Por Joaquín Hurtado

1. Es una señal de no impunidad dentro de un partido joven que tiene mucho que ganar en un NL dominado por una narrativa conservadora ultraderechista que más bien premia las actitudes cavernarias de los políticos y afiliados.

La expulsión de las filas de Morena del diputado local Juan Carlos Leal Segovia por sus posturas homofóbicas es una excelente noticia. 10 razones:

2. Alienta la lucha de los colectivos lgbt que hicieron la denuncia ante la opinión pública y dentro de los canales institucionales.

3. Destruye la falsa idea de que las expresiones de homofobia, racismo y misoginia en la cosa pública y en la sociedad en general es sana libertad de expresión.

4. La Cuarta Transformación y el cambio de régimen viene en serio. Su paso es lento pero firme.

5. Independientemente del destino de este político cargará siempre con esta mancha en su biografía, seguramente se unirá a alguna fuerza retrógrada que lo utilizará para su agenda antiderechos. De allí no pasará.

6. Morena recupera puntos dentro de colectivos gay y de izquierda progresista históricamente invisibilizados pero que han cobrado fuerza por su movilización e incidencia política, los bonos de Morena crecerán en una sociedad como la regiomontana que da señales de apostar por la democracia y el respeto al estado laico.

7. Marca un límite tajante a la agenda de los políticos confesionales que se filtraron al Congreso a través de las filas de Morena y desde allí votaron la ley contra el derecho de las mujeres a la libre elección sobre sus cuerpos. Las acciones, dichos y alianzas de estos políticos/as están siendo revisados con lupa por una sociedad de jóvenes hartos de padecer discriminación y atropellos.

8. Morena se pone del lado de la justicia social y de la lucha contra la hegemonía conservadora de los partidos tradicionales.

9. Esta simple acción pone en entredicho las mañas y sucias maniobras del PT, PRI y PAN para votar en bloque iniciativas polémicas que atentan contra los tratados internacionales de los derechos humanos.

10. El “me canso ganso” se impone categórico para erradicar el abuso y la demagogia en nuestro estado que padece el yugo de un gobierno estatal con bandera ciudadana pero que no ha cambiado las viejas formas de hacer política, cada vez más alejado de las causas de los más vulnerables.