobre todo cuando lo conjugas en plural y dices: “hicimos”, “conseguimos”, “logramos”, “construimos”, etcétera.

Miguel tiene la mala costumbre de anticipar todo cuanto hará y eso lo mete en problemas, además de que al ser conocido le resta importancia al hecho consumado. Así, anunció desde días antes a quién propondría para ocupar la Secretaría de Seguridad y ayer avisó que cesará policías por no haber acreditado las pruebas de control de confianza.

No hay que ser mago para entender que a su anterior responsable de seguridad hubieron de renunciarlo por las presiones que tuvo; el mismo Miguel lo aceptó en una reunión con vecinos diciendo que su jefatura “no era viable”. Pero si esas presiones fueron suficientes para conseguir su propósito, ¿para qué anticipar el nombre de quien será propuesto al Cabildo? ¿Darle espacio a los intervencionistas para operar o de plano buscar su aprobación previa?

“El horno no está para bollos” en San Pedro. ¿Para que alborotar a la tropa diciendo que habrá ceses? ¿Cuál es el objetivo de angustiar a elementos y familias?

Que bueno que Miguel sólo es alcalde y no boxeador, porque le anunciaría con antelación a su oponente qué mano y qué golpe sería el próximo en lanzar, o de plano general de un batallón porque también les mandaría un mail a sus oponentes para decirles cuál sería la estrategia y por dónde los atacaría.

La nota previa es un recurso que tiene limitaciones y por ello nunca será mejor que el hecho concluido, el logro, el acierto que, en muchas ocasiones, también debe contar con el factor sorpresa de la revelación inesperada.

Miguel tiene que cambiar el chip y dejar de pensar en dar exclusivas del futuro y trabajar para otorgar primicias, si es lo que él desea, de cosas ya terminadas.

Baste recordar aquello que reza: “Del plato a la boca…”

ftijerin@rtvnews.com