Este sábado todavía lograron rescatar a un sobreviviente de la explosión del jueves en un parque industrial en la ciudad de Yancheng. Este siniestro resultó uno de las más devastadoras de los últimos años en China, con al menos 64 muertos, 640 lesionados, 32 de ellos en condición crítica y 58 con lesiones de seriedad, además de evacuados, así como daños materiales y ambientales.

La explosión, que dejó un gran cráter, causó severos daños materiales en unas 16 plantas vecinas dentro del parque industrial en que se alojan, mismas que se incendiaron.

La potencia de la explosión alcanzó unos tres kilómetros de distancia, causando daños a otros edificios, incluso algunos colapsaron con trabajadores en su interior, así como destrozos a casas residenciales cercanas y la evacuación de unas tres mil personas, entre trabajadores y ciudadanos.

Algunas escuelas cercanas se vieron obligadas a cerrar, mientras las autoridades de Ecología y Medio Ambiente monitoreaban la calidad del aire y el agua. Tras hacer unas pruebas se encontraron niveles de óxido de nitrógeno de casi el doble, capaces de causar infecciones respiratorias.

Los tres ríos en el parque industrial estaban contaminados de niveles de dicloroetano y diclometano que excedían el estándar.

Aunque el fuego fue controlado durante las primeras horas del viernes, los equipos de rescate continúan sus labores en el parque industrial, bajo el mando del Ministerio de Manejo de Emergencias, el cual recibió a su vez instrucciones del presidente chino Xi Jinping de realizar todos los esfuerzos.

Asimismo el Consejo de Estado organizó un equipo de investigación para determinar las causas del estallido, al tiempo que algunos ejecutivos de la planta donde tuvo lugar la explosión fueron tomados en custodia policial.

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